• Liliana Herrero: Catálogo

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    Disco 1 – Liliana Herrero: Debajo del sauce solo, Dueño no tengo (vidalita riojana), La media luna, Sólo canto esta copla, Mi pueblo chico, Para el Cachilo dormido, Zamba para la viuda, Doña Ubenza, Sólo luz, Canto al río Uruguay
    Disco 2 – Esa fulanita: Subo, Ay por qué Dios me daría, Perdido hei andado, La añera, Viva Jujuy, De mis pagos, Vidala para mi sombra, Yo vengo a ofrecer mi corazón, Canción de cuna costera, Esa fulanita
    Disco 3 – Isla del tesoro: La arenosa, Tristeza, Chacarera de expediente, Si llega a ser tucumana, Creciente de nueve lunas, Ay soledad, Piedra y camino, Los ejes de mi carreta, Donata Suárez, Los inundados, Gatito e´ las penas, Upa Federico
    Disco 4 – El Diablo me anda buscando: Salamanqueando pa' mí, Ay por qué Dios me daría, Flor de Mayo, Acuario, Me voy quedando, Doña Ubenza, Canción del caballo sin jinete, Romaria, Plegaria para un niño dormido, Antiguas preguntas. Himno Quechua Nº 1, Algarrobo algarrobal, Yo era feliz en City Bell, Mañana en el Abasto, Cardo o ceniza, Dicen, Catarata de amor
    Disco 5 – Recuerdos de provincia: Chayita del vidalero, Y me debes creer, A San Javier, Zamba del imaginero, Milonga triste, Señora chichera, Dedicatoria, Chacarera santiagueña, Remolinos, Vidala de Lucho, Canción de jangadero, Pueblito mi pueblo, Cinco siglos igual, Toda mi vida entera
    Disco 6 – Confesión del viento: Confesión del Viento, Oración del remanso, La nostalgiosa, Si vas para Chile, Volver a los 17, Zamba de Argamonte, Viejo Corazón, Esa Tristeza, Guitarra dímelo tú, Las golondrinas, Una larga noche, Palabras para Julia
    Disco 7 – Litoral (doble): CD 1Lapacho, Canto de agua, El cosechero, Entraña de árbol, Monedas de sol, Pan del agua, Margarita Belén, Parte del aire, Taipero Poriahú, Noches provincianas, La Calandria / Fui al río, Panambí Jovhé, Avío (yapa). CD 2El tiempo está después, Salto Grande, Tierra adentro, Negrita Martina, Canto al río Uruguay, Gurí pescador, Ky chororo, Romería, Santa Lucía, Murga Madre, Avío chamarrita (yapa)
    DVD – Todos estos años de gente: Confesión del viento, El cosechero, Algarrobo algarrobal, Tierra adentro, Laura va, Todos estos años de gente, Pueblito mi pueblo, Te abracé en la noche, El tiempo está después, Canto labriego, Ay soledad


    Músicos:
    Liliana Herrero: voz
    Acompañada, entre otros, por: Luis Alberto Spinetta, Fito Páez, Teresa Parodi, Lidia Borda, Fernando Cabrera, Carlos Aguirre, Nora Sarmoria, Facundo Guevara, Fito Páez, Roy Elder, Claudio Bolzani, Osvaldo Fattoruso, Guillermo Vadalá, Ricardo Mollo, Juancho Perone, Diego Rolón, Luis Volcoff, Gerardo Gandini, Chango Spasiuk, Mariana Baraj, Claudia Puyó, Juan Falú, Dolores Solá, Martín Pantyrer, Raúl Barboza, Edú Lombardo, etc.

    Epsa, 2009

    Calificación: A la marosca

    Cuando me encuentro ante una obra de semejante magnitud como la que nos ocupa (siéntase usted incluido en este plural), las habituales dudas con respecto a cómo encarar un comentario se multiplican hasta el infinito. Y hasta un poco más allá también. En esta ocasión, además, hay un agravante; es que además del profundo respeto que le tengo a la artista, debe sumársele un cariño genuino que no pasa por haber compartido innumerables días, tardes o noches con Liliana Herrero. No señor (señora), nada de eso. Apenas alguna entrevista, encuentros ocasionales después de algún show propio o ajeno, intercambios (esporádicos) de mensajes por correo electrónico y muy poco más. Pero vaya uno a saber por qué vericuetos inconscientes (o no tanto), el mencionado cariño es algo que me resulta imposible de disimular. Esto complica a la supuesta objetividad a la que uno debe atenerse en estas lides y, en algún momento, hasta corro el riesgo de ser excesivamente duro o exigente como para que no se termine malinterpretando un comentario, una exposición, un análisis, alguna sentencia.

    Hubo un tiempo en que debí luchar denodada-mente contra estas amenazas autoimpuestas y solamente el que lo padece sabe del insólito combate al que uno puede llegar a someterse y, la verdad sea dicha una vez más, por exclusiva responsabilidad propia. Si usted piensa que ha habido alguien señalándome inquisitivamente con un dedo índice tamaño algarrobo y con gesto adusto, lamento desilusionarlo. Es uno contra sí mismo. Empiezan entonces las preguntas, respuestas, repreguntas, interrogantes, dudas, certezas, evaluaciones y hasta el riesgo de caer en cierto sincericidio que no le haría bien a usted, al artista… ni a mí.
    Ya sé que podría haber evitado todo lo antedicho y es muy probable que a usted le importe más bien poco, pero… ¿cómo se hace para ir contra la propia naturaleza? Conocerá usted la fábula de la rana y el escorpión… Aunque en realidad sospecho que la referencia tiene más que ver con la necesidad propia que con cuestionamientos ajenos. Y con cuestionamientos propios más que con necesidades ajenas. Y, casi sin quererlo, hallo algo que podría definir como un paralelismo en la entrega artística de la artista. Porque lo que este escriba recibe ante cada entrega discográfica, declaración o concierto de Liliana Herrero es justamente que no puede ir en contra de su naturaleza. Que no habrá periodista, espectador u oyente que cuestione más a Liliana Herrero que ella misma. No… no es que alguien me lo haya comentado, es una sensación, una percepción y, contra eso (y no lo tome a mal) no puede usted hacer absolutamente nada.

    Pero mire usted cómo a veces (¿a veces?), el inconsciente nos traiciona (¿nos traiciona?) y nos desvía (¿en serio?) de aquello a lo que íbamos a dedicarnos. Porque Liliana Herrero ha decidido editar, por intermedio del sello Epsa, Catálogo, una caja que comprende los 7 álbumes (uno de ellos, doble) como solista que la entrerriana grabara durante el período 1987 – 2007, con el agregado del DVD inédito hasta el momento Todos estos años de gente.
    Al tratarse de discos editados con anterioridad, no lo someteremos a usted a una revisión exhaustiva de cada uno de ellos; es más… algunos han sido comentados por este servidor en este sitio y en otros medios. Pero sí es necesario hacer referencia a algunas cuestiones.

    El debut de la nacida en Villaguay se produjo en 1987 con Liliana Herrero, grabado en una sala en Caballito con una consola de 8 canales y haciendo lo indecible para que no se filtraran los ruidos del mundo exterior. Un álbum con resabios de sonidos de la época, con teclados, programaciones y producción de Fito Páez, que tuvo su continuidad en Esa fulanita (1989), a decir de la propia Herrerograbados en condiciones muy precarias”. Ya se vislumbraba que no estábamos frente a una tradicional cantante folclórica, a pesar de que el repertorio indicaba lo contrario.
    Pasaron 5 años hasta la aparición de Isla del tesoro (1994), registrado en otras circunstancias (mejores) y que abre con una potentísima (¿rockera?) La arenosa, brinda una lectura lindante con el reggae de Chacarera del expediente, la guitarra de Ricardo Mollo, una etérea e inclasificable Los ejes de mi carreta (Yupanqui), la violencia justificada de Gatito ‘e las penas (Carnota) y la sensación de que un período llegaba a su fin.
    El Diablo me anda buscando (1997) capta registros en concierto de una Liliana Herrero que ha prescindido de los teclados en exceso, sonando así más desnuda, más descarnada, más auténtica. Y acompañada, básicamente por Facundo Guevara en percusión y Nora Sarmoria en piano. La cantante brinda a las composiciones previamente registradas en estudio, relecturas casi antagónicas y admirables. Y en otros casos, como en Mañana en el Abasto (Luca Prodan) y Plegaria para un niño dormido (Spinetta), la entrerriana se mueve a sus anchas, justificándose plenamente su inclusión.

    El cambio radical en el sonido que mencionamos también se hace presente en Recuerdos de provincia (1999). El álbum, una verdadera maravilla, muestra a una Herrero desprejuiciada y profundizando su estilo desestructurado, revitalizador y revitalizante, con límites afortunadamente difusos, sonando dulce o desgarradora según fuera menester, atractiva siempre, tanto en la desnudez (Y me debes creer, Zamba del imaginero, Milonga triste –con Gerardo Gandini en piano-, Toda mi vida entera –con Fito Páez-), como en aquellos temas más poblados de instrumentación (Chayita del vidalero, Señora chichera, Chacarera santiagueña). Notablemente acompañada (Diego Rolón, Nora Sarmoria, Luis Volcoff, Chango Spasiuk, Facundo Guevara, Juan Falú), Recuerdos de provincia es uno de sus registros más logrados a la fecha
    Entre los dos álbumes editados junto al guitarrista Juan Falú (Leguizamón – Castilla, de 2000 y Falú – Dávalos, de 2004), Herrero entrega Confesión del viento (2003). Aquí la secundan, básicamente, Diego Rolón, Facundo Guevara y Luis Volcoff. También hay invitados: Horacio Fontova, Dolores Solá, Juan Falú, Martín Pantyrer, Claudia Puyó, Mariana Baraj, Lucho González, Juampi Di Leone y Hubert Reyes. Ya con un estilo (inclasificable) bien definido (esto parece un contrasentido pero créame que no lo es), el disco entrega una serie de gemas bien pulidas, con la Herrero que prefiere “pensar el acto interpretativo como una especie de realizado sobre una versión tomada como original”, tal cual lo expresa en el booklet. Y es que Liliana Herrero es, más que una cantante, una intérprete, eso está claro y ya lo hemos dicho…

    El último de los discos es el doble Litoral (2005). Basado en un proyecto de la misma Herrero denominado Proyecto Litoral, el álbum (a decir de Horacio González en el booklet el CD) “propone en primer lugar una geografía. Pero en realidad va navegando por el litoral de la memoria”. El primero de los CD’s está dedicado al río Paraná; el segundo, al río Uruguay. Son 24 composiciones (o 22 y dos “yapas”) en las que se propone un recorrido fascinante, conceptual, con músicos de excepción (Diego Rolón, Mariano Cantero, Arismar do Espírito Santo, Fernando Cabrera, Fito Páez, Hugo y Osvaldo Fattoruso, Raúl Barboza, Rubén Rada, Carlos Aguirre, Edú Lombardo, Luis Volcoff , Facundo Guevara, Lidia Borda, Juan Pablo Chapital, etc.) y la entrerriana en su apogeo brindando impecables versiones de, entre otras, Entraña de árbol, El cosechero, Parte del aire, Taipero Poriahú, Noches provincianas, Salto Grande, Negrita Martina, Gurí pescador, Santa Lucía

    Y así llegamos al DVD Todos estos años de gente.
    Refleja  parte de los conciertos que Liliana Herrero llevara a cabo en el Teatro ND/Ateneo los días 14 y 28 de septiembre de 2007, acompañada por Matías Arriazu en guitarra y Mariano Cantero en percusión. El comienzo es con Confesión del viento. Se les suma el percusionista Facundo Guevara para una sentida El cosechero, con la cantante susurrando casi… sonriendo también, por supuesto. Algarrobo, algarrobal cuenta con el aporte de Nora Sarmoria en piano y voz y la entrerriana sentada pero saltando… y danzando.
    Sigue una deliciosa Tierra adentro (“si el tiempo corre hacia el mar, yo voy tierra adentro”), de la uruguaya Ana Prada; Liliana Herrero cuenta cosas entre un tema y otro. Y se emociona hablando de su primer disco. Y aparecen como invitados Carlos Aguirre en piano y Luis Alberto Spinetta en guitarra acústica y voz para las bellísimas Laura va y Todos estos años de gente. Las versiones, lamentablemente, no están enteras, pero basta con ver la complicidad, el respeto mutuo, la calidez para que sepamos disimularlo.

    Pero la cosa sigue… para Pueblito, mi pueblo, de Guastavino, el aporte viene de la mano de Lidia Borda en voz y Horacio Castillo en guitarra. Conmocionante y paralizante momento. Fernando Cabrera (ascética guitarra acústica y voz) se hace presente para su Te abracé en la noche. Liliana Herrero está como en su living; de hecho, la escenografía ayuda a ello. Así es posible, entonces, que la composición del uruguayo se transforme en lamento.
    Mi corazón está herido… pero no por algún amor perdido… por el tiempo”, dice antes de una conmovedora Ay soledad, donde la acompaña Claudio Bolzani en guitarra acústica y voz.
    Canto labriego cuenta con la presencia de su autora: Teresa Parodi. Y se entiende por qué han realizado tantas actuaciones juntas… El último tema del DVD es otra composición de Fernando Cabrera: El tiempo está después. Como invitado, Juan Pablo Chapital en guitarra eléctrica. Y la Herrero que se despide deseando “¡Buena vida!”.
    Y, en off, agrega: “A más… vamos a más; cuanto más vayamos a más, más hondo vamos a ir. Y cuando vamos a lo hondo, hay que saber que eso producirá temor… y temblor”.

    Y así llegamos al final de Catálogo.

    De curioso nomás, comencé a buscar los significados de algunos nombres. Para, como en un juego, ver si los atributos otorgados a cada uno se correspondían con las personalidades de algunos conocidos, personas célebres, etc. No es como para creer a rajatabla en estas cuestiones… sin ir más lejos, del nombre Jesús se dice: “naturaleza emotiva viviente (…) Insistente. Ama los modales distinguidos, la ropa de calidad, todo lo que tiene valor. Es mente de pensamiento práctico (…) Podría destacarse en profesiones como contratista, granjero, mecánico, dibujante, empleado público, empleado administrativo, obrero de fábrica o capataz, contable o político”.
    Bueno… o la historia me la contaron cambiada o el Jesús más famoso fue la excepción a la regla.

    Pero veamos lo que le corresponde a Liliana: “Ama lo sólido, lo que crece y lo protege (…) Es consecuente. Se expresa en la calidad, comodidad y utilidad del atavío personal. Gustoso se prestará a mejorar la vida urbana y la familiar. Ama el acompañar y ser acompañado (…) Es mente de pensamiento eficiente. Se expresa como pensador original y realizador cabal, tanto al considerar las cosas como en su manera de proceder. Se agiganta en las empresas sin precedente, unas veces para hacer surgir lo nuevo y otras para dar a lo viejo nuevos servicios, en ambos casos, con miras al presente y al futuro”.

    Caramba… ¿cabe alguna duda que Liliana Herrero “se agiganta en las empresas sin precedente, unas veces para hacer surgir lo nuevo y otras para dar a lo viejo nuevos servicios”?
    No creo poder encontrar por el momento una definición mejor para esta artista singular, única e irrepetible. Que brilla con luz (y voz) propia. A veces, yendo contra la corriente.
    Y otras veces, provocando maremotos.
    Y produciendo temor.
    Y temblor.
    Afortunadamente.

    Marcelo Morales

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