Por Los Codos

Beto Caletti

Hermeto Pascoal¿Adónde se habla?

¿Qué querés decir con eso (desafiante)?

Que si hacés una encuesta a la gente que va a verte, probablemente muchos no conozcan a Hermeto o a Gismonti y sí a gente como Buarque o Vinicius…

Yo digo que seguramente se habla pero menos, porque no es tan popular…

¿Y vos cómo te llevás con esa rama de la música brasilera?

¿O no considerás que es música brasilera?

Sí, sí, sí… ¿cómo no? Yo abordo el género canción y por otra parte estamos hablando de gente que ha hecho caminos; y caminos únicos, como en el caso de Hermeto y Gismonti. Ojalá yo pudiera tener alguna pizca de novedades en mis canciones que… a ver… yo tengo un enorme respeto por los músicos que abrieron los caminos. Yo trato de ser novedoso pero también respetuoso de los creadores. Y más si se trata de tipos únicos…

Como Piazzolla…

Claro… entonces… les tengo una profunda admiración aunque no es lo que yo haría más allá de mi propia incapacidad… porque “yo no haría la música de Hermeto” suena de la forma más pelotuda. No podés hacerlo. Es única. Pero además no es la música que más me llama la atención. No es lo que más me emociona, como tampoco me emociona Piazzolla, pero no voy a discutirlos y los respeto enormemente. Pero no me emocionan… En el caso de Hermeto, no soy de poner tres discos seguidos; y sí ocho de Jaime Roos… porque me gusta la canción. Y, seguramente, sé que ese disco de Jaime Roos que escuche va a ser menos innovador que uno de Hermeto, que tal vez implique un goce más intelectual que otra cosa… al menos para mí.

Igualmente, algunos temas instrumentales tenés…

Sí… aunque en mi último disco son todas canciones. También me gusta hacer solos pero no que sean eternos. Tampoco soy un solista. Pero es que hay que entender que no es que yo sea de este club o de algún otro. Y nada es tan serio… Yo puedo hacer un análisis intelectual de por qué la música brasilera ha tenido una evolución tan extraordinaria en todo el siglo, pero la verdad que me cago un poco en eso… la música brasilera o la música para chicos o el pop… ¿qué importa? Vamos a hacer algo que disfrutemos y nos divierta, para así también desacralizar esa cuestión… Es más… te escucho más un disco instrumental de Osvaldo Fattoruso, tocando solo, que un disco de Hermeto. Busco más la cuestión melódica; y hay ciertas búsquedas en la música popular que van hacia la renovación y otras músicas que apuntan hacia otros lados que no me resultan tan atractivos.

¿Qué formato te acomoda más con tu música?

En general toco con el trío o solo. En estas actuaciones próximas lo voy a hacer en cuarteto porque en el CD hay muchas cuestiones de arreglos que lo requieren y porque hay varios temas en los que tocó (el pianista) Osvaldo Belmonte. El formato solista es otra historia. El mes que viene me voy a Japón y después a México, donde a veces toco con músicos de allá en trío, pero en general toco solo y eso me da libertades distintas que me ponen en un lugar en el que me siento muy cómodo. Son distintos trajes. Yo creo que cuando suena bien y te conocés con los músicos (que es lo que sucede con Guido Martínez y Diego Alejandro, que son alucinantes), ya empezás a tener los espacios donde nada falta y nada sobra. Pero no sé si hay algo que “me acomoda más”. En estudio a veces da para poner un trombón u otro tipo de instrumentación… y ojalá pudiéramos contar con una mega producción para que en los conciertos podamos contar con todos los músicos.. pero eso es imposible. Es irreal. No puedo traer un cuarteto de cuerdas para que toque un tema…

Te lo preguntaba porque los primeros discos tuyos tienen mucha instrumentación, luego vino un disco en trío en vivo y Esquinas que es, en general, un trío más uno, con el aporte de Belmonte…

Sí…

Y después hiciste un disco solo…

Sí…

Y en Tess vuelve a aparecer una gran cantidad de músicos invitados…

Para mí no hay una fórmula. En cada tema voy viendo qué es lo que me gustaría que hubiera. En Tess hay tres cantantes invitadas, un cello en un par de temas, toco la melódica y también hay teclados… pero no tengo esa cosa de que tiene que ser de una formación determinada. Cuando escuchás al trío tenés un color, pero después te abrís a otros. Me parece algo natural. Distinto es cuando lo hacés en vivo, tal vez por condicionamientos económicos, pero creo que uno se va adaptando a hacer sonar las cosas de determinada manera. Y en los discos uno va viendo lo que necesita; por ejemplo… he tocado bastante guitarra eléctrica, cosa que en los discos anteriores no ocurrió.

Y en Brasil, ¿qué sentís que ocurre cuando va uno de acá a cantar en el idioma de ellos?

Ocurre algo al principio, cuando se enteran. Porque son muy competitivos y detestan a los argentinos. Yo creo que todos tendrían que hacer terapia con respecto al fútbol porque están completamente locos. Hay una rivalidad que no es la misma que la que hay de acá para allá. Porque si juegan Brasil y Argentina, obviamente que uno quiere que gane Argentina; pero después no vivís toda tu vida esperando que pierda Brasil. Porque si juegan contra Alemania yo quiero que ganen… porque me gusta como juegan.

Y ellos quieren que perdamos todos los tiros…

(Exclamando) Ah… ¿Argentina – Marte? Marte… (risas). Con quien sea… tienen un complejo de inferioridad enorme.

¿Con el fútbol o con otras cosas también?

Con varias cosas; y siendo los más grandes… los campeones… y aunque te parezca una exageración lo que voy a decir… esto está presente en cosas cotidianas increíbles, cosas que acá podrías vivir sólo en el medio de una barra brava. Bueno, allá ese fanatismo se da en las calles. (Se levanta y va a buscar un recorte periodístico, mientras tanto, acotamos)

Nunca caminar por la calle con una camiseta argentina…

No te conviene… (risas) Mirá el título: “Diferencias acaban en samba”, o sea… desde ahí los tipos ya me ponen en ese lugar… (sigue leyendo): “la rivalidad entre argentinos y brasileros es grande (risas) pero cuando el asunto es música, principalmente samba, los argentinos, como cualquier otro gringo, no resisten” (risas).
(El recorte pertenece a la edición del diario “O Sao Gonçalo” del jueves 7 de diciembre de 2006)

Y hablan bien de vos…

Sí, claro… pero los tipos necesitan aclarar… y mirá que la nota es elogiosa, pero desde el inicio ya…

Meten un foul táctico a los dos minutos…

Claro… imaginate si viene un músico de Brasil acá y Clarín arranca diciendo “A pesar de que este morocho…” (risas). Sería ridículo e impensable; y sin embargo allá ocurre. Me pasó al final de un show… al salir, un chabón que estaba medio borracho en una mesa, se me acerca y me dice (enfatizando): “detesto a los argentinos… los detesto… pero este arte de mierda quiebra cualquier preconcepto”. Pero el tipo tuvo que empezar aclarando que detesta a los argentinos, ¿por qué no te vas al carajo? (risas).

¿Te pasó que jugaran Brasil y Argentina estando allá?

Sí… me pasó en un contexto de gente de clase media donde yo podía poner una foto de Caniggia y joder con eso que no iba a pasar nada. Al otro día tenía un ensayo y.. menos mal que empatamos mereciendo ganar nosotros, que era el mejor resultado posible… para mi integridad física (risas). Cualquier otro resultado hubiera sido problemático. Porque estamos hablando de tipos, en algunos casos, analfabetos y donde su única cultura pareciera ser el fútbol y la música, gente muy rudimentaria. Los brasileros en eso son terribles, pero cuando estás tocando… estás tocando. Todo esto que te digo suena exagerado, hasta caricaturesco… y es cierto; pero cuando estás tocando, no pasa nada.

Pero esa competencia, ¿la sentís con los músicos de allá?

No… ellos saben que yo lo hago con un respeto y un cariño enormes; yo no voy a enseñarles nada… y además para mí no existe eso de que “les robo su música”. La música está en el aire, flotando… ¿Dónde empieza la música brasilera? Bueno… está claro que lo que yo hago es música brasilera; pero imaginate que yo haga esto (toma la guitarra y hace unos acordes), ¿es música brasilera porque tiene esta caída del choro? Y si lo hace Fattoruso, ¿es otra cosa? Y si hago esto (ídem paréntesis anterior), también… tiene la cadencia del samba pero… ¿y si lo canto en castellano? Insisto, está claro que lo mío tiene una profunda raíz brasilera, pero eso de decir que pertenece a Brasil… está ahí… creo que esta música tiene una universalización que, en ese sentido, casi se emparenta con el jazz.

¿Y cómo aparece la música para pibes?

De casualidad. Yo estudiaba en la universidad y me dijeron que había un grupo y creí que había minitas que estaban buenas (risas). Y era un trío donde la única mina era Teresa (Usandivaras). Y al principio me daba vergüenza…

Ya ahí arrancaste con Los Musiqueros…

Sí; yo estudiaba en la universidad, tocaba música clásica… y era un laburo…

¿Cuánto hace de eso?

Y… unos 18 años; hace dos que no estoy más. Muy al principio me avergonzaba, pero después ya encontré un lugar de cero prejuicio y encontré a dos personas que, más allá de la música, son grandes amigos. Y después empecé a escribir; en los últimos discos ya había canciones mías. Y la música para chicos me dio la posibilidad (y vaya uno a saber por qué en la música para pibes es así) de incluir otros ritmos como el candombe que, por una cuestión de criterio, no puedo incluir en mis discos. Yo estoy agradecidísimo por la experiencia, que entre otras cosas me permitió viajar y conocer otros mundos. Pero en el único momento en el que pienso musicalmente en los pibes es al componer la letra; y que no sea una estructura demasiado larga… es difícil que se banquen un tema de siete minutos, por ejemplo…

Pero también hay un componente visual…

Pero eso es en vivo. Yo nunca cumplí esa función porque no es algo que me surja espontáneamente… (piensa y se sonríe con malicia) Yo tenía un bombo como los de la batería y había un pibe que venía y andaba con ganas de tocar los cables y moviéndose de acá para allá. Y yo era un ortiva. Entonces le dije “querés escuchar, nene? Poné la cabecita ahí…” Y mandé un golpazo (risas). Desde ese día nadie me pidió que hiciera nada que no fuera tocar y cantar (risas). Yo tocaba muchos instrumentos, varios de ellos hechos por Julio (Calvo) y lograr sacarle sonido a esos instrumentos es un desafío muy lindo y divertido. Además, Los Musiqueros nunca tuvieron esa cosa actoral. Fueron los primeros en tener ese lenguaje directo con los pibes, que para mí es la posta, ¿no? Ahora hay varios grupos con la misma temática, pero los que lo inventaron fueron ellos… antes de que yo entrara. Lo único distintivo es la ropa de color…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *