Matana Roberts: The Chicago Project

Exchange, Thrills, Birdhouse 1, Nomra, Love Call, Birdhouse 2, South by West, For Razi, Birdhouse 3


Músicos:
Matana Roberts, Fred Anderson: saxos
Jeff Parker: guitarra
Josh Abrams: batería
Frank Rosaly: contrabajo

Central Control, 2008

Calificación: Dame dos

La juventud de un ser humano no se mide por los años que tiene, sino por la curiosidad que almacena (Salvador Paniker)

La joven Matana Roberts es una de las figuras más atrayentes de la nueva generación de saxofonistas. Surgida en la dinámica escena de jazz de la ciudad de Chicago, ha logrado establecerse en poco tiempo en un punto de referencia ineludible a la hora de citar a las propuestas más relevantes de la nueva música creativa.
En su exposición estilística se manifiesta un riguroso compromiso por unificar con naturalidad las raíces místicas y el espíritu tradicional de la música afroamericana, las nuevas corrientes de expresión de la música urbana y una irrevocable vocación exploratoria en el campo de la libre improvisación.
Su música testifica cabalmente la influencia ejercida por la tradición pero incorporada al discurso medular como una guía fundacional para el desarrollo de propuestas innovadoras. Y esto se manifiesta no sólo en la experimentación de sonidos, texturas y matices que le permiten obtener un vocabulario propio, sino también en su intento por documentar el momento histórico que nos toca vivir con sus asfixiantes diferencias socio-económicas y sus inequidades culturales.
Una especie de parábola creativa que describe un curso elíptico, ya que partiendo de la tradición se dirige a territorios inexplorados para, finalmente, cerrar el círculo a través de la recuperación del mensaje contestatario que anida en el ADN del jazz.

Las mujeres que abrazaron el saxo como instrumento principal no abundan y mucho menos en el ámbito del jazz y la libre improvisación. Sin embargo, podríamos confeccionar una sorprendente lista de destacadas ejecutantes.
No ahora, quizás en otro momento. No insista.
La pionera en ese rubro fue la saxofonista nacida en Iowa en 1905 Margaret Fern Knetchtges, más conocida por su nombre artístico Peggy Gilbert, quien a su vez fue la primera en liderar una banda de jazz integrada sólo por mujeres. Encabezó la Peggy Gilbert & Her Metro Goldwyn Orchestra, Peggy Gilbert & Her Symphonies y Peggy Gilbert & Her Codees, entre otras. Todas esas agrupaciones se desarrollaron en el estilo denominado “orquesta de señoritas” y que tan bien retratara el director de cine Billy Wilder en el film Some like hot. Si bien la traducción literal del título de esa película es A algunos les gusta caliente (allá ellos…) el nombre, como suele suceder, sufrió horribles mutaciones al adaptarse al idioma castellano. Por ejemplo, se transformó en España en Un diablo con faldas y a lo loco y en el resto del mundo de habla hispana se conoció como Una Eva y dos Adanes. La verdad es que hubiese dado lo mismo que la llamaran El romance del homúnculo y la cortadora de césped o Eva versus Adan: la batalla final o Cacho, masajeame el nervio óptico que no te veo.
Es más, con ese criterio los protagonistas de la película, Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon traducidos al castellano podrían convertirse en Marilina Ross, Tony Kamo y Juan Ramón… Es una idea… no quiero decir que sea algo exacto.
Bueno, no quiero apartarme del tema en tratamiento, que aclaro es el disco de Matana Roberts, pero… no siempre uno puede hacer lo que quiere, ¿vio?
Así que le cuento que esas inoportunas traducciones, tan habituales en el cine, también abarcan a otros géneros. Sin ir más lejos, en el campo del jazz han llevado a que un double bass que en cristiano se llama contrabajo, se convierta en “doble bajo”. O que las trompas que en ingles se denominan horns se transformen en “cuernos”.
Lo cual no sólo demuestra la escasez de buenos traductores sino también un desesperado intento por advertirnos sobre el aumento del adulterio entre los músicos.
El libertinaje idiomático hizo que los traductores transformen la palabra bar, que en el ámbito musical es compás, en “barra”. Adaptación seguramente motivada por el consumo excesivo de bebidas por parte de una legión de traductores a los que podemos imaginar haciendo su trabajo acodados en la “barra” de algún “bar”.
Dejemos en paz a los pobres traductores y regresemos a The Chicago Project aunque… ¡no quiero ni imaginarme cómo traducirían al castellano la palabra Chicago!

Matana Roberts, para su proyecto, reclutó a tres músicos que, al igual que ella, representan a las nuevas generaciones de la escena de su Chicago natal.
El guitarrista Jeff Parker integra, entre otros, el Chicago Underground Trio, la Exploding Star Orchestra y el Nicole Mitchell’s Black Earth Ensemble.
El bajista Josh Abrams colaboró en la Mike Reed’s Loose Assembly y en Sticks and Stones, en este último junto a Roberts. El baterista Frank Rosaly integra The Rempis Percussion Quartet, el Ingebrigt Haker Flaten Quintet y el Ken Vandermark’s Crisis Ensemble. Pero además, The Chicago Project cuenta con la producción del magnífico pianista y compositor Vijay Iyer e incluye la participación en tres temas del saxofonista Fred Anderson, miembro fundador de la AACM (Association for the Advancement of Creative Musicians), entidad sin fines de lucro dedicada a la expresión creativa que también integra Matana Roberts.

El disco abre con Exchange. Una oscilante peregrinación que recorre destinos diversos como el blues, el free, el jazz modal y el swing delimitado por la enorme pared sonora que construye el saxo alto de Roberts, el incorpóreo dibujo melódico hilvanado por la guitarra de Parker y las múltiples fracturas rítmicas que impulsan el contrabajo de Rosaly y la batería de Abrams. El resultado final, pese a la pluralidad orgánica, alcanza un sólido alegato creativo. Familiar y reconocible, es cierto, pero sin abandonar en ningún momento su disposición experimental.
El mucho más accesible Thrills está confeccionado sobre dos patrones rítmicos divergentes. Uno, fundado sobre los principios basales del hard-blues y el otro, impregnado por la modernidad de la música urbana. Caminos que en lugar de bifurcarse, convergen en un ejercicio melódico con ecos lejanos de una de las canciones emblemáticas del movimiento grunge: Black Hole Sun, tema que popularizara en 1994 el grupo Soundgarden.
Los breves Birdhouse 1, 2 y 3 son tres dúos de saxo a cargo de Matana Roberts y el legendario Fred Anderson en los que se evita deliberadamente el tradicional duelo de solos para dar cabida a un simbólico diálogo entre dos generaciones de músicos. Casi como si se tratara de un intercambio ritual que congrega a un anciano maestro y su más avanzado discípulo. Una excitante mezcla de libre improvisación y líneas de interconexión sonoras entre el registro medio que caracteriza al saxo alto y el sonido más grave que distingue al saxo tenor; este último con su natural afinación en Si bemol y el primero afinado en Mi bemol.
No “mi” bemol sino el de ella… el del saxo de Matana Roberts. Mejor aclararlo porque después… uno va por la calle y le gritan “agarren a ese tipo que se llevó Mi bemol”  y eso no me gusta… Lo que es “mi” es “mi” y lo que es tú es tú. ¡Olvídese del asunto!

La reflexiva Nomra es una balada delicada, tenue y serena en la que la guitarra de Parker y el saxo alternan y extrapolan sutiles líneas melódicas hasta confluir en un inspirado solo de Roberts, pleno de lirismo y con abrumadora autoridad expresiva.
En Love Call concurren sensaciones ambivalentes. De su esencia emana un clima de profunda paz espiritual al mismo tiempo que su estructura armónica es interceptada por un tumultuoso segmento improvisado. La fuente de inspiración a la que acude Roberts termina por establecer un puente que nos conduce directamente a la última etapa de la carrera musical del inolvidable John Coltrane.
South by West instaura un juego de complicidad entre la tradición y la vanguardia. Una raíz melódica con resonancias de Monk es atravesada por sonidos emparentados con la nueva música creativa en los que conviven el rigor académico y la libre improvisación.
La introspectiva e intrigante For Razi es una composición colmada de texturas y climas que terminan por plasmar un dibujo abstracto con final abierto.
En síntesis: Matana Roberts suena como si hubiese estado aquí desde siempre. En su voz podemos hallar la pasión, la profundidad y la pureza que caracterizaron a grandes saxofonistas como Ornette Coleman, Eric Dolphy y Albert Ayler, entre otros.
Sin embargo, esos inconfundibles rumores sonoros están desprovistos de la imitación y en su lugar expresan con voracidad la búsqueda de una identidad propia.
Pero además, en The Chicago Project, Roberts tuvo la sabia actitud de abrevar en las fuentes de la tradición para obtener el impulso necesario que la proyecte al futuro.

Un creador es alguien que en algo perfectamente conocido, encuentra algo nuevo (Ernesto Sábato)

Sergio Piccirilli

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