• WHO Trio: Less is More

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    Inside the Glade, Still Alone, The Pump, Wedding Suite, Stardance, Hasna, The Eastern Corner


    Músicos:
    Banz Oester: contrabajo
    Gerry Hemingway: batería
    Michel Wintsch: piano

    Clean Feed, 2009

    Calificación: Dame dos

    Cuanto más insiste el hombre en la falsa posesión y cuanto menos capta lo esencial, tanto más insatisfactoria es su vida (Carl Jung)

    En el campo del jazz, el piano trío es uno de los formatos más familiares y al que suele recurrirse con mayor frecuencia. Su sola mención como variante instrumental hace que la imaginación visualice estereotipos contrapuestos. Un extremo representado por el vértice del free jazz y la libre improvisación y el otro (mucho más habitual) asociado a la relectura, lineal o transgresora, de standards. Sin embargo, esos paradigmas resultan insuficientes para describir el epicentro conceptual que cobija al ideario de WHO Trio. Este proyecto ha venido desarrollando, por más de una década, una propuesta musical fundada en los principios medulares de la creación colectiva en detrimento del lucimiento individual, privilegiando la capacidad para despojarse de lo accesorio e incorporando con inhabitual sutileza las virtudes sonoras inherentes al trío de piano, contrabajo y batería.
    Transparencia, fluidez, sencillez y balance son atributos que se aúnan para esbozar una coherente declaración musical cuyo principal atributo es deshacerse de falsas posesiones estilísticas en pos de captar sólo aquello que es esencial a la transmisión de un mensaje estético libre de clichés.

    Aclaremos que el termino cliché se aplica para definir aquellas frases, acciones o ideas que, al ser usadas en exceso, pierden la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fueron consideradas innovadoras. El hecho de que un cliché sea denominado como tal dependerá de quien lo use o del contexto en el que es empleado, ya que la frecuencia de su aplicación varía según la época y el lugar en el que se producen. La utilización de un cliché también puede tener un uso ventajoso, ya que permite establecer cierta sintonía entre su gestor y el destinatario y es una herramienta para simplificar una exposición o facilitar su entendimiento.
    En el jazz, recurrir al trío de piano, contrabajo y batería puede ser un cliché; pero pensar que ése es un cliché también es un cliché, valga la redundancia. (De igual forma, decir “valga la redundancia” en casos como éste es un cliché).
    Lo cierto es que los clichés forman parte de nuestra vida cotidiana y se presentan en contextos tan diversos como inesperados. Hay ejemplos por doquier.
    Un vocalista de una banda de rock cantando con un pie sobre el equipo de retorno o un guitarrista arrojando púas al finalizar un concierto son clichés, tanto (salvando las diferencias) como que en los dibujos animados el villano use productos marca ACME que jamás funcionan o que lo aplaste un piano o un yunque que cayó del cielo.
    Claro que también hay músicos que parecen integrar una banda que bien podría llamarse ACME a los que uno íntimamente desearía que los aplaste un piano o un yunque… o ambos.
    No obstante, en la mayoría de los casos el cliché indica carencia de creatividad, falta de innovación y hasta puede expresar ausencia de sinceridad; sobre todo en los casos en que son utilizados para evitar formular una idea propia. Nada de esto ni de lo anterior ni de lo anterior de lo anterior ocurre con WHO Trio.

    Less is More es el quinto álbum de la banda y el que mejor ejemplifica, al menos desde su titulo, los postulados que emanan de su propuesta estética. La frase “less is more” (menos es más) fue utilizada por primera vez en el campo artístico por el dramaturgo Robert Browning en su poema de 1855 Andrea del Sarlo (poema también llamado Faultless Painter que integrara la serie Men and Woman)
    El concepto “menos es más” ha sido un estandarte de religiones fundadas en el ascetismo y la sobriedad extrema y también alimentó modernas hibridaciones filosóficas que entrelazan, entre otras, al budismo y la cultura hippie. Incluso en los últimos tiempos, el término se manifestó en una especie de resurgimiento de los principios enarbolados por la revuelta francesa de mayo de 1968 que se produjera como respuesta a la estresada vida del trabajador contemporáneo y cuyo axioma más representativo es: “No consumas, no trabajes.”
    Paso el primero y quiero el segundo.
    Está claro que es hora de renunciar a los caprichos del consumismo y salir en búsqueda de un equilibrio satisfactorio que nos permita vivir con modestia y pensar con grandeza. Convengamos que no tiene ningún sentido someternos a extensas jornadas laborales que nos apartan de los placeres de la vida. Sobre todo cuando podemos someternos a los placeres de la vida mientras otros se hacen cargo de las extensas jornadas laborales.

    Regresemos a Less is More, el nuevo trabajo de WHO Trio.
    Lo que proclama el título del álbum se palpa desde el inicio con Inside the Glade. Una construcción germinal minuciosa cimentada en un tenue dibujo melódico en el que se adivinan los contornos de un paisaje musical de inhabitual vulnerabilidad. El sobrio uso de técnicas extendidas, los sutiles acentos y el domino de los silencios, nos abren las puertas a un mundo de movimientos de infrecuente lentitud y gobernado por las pausas. Un alegato austero en el que los integrantes de la banda, más que producir sonidos a través de sus instrumentos, parecen estar esculpiéndolos con un cincel y en donde el clímax armónico se aproxima más a una reflexiva implosión que a la explosión arrebatada. La sensación final es de desconcierto e invita a una nueva audición. No por falta de consistencia estética sino porque demuestra que, en el jazz, el formato piano-trío no siempre expresa una narrativa agotada que puede provocar rechazo en oídos susceptibles. En especial si se logran eludir los clichés del genero.

    En el preludio de Still Alone, el contrabajo de Oester deja caer pesadas notas que preanuncian el acceso a una línea melódica de inocultable belleza construida sin ornamentos ni artilugios innecesarios. El piano de Wintsch renuncia al fraseo explícito para articular un discurso invadido por sugestivos y envolventes acordes, mientras que Hemingway sazona los perímetros de la melodía con encomiable prestancia y buen gusto. The Pump está definido por armonías devastadoras y una orgánica progresión de quiebres y transformaciones del tempo de inquietante precisión. WHO Trio confecciona aquí un clima de tensión que elude voluntariamente el impacto directo para sumergirse en una serie de notables hibridaciones rítmicas que confluyen en un crescendo de contenido dramatismo.

    La ambiciosa Wedding Suite abre con una secuencia aleatoria en percusión a cargo de Hemingway que enlaza naturalmente con el refinado lirismo pianístico de Wintsch y el inquebrantable pulso del contrabajo de Oester. Un riguroso juego de intensidades contrastantes, texturas angulares y claroscuros armónicos que desemboca en una marcha procesional en donde el clasicismo europeo y la espontaneidad del jazz se conjugan para ofrecer una perspectiva plástica cohesiva e irrefutable. El alegato se corona en una catarsis de sonidos que alcanzan un liberador relax a través de una discreta y grácil intervención en solitario de Hemingway. Aquí el trío demuestra que los arreglos no son un obstáculo para la libre improvisación sino un factor integrador que los aproxima al concepto de “arreglo” como una forma de improvisación repetible.
    En Stardance, la tradición del swing y la libre improvisación son dos perspectivas que luchan por imponerse en el tejido armónico. Los finos trazos que dibuja Gerry Hemingway en escobillas se entrelazan con un fraseo en piano a cargo de Michel Wintsch deliberadamente “frenado” y contenido. El contrabajo de Banz Oester se incorpora con naturalidad y completa el rompecabezas estructural. Un tema que privilegia en todo momento el mantenimiento de la tensión en lugar de acudir al previsible desarrollo evolutivo de la composición.

    Hasna nos ofrece una serie de acordes asimétricos no invasivos a partir de los cuales se distribuyen sonidos, colores y texturas con encomiable sencillez. La sección rítmica descorre un telón imaginario que deja entrever la vaporosa melodía que fluye desde un piano que pregona la expansiva serenidad e imaginación contrapuntística que distingue a Pierre Boulez. Un lienzo cargado de trazos densos, complejos e intrincados que elude sistemáticamente la retórica grandilocuente.

    En Less is More hay espacios para la abstracción y la libertad. Economía de lenguaje, reducción y síntesis. Austeridad con ausencia de ornamentos y purismo funcional.
    Y todo eso partiendo de elementos conocidos pero distribuidos y expresados con originalidad y convicción. Sólo para demostrarnos que, a veces, “menos es más”.

    La originalidad no consiste en decir cosas nuevas sino en decirlas como si nunca hubiesen sido dichas por otro (Johann W. Goethe)

    Sergio Piccirilli

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