Adrián Iaies: Esa sonrisa es un santo remedio
T M I (Ti-Em-Ai), Lezama, Veinte misas, Just the Way You Are, Esa sonrisa es un santo remedio, Alfonsina y el mar, Uno corto uno largo, Loca bohemia, Marai, Red Kelly & Winton Garland at Loprete's House, Cuando ya me empiece a quedar solo
Músicos:
Adrián Iaies: piano
Ezequiel Dutil: contrabajo
Pepi Taveira: batería
Raúl Barboza: acordeón en "Alfonsina y el mar"
20 Misas Records, 2009
Calificación. Dame dos
Es más sencillo obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada (William Shakespeare)
Vamos a estar todos más o menos de acuerdo con que la risa es un movimiento de la boca y otras partes del cuerpo que demuestra alegría; dicho más… técnicamente… es manifestar regocijo mediante determinados movimientos del rostro, acompañados frecuentemente por sacudidas del cuerpo y emisión de peculiares sonidos inarticulados.
Cuando la risa es impetuosa, ruidosa (y provoca ciertas convulsiones corporales), se la denomina carcajada.
Pero hay algo que resulta más profundo, menos estentóreo y más sentido, cuando uno (u otro) se ríe un poco o levemente y sin provocar el mínimo ruido: la sonrisa.
Y como para hoy hemos estudiado, entraremos nuevamente en el terreno técnico para comentarles que la sonrisa es una expresión facial formada al flexionar 17 músculos cercanos a los extremos de la boca y también alrededor de los ojos. En los humanos, la sonrisa es una expresión común que refleja placer o entretenimiento. Varios estudios han demostrado que la sonrisa es una reacción normal a ciertos estímulos y ocurre independientemente de cuál sea la cultura; y tampoco es una reacción que uno aprenda, sino que se nace con ella. La sonrisa no sólo cambia la expresión de la cara, sino que también hace que el cerebro produzca endorfinas que reducen el dolor físico y emocional proveyendo una sensación de bienestar. Y por si esto fuera poco, inspira más profundos sentimientos de amor, alegría y felicidad.
Por supuesto que en lo mencionado no incluimos a la "sonrisa profesional", expresada para demostrar cordialidad, pero también ironía o ira; y tampoco a la "sonrisa sardónica", que puede ser producida por el tétanos o por envenenamiento.
No… aquí nos estamos refiriendo a lo que se ha dado en llamar "sonrisa de Duchenne", producida como una respuesta involuntaria a una emoción genuina y es lo que se puede llamar (disculpen la obviedad) una "sonrisa genuina".
Muchos en el barrio también la llamamos "cara de gil".
Y no hay que explicar más nada… se tiene la certeza de que algo (muy) bueno ha pasado.
El pianista argentino Adrián Iaies es, además de arreglador y productor, un interesantísimo compositor, algo que viene demostrando desde Ventanilla 16, el debut discográfico de Touch (1988), una banda de jazz fusión señera del movimiento en la Argentina. La segunda entrega, La lluvia es sagrada (1993), tuvo pocos puntos de contacto con aquel debut; Iaies conservó solamente a Peyceré y Madariaga, ingresó Gustavo Cámara por Oscar Feldman y quedaron afuera la guitarra de Ernesto Dmitruk y los teclados.
Luego vino la época de las "nuevas versiones de viejos tangos" a partir de Nostalgias y otros vicios (1998), las nominaciones al Grammy, los discos editados en Europa, un DVD, el triple UnoDosTres, el inédito en la Argentina Vals de la 81th y Columbus (Sunnyside), el abanico de estilos reversionados que se amplió (con autores que van de Fito Páez a Serrat), el aporte de una folclorista cantando tangos (Liliana Herrero en Las cosas tienen movimiento), innumerables giras, bosquejos, ensayos, errores, aciertos… búsqueda.
Exceptuando la época de Touch, Esa sonrisa es un santo remedio representa el undécimo álbum en la carrera del pianista; uno de ellos es doble (Las tardecitas de Minton's) y otro triple (UnoDosTres). Todos tienen su atractivo, su atemporalidad; y lo interesante de Iaies es que ha sabido cuándo y cómo cambiar el rumbo sin dejar de ser Iaies.
Debo confesar que la idea original era no comentar este disco. Tal vez sí la presentación que del mismo realizó en La Trastienda. Pero imposibilitado de asistir por motivos que aquí no voy a revelar (ya que estamos, ¿tiene alguna cura para un flor de desgarro?), cambié de parecer.
El álbum se titula Esa sonrisa es un santo remedio.
Responde a uno de los tracks que figuran en el disco. Que en realidad es un viejo tema del pianista del que supo respetar, con suerte, unos pocos compases. Aprovecho esto para referirme a lo de "interesantísimo compositor" escrito unas líneas atrás, porque sus composiciones tienen algo distintivo: la cantidad de lecturas que pueden hacerse de ellas en los más diversos formatos; hay varios ejemplos en UnoDosTres y a lo largo de su carrera discográfica (ni qué decir en sus actuaciones) y esa atracción adicional es moneda corriente. Y las versiones difieren entre sí y los temas (algunos más que otros, por supuesto) toleran esta manipulación artística dócilmente. Iaies también hace versiones de sus versiones, pero no nos compliquemos (más).
El nuevo disco se inicia con T.M.I. (arriesgo… ¿será Too Much Information?) que, como pocas veces, brinda una clara pauta del lugar desde dónde el artista perpetró su obra. El "hacia dónde", afortunadamente, es inasible. De movida el trío, que completan Ezequiel Dutil en contrabajo y Pepi Taveira en batería, demuestra que las giras por Canadá, Brasil, Israel y España no han sido en vano. Lo insoslayable es que la mano izquierda de Iaies se encarga de hacerse notar sin cobardía ni asperezas, que Taveira maneja las escobillas con maestría y que Dutil no confunde presencia con invasión. Lezama es una clásica composición iaiesiana o iaiesiense (términos ideales para un trabalenguas de los buenos). Sin estridencias, el trío deja en claro que el acople es cercano al ideal.
Veinte misas y un comienzo cuasi litúrgico a dúo entre Dutil y el pianista. Taveira impone un sutil aire de bossa (que conste: sutil). El contrabajista tiene espacio y pista para demostrar con su solo que la suya fue una elección acertada. No obstante, y a pesar del atractivo minuto final, la sensación es que una versión más corta, tal vez…
El primer cover del CD es un tema que hace unos cuantos años Iaies tocaba en concierto y muy seguido: Just the Way You Are, de Billy Joel (aunque… ¿quién no lo recuerda en la voz de Barry White? La relectura es magnífica. Iaies llevó el tema a un terreno jazzístico en el que se siente a sus anchas realizando una intervención despojada y cuya creciente intensidad desemboca en un gran traspaso al notable solo de Dutil. ¿Taveira? Siempre está.
Llega el tema que da título al CD. Que es interpretado en piano y contrabajo de manera exquisita. Sin temor (casi) a equivocarme, creo recordar una versión de Esa sonrisa es un santo remedio promediando la década del '90, bastante diferente por cierto, en quinteto y con el aporte de Víctor Skorupski en saxo y Juan Cruz de Urquiza en trompeta. Esto no solamente ratifica lo antedicho acerca de las composiciones del pianista sino también que el tema fue compuesto, al menos, hace 15 años. Y algo debía (y debe) tener para que uno lo recuerde, simplemente, por haberlo escuchado en algunas actuaciones, ¿verdad?
Alfonsina y el mar, de Ramírez y Luna, trae desde el inicio el aporte del acordeonista Raúl Barboza. Su aporte, la comunión existente y la pericia del aquí cuarteto hacen de ésta una de las mejores versiones que (yo) haya escuchado de este clásico tan trillado del folclore argentino.
No repuestos aún, da inicio el que por estos días considero una de las mejores composiciones aportadas por Iaies en los últimos años: Uno corto uno largo. Porque aquí, si no las hacen todas, da la sensación de que pueden hacerlas, no sé si me explico. Una suerte de riff jazzístico con destino de clásico que la solidez de Dutil y las mágicas escobillas de Taveira potencian hasta donde a usted le llegue la imaginación. Siete minutos mágicos con el pianista en estado de gracia. No sé por qué finaliza en fade, pero mire en lo que me estoy fijando…
Loca bohemia, de Linyera y De Caro, es (obviamente) un tango tratado como un standard; un terreno que el pianista ha manejado como nadie en la Argentina. Y más allá de la Argentina… también.
Marai refiere, seguramente, al notable escritor húngaro Sándor Károly Henrik Grosschmid de Mára (conocido artísticamente como Sándor Marai), nacido en 1900 y exiliado en 1948 luego de ser tildado de burgués por los comunistas. Se dirigió a Italia pero al poco tiempo recaló en Estados Unidos. Proscripto en su país de origen hubo que esperar a la caída del régimen para poder acceder a su notable pluma. La hermana, La extraña, Divorcio en Buda y, entre otras, la notable El último encuentro son citas ineludibles con una literatura subyugante y pletórica de contenido(s). El tema va en concordancia con lo antedicho.
Red Kelly & Winton Garland at Loprete's House es una travesura de las buenas desde su título, en concordancia con el Crecimiento exponencial de la locura incluido en UnoDosTres. Pero aquí los que juegan son tres y la sensación es que se divierten; pero también "nos" divierten. Y mucho.
El cierre es con el clásico de Charly García de la época de Sui Generis, Cuando ya me empiece a quedar solo. Sin alardes de virtuosismo, sentida y respetuosamente, Iaies brinda una visión distinta, donde nada se canta pero se siente… y el final que me sorprende con una sonrisa en la boca…
Una sonrisa.
Que me estoy dando cuenta de que la tengo desde hace un buen rato… una sonrisa que apareció sin previo aviso… como "una respuesta involuntaria a una emoción genuina".
Una sonrisa que puede oficiar, sin dudas, como un santo remedio.
La sonrisa es el idioma general de los hombres inteligentes. Sólo son tristes los tontos y los delincuentes (Víctor Ruiz Iriarte)
Marcelo Morales
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