Opeth: The Roundhouse Tapes

CD1: When, Ghost of Perdition, Under the Weeping Moon, Bleak, Face of Melinda, The Night and the Silent, Water
CD2: Windowpane, Blackwater Park, Demon of the Fall

Mikael Åkerfeldt: voz, guitarra
Peter Lindgren: guitarra
Martin Mendez: bajo
Martin "Axe" Axenrot: batería
Per Wiberg: teclados, coros

Roadrunner, 2007

Calificación: Está muy bien

Opeth es una caja de sorpresas y, realmente, un caso atípico.
Se trata de una banda supuestamente de death metal, de origen sueco, formada a principios de los años noventa pero que cruza la línea permanentemente. Primero los hace atípicos el hecho de que sean muy bien recibidos por el público progresivo; segundo, su colaboración desde hace unos cuantos años con Steven Wilson de Porcupine Tree; tercero, que sus temas sean bastante más largos que la media; y cuarto, que durante bastante tiempo Opeth fue en casi un 50% uruguaya. Actualmente ese porcentaje se redujo solo a un 20% con la salida del baterista Martín López. También en el 2003 tomaron un importante riesgo artístico con la grabación de Damnation, un disco que no tiene una pizca de heavy metal, ni progressive  metal, ni de ningún metal o sucedáneo, un disco igualmente oscuro, casi gótico, de canciones con instrumentos acústicos tomando el centro de atención.

En general, las composiciones tienen un marcado sentido melódico y cuidadas armonías que suavizan notoriamente la violencia metalera que despliegan; y a esto hay que adosarle pasajes eminentemente acústicos.

Este álbum doble (disco y medio en  realidad, ya que el CD 2 dura poco más de treinta minutos) hace un repaso por toda la carrera discográfica de la banda. Todos los discos en estudio, salvo Deliverance, están representados aquí. Esto, a diferencia del disco y DVD Lamentations, que muestra sólo lo más reciente de Opeth hasta 2003, con énfasis en Damnation. Lo interesante es la unidad que muestran estos temas a pesar de provenir de distintos momentos de la banda. Sin embargo, los temas más nuevos son menos violentos y muestran una mayor madurez compositiva, aunque los más antiguos poseen más despliegue e impactan más directamente.

A tal punto logran suavizar lo más áspero, que me hicieron olvidar mi natural aversión al growling, esa forma de interpretación vocal gutural casi de ultratumba. Por suerte, Åkerfeld canta de manera tradicional y muy bien, gracias a su excelente voz, en buena parte de los temas. Esta cuestión del growling es lo único que, para quienes no nos gusta el estilo, puede ser una importante barrera para disfrutar del disco; sin embargo, reitero, el mal trago te lo hacen pasar fácilmente.

Los temas duran aproximadamente diez minutos y, en líneas generales, alternan el death-metal con pasajes acústicos muy bien logrados. El aire progresivo está siempre presente, en especial en Windowpane, un tema con sonidos acústicos y calmos de principio a fin.

Federico Larroca

Músicos:

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