• Roxana Amed: La voz más allá (DVD)

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    Violines en el campo, Lonely People, Amelia, Hotel Room, Limbo, Epitafio, Arizona, Amazing Grace, Entremundos, Lejos de casa, Differente, Georgia Lee, Tus sueños, De cómo las cosas buenas brillan como una mañana de sol, Una vez más (Time After Time), Friends, Blue, Bridge Over Troubled Water, Goodbye (créditos del DVD), Vanishing (menú).

    Músicos:
    Roxana Amed: voz, guitarra acústica y barítono
    Claudio Iuliano, Pepe Luna: guitarras
    Fernando Galimany: contrabajo
    Mario Gusso: percusión
    Invitados:
    Pedro Aznar: voz, guitarra barítono y de 12 cuerdas, bajo
    Andrés Beeuwsaert: teclados
    Juan Cruz de Urquiza: trompeta
    Pablo Mainetti: bandoneón
    Cristian Judurcha, Pepi Taveira: batería
    Adrián Iaies: piano
    León Gieco: voz, armónica
    Sandra Mihanovich: voz
    Ernesto Snajer: guitarra de 10 cuerdas

    Sony, 2009

    Calificación: Dame dos

    La cantante Roxana Amed es una asidua visitante de estas páginas. La hemos entrevistado, ha participado de la sección 1×5(+1), hemos anunciado la aparición de sus discos, sus actuaciones en vivo y comentamos el concierto que realizara en mayo de 2007 en el Teatro ND/Ateneo, en el cual repasó sus dos álbumes solistas: Limbo y Entremundos.
    En esa nota, comentamos la sensación de que la cantante estaba "…despidiéndose de algo. O recibiendo alo nuevo". Faltaba un capítulo, al menos.
    Cuando hace unos días Amed nos entregara el presente DVD, La voz más allá, mantuvimos una breve charla. En ella (en la charla), la artista nos comentaba que esta edición venía a cerrar una etapa iniciada siete años atrás, o sea en 2002, momento en el que comenzó la gestación de Limbo, su álbum debut. Porque La voz más allá viene a ser algo así como un repaso visual y auditivo de estos siete años, más el agregado de un par de temas inéditos y la presencia de varios invitados de fuste.
    Siete años.
    Siete.

    Amed también comentó entusiasta y enfáticamente cuestiones acerca de la realización del DVD. Referencias técnicas de las que, antes que hablar por hablar, prefiero vayan a la fuente http://pegnotti.com.ar/BAFIM.htm donde se explican los procesos de filmación y audio. Lo que sí puedo comentar es que la realización es impecable, el sonido excelente, con el agregado de subtítulos en castellano e inglés, tanto para los relatos (¿confesiones?) de Amed como para las letras de las canciones. Un verdadero valor agregado que suma y mucho, máxime teniendo en cuenta el carácter bilingüe en la interpretación de la cantante.
    Siete años.
    Siete.
    No es un número cualquiera…

    Se dice por ahí (y a veces por allá), que la culpa de la popularidad del número siete es de los antiguos astrónomos, quienes observaron un detalle curioso: la gran mayoría de las estrellas no cambiaban de posición las unas respecto a las otras durante el año. Pero afinando el catalejo, notaron que siete sí lo hacían: el sol, la luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Estos siete cuerpos dieron nombre a los días de la semana, mire usted. Otra cosa curiosa es que si suma 4 (lo terrenal) y el 3 (lo celeste), le da 7. Se lo considera un número perfecto, entre otras cosas porque la creación (Dios mediante) se llevó a cabo en 7 días.
    Pero además: siete son los sacramentos, las virtudes teologales, los pecados capitales, los dones del Espíritu Santo, las notas musicales, las artes, los colores del arco iris, las Maravillas del Mundo, los sabios de Grecia, los Reyes de Roma, las frases pronunciadas por Jesús en la cruz…

    En el Libro del Apocalipsis se abren siete sellos antes de que se desate la ira de Dios, que somete al mundo a siete juicios y es escoltado por siete ángeles que hacen sonar siete trompetas para enviar siete castigos. El Apocalipsis tiene, a su vez, una estructura septenaria: dividido en siete grupos, cada uno puede subdividirse a su vez en subgrupos de siete: las cartas a las Iglesias, los sellos, las trompetas, las visiones de la mujer, las copas, los cuadros sobre la caída de Babilonia, las visiones del fin.

    Son también siete las virtudes del bushido; y en el hinduísmo, siete son los chakras en el cuerpo humano.
    Es el número cabalístico para los caldeos, babilonios, esenios, griegos, egipcios, chinos, hindúes, mayas, aztecas, incas y algunos otros que seguramente serán siete.
    Hay mucho más, incluso curiosidades como la que se da en la ciudad de Olmedo (Valladolid, España), que posee siete iglesias, plazas, pueblos, caños, conventos, arcos y casas nobles.
    Yendo a cuestiones más banales tenemos a los enanitos de Blancanieves, las vidas del gato, los años de desgracia si rompemos un espejo, la referencia bíblica a las siete vacas flacas y siete gordas, los samurais de Kurosawa, el sello de Bergman, los sietemesinos (porque no se dice octomesinos, ¿vio?), los campeonatos consecutivos que Racing ganó en el amateurismo y creo que con este último dato reforzamos con suficiencia lo antedicho.

    Las personas relacionadas con este número tienen un perfil dominante. Poseen una intuición muy desarrollada, tienden al perfeccionismo y suelen desatar polémicas por su manera poco convencional de actuar. Poseen un profundo autoconocimiento y se destacan por una cierta sabiduría que les otorga algo así como un tercer ojo. Son fuente de inspiración para los demás, poseen altos ideales y una gran compasión por el dolor ajeno. Los estudiosos las definen como personas tranquilas, introspectivas, intuitivas, analíticas, inspiradoras, inclinadas a la reclusión, filosóficas y místicas.
    Siete años.
    Siete.

    La voz más allá es el resultado, decíamos, de siete años de trabajo y exposición permanente y sin filtros. También dijimos que la realización es impecable. Pero algo que refuerza la actitud artística de Amed, se refleja en un detalle (dos) que para muchos pasará desapercibido. En los créditos, la cantante incluye el audio de Goodbye. Y en el menú, en lugar de esos insoportables loops de veinte segundos, una exquisita versión de Vanishing acompañada por la guitarra de diez cuerdas que Ernesto Snajer ejecuta con maestría.
    Lo debe haber hecho para ella.
    O sea, para nosotros.

    En lo formal diremos que hay otro detalle interesante en el armado del DVD. Uno puede acceder al contenido en forma íntegra, incluyendo los cinco breves fragmentos en los qu Amed explica cuestiones inherentes a su vida artística. Pero también existe la opción de ir directamente al contenido musical obviando dichos comentarios. Otro detalle. Que suma. Y revela.

    Yendo estrictamente al contenido musical, La voz más allá cuenta con registros interpretados en vivo y en estudio (el 5 de febrero de 2009). La apertura es con Violines en el campo (en vivo, septiembre de 2008), hermosa composición aquí interpretada con la compañía de Iuliano y Luna en guitarras, Galimany en contrabajo y Gusso en percusión. Una pantalla refleja sobrias imágenes. La iluminación es luminosamente oscura. El sonido, prístino y la interpretación, sin fisuras. Lonely People (compuesta por Amed e interpretada en inglés), en estudio y con la única compañía de Iuliano en guitarra acústica, es de una belleza… dolorosa. De nuevo al escenario (pero viajando a septiembre de 2004), esta vez para Amelia, composición de Joni Mitchell, con versión al castellano del primer invitado (aquí en guitarra acústica y voz) Pedro Aznar. En batería, Cristian Judurcha y en piano Rhodes Andrés Beeuwsaert, se suman a los estables Iuliano y Galimany. Del mismo concierto sigue Hotel Room, un dueto magnífico entre Roxana Amed en voz y Pedro Aznar en bajo de cinco cuerdas, similar a la versión registrada en Limbo.

    Justamente Limbo (el tema) es lo que sigue, también desde el 2004, con el aporte de un exquisito Juan Cruz de Urquiza en trompeta asordinada y un sobrio Pablo Mainetti en bandoneón. Epitafio nos regresa al 2008 (¿volver al futuro?); una de las letras más violentas de Amed, aquí mejorada con respecto al original (aunque… ¿cómo quedaría con guitarras distorsionadas, furiosas?). Arizona, con destacado trabajo de Gusso en percusión mientras Amed confiesa "Aquí estoy, voy naciendo mientras voy muriendo; aquí estoy, caminando sobre lo que fui". La muerte, la angustia, el pesar. Y una versión en estudio, a capella, de Amazing Grace (con la que la cantante abre muchos de sus conciertos), que corta el aliento. Amed deja en claro aquí que puede cantar lo que se proponga. O lo que le propongan. Una voz envidiable, una técnica que no me animo a catalogar pero, lo más importante, es lo que transmite. Impagable.

    Otro momento cumbre, también en estudio, se da con Entremundos, un dueto soñado entre Amed y Adrián Iaies, a quien las cámaras captan como en trance. Ya lo hemos dicho… difícilmente haya un pianista argentino que pueda acompañar a un o una cantante de mejor manera. Otro dúo, en este caso con Claudio Iuliano en guitarra nylon, para Lejos de casa. El tema, que en Entremundos es interpretado por Pedro Aznar, muestra un carácter intimista que recuerda aquello de que, en algunos casos, menos es más.

    En vivo (2008), Differente (así, con dos "f" y "e" final) respeta la versión original con un sólido trabajo de Galimany en contrabajo y una correcta intervención de Iuliano en guitarra eléctrica. Georgia Lee, una composición de Tom Waits y su esposa Kathleen Brennan, interpretada en español. A los habituales Iuliano, Galimany, Luna y Gusso, se suma (en voz y armónica) León Gieco. Mechando imágenes de los ensayos, la elección del santafesino no podría haber sido mejor. Hasta parece un tema de él… lo que es decir más que mucho. Tus sueños trae cierta luminosidad, que se multiplica en De cómo las cosas buenas brillan como una mañana de sol. La versión es del concierto brindado el 11 de mayo de 2007 y que se comentara en este site. Con el aporte de Pepi Taveira en batería y Andrés Beeuwsaert en teclados, la versión, que arranca tímida, va adquiriendo una potencia medida gracias al tandem Gusso / Taveira y a los sutiles aportes del tecladista. Amed canta fenómeno (vaya novedad) y la coda final es una delicia.

    De regreso al futuro (again), Una vez más (versión en castellano de Time After Time, de Cindy Lauper), reúne a la cantante con su colega Sandra Mihanovich (en buena forma, dicho sea de paso). Convenientemente arreglada, más cadenciosa que en su versión de origen (casi más cercana a la que hiciera Miles Davis en You're Under Arrest), Amed se apropia de la canción para hacela suya; y he aquí un mérito (otro) importante. La explosión viene de la mano de Friends, tema de Page / Plant, con la presencia de Pedro Aznar en voz, guitarra de 12 cuerdas y motor a pleno. El tema es extraordinario, pero esta versión es impactante. Interesantes imágenes de estudio mechadas con las del concierto y el grupo desatado, con Galimany como cable a tierra y los cantantes exprimiendo sus golas ya no sólo como se requiere, sino como el tema lo necesita. Gran momento. Pero gran.
    La merecidísima ovación marca el final del concierto, pero restan aún dos perlas en estudio. Blue, de Joni Mitchell, nuevamente con la sola compañía de Adrián Iaies. Estoy tentado de decir que… bueno… total no digo nada, a lo sumo lo escribo… esta Blue me gusta mucho, pero mucho más que la original (¡epa, Morales!). Es que los dos entienden a lo que están jugando (playing) y les gusta. Y se nota. Y cómo…
    El cierre oficial es con otra interpretación a capella: Bridge Over Troubled Water, de Simon y Garfunkel. Y estoy tentado de decir que… (etcétera, etcétera), idem anterior (¡epa Morales! parte 2).
    Luego los créditos con Goodbye de fondo y ahora sí. Se acabó.

    La voz más allá es el primer DVD de Roxana Amed. Refleja siete años de trabajo, desde los primeros palotes de lo que resultaría Limbo, hasta hoy. No tenemos idea si a la cantante le corresponde, numerológicamente hablando, el siete. Pero sin dudas que posee muchas de las cualidades que mencionamos anteriormente. Prestando atención a las letras que compone, al repertorio elegido, a lo que declara (sin miramientos), se puede deducir que está en un permanente combate consigo misma. Una suerte de cuestionadora profesional que bucea bien hondo y no tiene tapujos en expresarlo mediante su arte. Ya comentamos alguna vez cierta tendencia de la cantante para compartir sus vivencias con la audiencia; esta suerte de desnudez intelectual parece actuar de efecto liberador de esa carga interna (intensa, ardua) de la que (atenti) no quiere escapar. Amed decide enfrentar a los demonios y con el canto, se exorciza. Sin dudas que esto le quita puntos en la escala de la felicidad, pero no parece estar en su naturaleza el olvido, el ninguneo, la apatía, la desidia.

    Y Roxana Amed ha decidido cerrar esta etapa con un documento notable, que la refleja de cuerpo entero y a corazón abierto. Vaya uno a saber qué caminos desandará la cantante desde aquí hasta el 2016. Pero yo voy a tener este DVD a mano con la certeza de que el tiempo no habrá pasado en vano.
    Por dos sencillas razones.
    Porque Roxana Amed es, ante todo, una artista.
    Y además porque, sin duda alguna, no dejará de explorar otros mundos.
    Y se agradece.

    Marcelo Morales

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