Por Los Codos

Beto Caletti

¿Y qué te dio esa experiencia, para bien y para mal?

Todo bueno, che… me permitió flexibilizarme. Pasar de que algo te avergüence a que te enorgullezca es algo importante…

Toda una terapia…

Claro… y comprendí también que… porque cuando yo estudié había que tocar como Joe Pass y después como Scottt Henderson. Y si no… eras un pelotudo. Había que tratar de ir a Berklee a estudiar y tratar de tocar lo más rápido que se pudiera. Para mí, en ese sentido, tanto la música brasilera como la música para chicos me demostró que se puede tocar muy bien, con músicos de gran nivel y se puede disfrutar. Lamentablemente la música para chicos está mal conceptuada y llevada a cabo, generalmente, por docentes y no por músicos. Entonces el panorama termina siendo un poco pobre, pero el abanico que se te abre… es enorme. Yo veo las puestas, en general, en toda Latinoamérica y te encontrás con grupos ”didácticos” donde una canción te enseña a lavarte los dientes. Y yo creo que la canción no tiene por qué tener un fin didáctico.

Pescetti¿Y de acá a quién valorás?

Bueno… ahora que no estoy yo… Los Musiqueros (risas) y Luis Pescetti

Pescetti es un grande… ponerle de título a un disco “Qué publico de porquería”…

Bueno… en la actualidad es el máximo exponente en eso de hablar cara a cara y sin tantas pelotudeces y de poder buscar por otros lugares no didácticos (si bien tiene algún que otro tema en esa temática); pero el tipo es un amigo y, además, un divino… y bastante resistido por alguna gente, aunque ya tiene la suficiente popularidad como para poder expresarse como se le cante.

Tiene esa cosa “semi escatológica” con la que los pibes se mueren…

Y… el quía dice “pedo” delante de 5.000 tipos y es algo fantástico…

Que conste que tiene que ver la manera y el momento, porque yo me planto delante de 50 y digo “pedo” y me fajan…

Por supuesto… desde ya… él encontró la manera de humanizar el lenguaje para los pibes…

¿Pensaste en algún momento en tomártelas del país?

No.

¿Ni siquiera en la crisis de 2001?

No. Creo que puedo decir que todos mis amigos están o estuvieron en el exterior. Pero yo no podría… tal vez en Río (de Janeiro), pero ni siquiera. También es cierto que estoy dos o tres meses afuera. Y eso, al menos económicamente, alivia. Porque acá… ¿vos podés creer que yo no pude hacer un (teatro) Ateneo? ¿Y sabés por qué?

¿Por qué?

Porque no me respondieron el llamado. ¿Quién toca en el Ateneo, Charlie Parker, Coltrane, Piazzolla? No… toca gente súper respetable con una convocatoria que yo no tengo. Y cuento con el auspicio de la Embajada de Brasil. Llamé al Ateneo durante tres meses y jamás me devolvieron el llamado. Y en La Trastienda me pidieron un seguro de sala que… Y en México lo puedo hacer. Con esto quiero decir que para mí es mucho más fácil hacer las cosas en el exterior que acá. Y yo no soy nadie, pero 300 tipos que paguen una entrada, llevo. Si vos me decís que tenés un teatro donde tocan Pedro Aznar o Mercedes Sosa, violín en bolsa, calladito y para casa. Pero no siendo así… es difícil hacer las cosas acá y sin embargo, tanto en Japón como en México, no solamente me arman la gira y únicamente tengo que preocuparme por tocar, sino que me pagan por eso. Tampoco creo que sea un tema de la Argentina solamente. Acá también se da que a algunos músicos los tratamos mejor que en el país del que vienen…

En un momento charlamos medio informalmente y me dijiste que no estabas muy de acuerdo con el manejo que el periodismo tenía con respecto a la música y…

No voy a hablar en una nota sobre los periodistas…

¿Por qué no?

Porque no…

¿Por qué?

Porque quiero que me sigan haciendo notas… (risas)

Pero… cuál es la pregunta tuya… qué es lo que no entendés…

Yo creo que se opina, en general, con mucho desconocimiento. Lo que te dije en algún momento fue medio en joda y… a ver… ¿qué es “ser crítico”? ¿Desde qué lugar se es “crítico”? Pero es un tema filosófico que da para largo… no es una crítica concreta a alguien que escriba para determinado medio. Lo que sí puedo decirte es que cuando me hacen un reportaje en Japón, un mes antes de sentarse conmigo el tipo sabe todos mis datos con pelos y señales. Y me pregunta con criterio y apuntando hacia algo. Lo que estás haciendo vos ahora: estás haciendo un análisis para llegar a algún lugar. El problema de los medios actualmente es que no hay espacio (se produce una carcajada que se entenderá con la siguiente pregunta)

¿Espacio mental o físico?

Físico seguro que no. Al no haber espacio, como todo… es la cosa rápida y, además de reconocer que cierto periodismo es mediocre, aun los tipos con buenas intenciones se encuentran con que les dan cuatro líneas y les dicen “escribime algo sobre lo que hace este tipo”. Entonces, a la pregunta de “¿por qué la música brasilera?”, publican: “Dijo Beto Caletti: la música brasilera me copa”. Y listo (carcajadas). Y vos quedás coimo un pelotudo… Una vez me preguntaron eso mismo y mi explicación fue que me formé, que estudié, que escuché un montón de cosas, pop, rock, folclore… y que finalmente, de todo eso, lo que me gustó más está claro, porque si te fijás en mis discos, de 800, 500 son de música brasilera; entonces lo que hay en mi cabeza, obviamente, es esa sonoridad y bla bla bla. Y publicaron (enfatizando): “Dijo Beto Caletti: Tengo 500 discos de música brasilera” (risas); ¿podés creer? Como si hubiera querido hacer gala de los discos que tengo… se lleva todo a un lugar ridículo, en parte por la falta de espacio físico y en parte por falta de otros espacios; básicamente todo redunda en la “Tinellización” de la información…

Dejame que les aclare a los lectores que, en general, los críticos a vos te han tratado bien…

Pero sí… pasa que yo creo que cuando uno dice que sos un pelotudo, tenés que decir “y bueno…”. Y cuando alguien dice que sos un genio… lo mismo… Yo tengo muchísimas notas a favor pero no me voy a apoyar en eso; sería un hipócrita decir “qué bien escribe este periodista” porque me hizo una nota elogiosa…

¿Te pasó que leyeras alguna crítica negativa y pensaras “mirá vos… éste tiene razón”?

¿Sabés por qué no? Porque no lo han hecho con profundidad. Yo no te voy a decir que cuando abro el diario quiero encontrarme con una crítica negativa, pero yo agradecería ese juego de sinceridad; porque de esa manera podría creer el día que salga una crítica buena.

O sea que yo puedo escribir por ejemplo que a veces, arriba de un escenario, parecés un trolo…

TinelliPor supuesto… y yo lo avalo (risas). Y te voy a decir por qué… es que prefiero convencer a las chicas de que soy trolo porque así tengo más llegada (carcajadas). Volviendo al tema de los periodistas, en el disco hay un tema dedicado a Tinelli… bah… en realidad a “los Tinellis” que andan por todos lados. (Piensa) La gente puede creer que porque uno escribe en portugués tiene que hablar de la Garota de Ipanema o de las playas de Brasil y no es así. En mis letras yo no hablo de eso. Y tal vez lo piensen porque no entienden el idioma; eso sí puede ser una traba acá. Pero no son letras con referencias al Brasil… si bien en alguna época escribí cosas sobre el samba y algún homenaje a Jobim, pero de la misma manera que pude haberlo hecho con Mastroianni, a quien admiro tanto como a Jobim. De hecho, en este disco nuevo la mitad de las letras las escribió Celso Viáfora, que es letrista de Iván Lins y muy reconocido en Brasil, pero acordamos que fueran desde un lugar universal, ¿se entiende?
Celso ViaforaYo creo que el quid de la cuestión es tomarse en serio lo que uno hace, por ejemplo a la hora de grabar un disco. Pero sin enloquecerte. O sea, te lo tomás en serio, creés y confiás en lo que hacés y tratás de hacerlo lo mejor posible; y por otro lado lo desacralizás. Vamos a divertirnos un rato y a tratar de pasarla bien; y si de todo esto sale algo, como espero, creativo aunque sea un poquito “así”, fantástico. Yo sé quiénes son los tipos que han creado cierta música y ojalá yo pueda aportar alguna cosita… Una vez en Japón un periodista en un reportaje me preguntó: “Qué se siente ser una estrella?” Y yo me puse como el culo, porque me pareció una falta de perspectiva… me puso mal. Entonces intenté explicarle que había músicos que abrían caminos y que yo, tal vez, con el tiempo, ojalá logre abrir una vía para otros. Pero me puso incómodo porque no me lo creo. Porque si alguien en su casa se emociona con algo que yo haya hecho, bárbaro; y me alegro y me emociono por ello. Pero sé muy bien quiénes son los que abrieron los caminos. Y es que si no… perdés el rumbo. Y pasa también con la prensa que no se informa como corresponde y que todo el tiempo menciona a Vinicius y a Toquinho…

Ya que lo mencionaste…

No… no… por favor…

(Haciendo caso omiso al ruego del entrevistado) Decía, ya que lo mencionaste, ¿por qué creés que algunos te relacionan o comparan con Toquinho?

(Riendo a mandíbula batiente) ¿De verdad querés que te responda eso?

¿Y por qué no?

A ver… probablemente porque es al único que conocen… no seas pavo… mirá en la que me metés…

ToquinhoPero vos, con Toquinho, ¿tenés algún problema, te gusta lo que hace?

Bueno… tuvimos relaciones extra matrimoniales una vez (risas), pero eso nunca pasó (más risas). Ahora en serio, yo lo respeto, pero hay que tener en claro que no es un creador o alguien que haya abierto caminos. Algunas cosas me gustan y respeto su trayectoria que es más que importante, pero no tengo discos de él.

Y al margen de la música y el fútbol, ¿qué te interesa?

Disfruto mucho de estar con amigos, del cine también. Me gusta viajar y conocer gente. Cuando estoy de lleno en un proyecto no me ven el pelo, pero no soy de ésos que andan todo el tiempo con una partitura en la mano. Películas veo una cada dos días, por lo menos. El cine me parece “el” arte. Me gusta andar en bicicleta y nadar. Mucho.

¿Y nunca pensaste en hacer música para películas?

La verdad que no… son pocas las bandas de sonido que me interesan. Nunca me fascinó el subrayado de la música en el cine y detesto la exageración hollywoodense.

Me refiero a otro tipo de cosas, como animación, por ejemplo…

No sé… estoy por otro lado ahora… (se levanta a buscar un vaso con agua). ¿En qué estábamos?  (Gesto del entrevistador que puede traducirse como un “donde vos quieras”). Yo hoy me identifico más con la música que puede hacer Juan Quintero que con lo que puede estar haciendo un brasilero; para mí el tema pasa por ir buscando caminos. Estoy feliz de poder compartir una generación de músicos que está haciendo cosas novedosas en la música argentina. Me gusta que crezca y yo lo disfruto. A mí, de pibe, me hubiera gustado ser el guitarrista de Jaime Roos. Y no cantar. Yo no quería cantar, a mí me gusta el rol de ir y tocar. Pero esto de ser líder, poner la voz y la cara… no me encanta eso. Hoy lo hago con mucha naturalidad y tiene una parte muy linda, pero es muy pesado… Llegar con tu instrumento, tocar e irte, es el mayor disfrute. Y terminé haciendo una carrera solista. Hay bastante de casualidad también… En su momento escribí un par de libros que tienen que ver con una manera más o menos inteligente de mi parte de poner las frases de la música brasilera en términos para ser tocados; libros que los brasileros no escriben porque no los necesitan. Grabé discos que tienen que ver con esta música. Y a mí me conocen por esto. Y si bien algunos también me conocen por lo que hice con Los Musiqueros, hay muchas cosas que hacés y que no salen afuera. Algunas cosas que hice se las pasé a otra gente. Y no porque no tenga otras inquietudes sino porque hoy estoy en otro plan. Eso no quiere decir que no pueda tocar un tango, por ejemplo, pero lo que me surge naturalmente es la música brasilera.

¿Te rompen las bolas en los cumpleaños o casamientos con el “Beto, tocate algo”?

No… además yo no voy a casamientos (risas)

¿No vas para no tener que enfrentarte al carnaval carioca? (risas)

En el último que fui, hace unos dos años, la pasé muy mal. Es más… creo que por eso no me caso: para no tener que ir a la fiesta (risas).

http://www.betocaletti.com.ar/

Marcelo Morales

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