Christian Scott: Como pez en el agua…

Amoeba – Hollywood, California (USA)
Domingo 25 de Abril de 2010 – 17:00 hs.

El talentoso trompetista Christian Scott, con escasos veintiséis años y al amparo de un inusual envión publicitario, ha logrado posicionarse como una de las figuras con mayor aceptación de la audiencia jazzística. Es probable que ese beneficio alcanzado, al menos en términos de valoraciones estéticas, pueda despertar más sospechas que certezas; de todos modos, resulta innegable que los intereses manifestados en su prolífica producción discográfica le han permitido obtener los favores tanto de los puristas del jazz como de las nuevas generaciones de oyentes.
El sonido y la depurada técnica que caracterizan a Christian Scott admiten influencias asociadas al linaje de los grandes trompetistas emergentes de su New Orleans natal como King Oliver y Louis Armstrong, a su confesa admiración por Miles Davis y Dizzy Gillespie y a una orientación artística que parece seguir la senda transitada por los nuevos popes de la trompeta del jazz tradicional como Wynton Marsalis, Terence Blanchard y Nicholas Payton, entre otros.
Según aseguran, Christian Scott a temprana edad, además de sus dotes para la música, ya exhibía una inusual variedad de talentos: brillante estudiante, atleta sobresaliente y destacado artista visual. Su formación pedagógica incluye una graduación con honores en el programa de jazz del New Orleans Center of Creative Arts y la obtención de sendos títulos en Música Profesional y Música para Películas en el prestigioso Berklee College of Music. Scott hizo su debut como profesional a la edad de quince años al incorporarse a la banda de su tío, el saxo alto Donald Harrison. Su carrera solista quedó oficializada en 2002 con el álbum que lleva su nombre, en 2006 llegaría Rewind that, trabajo con el que obtuvo un impensado espaldarazo comercial y que le valió una nominación en los premios Grammy. Luego seguirían Anthem en 2007, su primer álbum en vivo Live at Newport de 2008 y lo más reciente de su producción musical: Yesterday You Said Tomorrow, de 2010.

El universo que rodea la figura de Christian Scott está plagado de ambivalencias, haciendo que convivan en un mismo plano biográfico la trayectoria en la escena del jazz y sus aportes al cine de Hollywood materializados en los filmes Letherheads, Rachel Getting Married y The Road Effect; su labor filantrópica en entidades de asistencia a las víctimas del huracán Katrina o en organizaciones de lucha contra el SIDA con un elogiado vestuario casual de afamados diseñadores, cuyo estilo le significó el reconocimiento de las principales revistas dedicadas a la moda como L’Uomo Vogue, The Source y King Magazine.
A este rompecabezas deben agregarse los rimbombantes calificativos adjudicados por cierta parte de la crítica especializada (más próximos al slogan publicitario y a la incontinencia verbal que al análisis estético) que incluyen delirantes frases como “El dios del estilo joven del jazz” (sic), “el nuevo mito del jazz” o“el arquitecto de una fusión comercialmente viable”, entre otras paparruchadas.
Lo cierto es que Christian Scott y su banda, integrada por Matt Stevens en guitarra, Milton Fletcher en teclados, Kris Funn en contrabajo y Jamire Williams en batería, llegaron hasta la ciudad de Hollywood para presentar su nuevo álbum y, como hay que ver para creer, decidimos enviar a dos de nuestros más conspicuos colaboradores con el convencimiento que siempre cuatro ojos ven más que dos… bueno, salvo que esos ojos pertenezcan a Oriolo y Guibaudo.

– ¿Cómo le va Oriolo?
– Hasta que me encontré con usted Guibaudo… bien.
– Mire… como no me gusta perder el tiempo y hablar con usted es la forma más fácil de hacerlo, me gustaría ir al grano y preguntarle si conoce a Christian Scott, Oriolo…
– Por supuesto, cómo no voy a conocerlo si Oriolo soy yo…
– No hay caso… cada vez que lo escucho pienso en suicidarme en defensa propia…
– Yo lo apoyo Guibaudo… ¿Qué necesita? Mientras intenta sincronizar el cerebro con la lengua le cuento que conozco muy bien al tal Scott… Creo que es músico o algo así…
– El que es “algo así” es usted… Christian Scott y su quinteto actúan esta tarde en el local de Amoeba en Hollywood y quiero que me acompañe. Es una orden.
– Sería un placer pero estoy esperando a mi mujer… Fue a buscar no sé qué cosa pero todavía no regresa…
– ¿Y cuánto hace que se fue?
– Dos meses.
– Y ya debe haber conseguido “no sé qué cosa”… Usted es más imbécil de lo que creía Oriolo, por qué no aprende de mí… Mi mujer no se mueve sin que yo lo autorice…
– Pero si usted es viudo…
– Por eso mismo… Es más, aunque suene contradictorio, se lo recomiendo vivamente.

La presentación del quinteto da inicio con K.K.P.D., tema de apertura del álbum Yesterday You Said Tomorrow cuyas siglas refieren a Ku Klux Police Department en una clara alusión a los abusos policiales en perjuicio de la comunidad afroamericana de la ciudad de New Orleans. En términos musicales, eso se traduce en una plástica llena de tensión y oscuras armonías que aun así no logra escapar a ciertos clichés del jazz-fusión y a una rutinaria exhibición de acrobacias instrumentales, en donde el único que parece salir airoso es Christian Scott.

– Jovencito el morocho, ¿eh?
– Claro, nació en 1983 o sea que tiene… nació… son 83, 93… esteee… ¡es joven, sí!
– Y vio qué rara es su “trompetita”…
– Eso que usted torpemente describe como “trompetita rara” se llama Katrina y es un instrumento especialmente diseñado por Edwards Instruments para que Scott despliegue la técnica extendida denominada whispers tones, que por si no lo sabe es una técnica de soplado que se funda en la manipulación de la temperatura del aire que insufla y su modo de articulación para obtener un sonido similar al susurro humano.
– Usted nunca deja de sorprenderme… ¿En dónde aprendió todo eso?
– Bueno, leo mucho…
– Jamás lo hubiese imaginado… la verdad es que siempre pensé que no sabía leer…
– ¡Mire qué coincidencia! Yo jamás hubiese imaginado que usted podía pensar…

Luego siguen con una anodina interpretación de The Eraser, pieza que da título al álbum solista que Thom Yorke, el cantante de Radiohead, editara en 2006. La entrega del quinteto, si bien se ajusta a la versión que el propio Christian Scott incluyó en Yesterday You Said Tomorrow, al trasladarse a escena lo que aparenta perder en substancia, carnadura y claridad lo gana en superficialidad, irrelevancia y confusión.

– Oriolo, supongo que usted ha escuchado a Thom Yorke de Radiohead, ¿no?
– Creo que no… ¿es una radio AM? Yo no escucho radio AM porque me levanto tarde, prefiero escuchar radio PM, pero no muy seguido, eh… Es más, le diría que lo hago con baja frecuencia… digamos menos de 300 megahertz, ¡je! Aparte mi radio es pequeña y sólo capta señales que estén cerca… Unos diez… máximo doce… pasos. Así que esa estación de radio que usted menciona no la agarro… Radio G de New York dijo, ¿no?
– Dije Thom Yorke de Radiohead… pero a estas alturas, salvo encontrar la forma más rápida para deshacerme de usted, ya nada tiene importancia.
– ¡Ay, Guibaudo! No sea zalamero… ¡dice cosas tan lindas! A veces me empalaga… ¡sobón!

El modalismo hard bop de la correcta After All parece recostarse plácidamente sobre las imborrables huellas que dejara en el jazz moderno el segundo gran quinteto de Miles Davis a fines de los 60’s. Una entrega cuidada que puede disfrutarse sin mayores esfuerzos, siempre y cuando nos abstengamos de comparar a los miembros de este quinteto con Miles Davis, Herbie Hancock, Tony Williams, Ron Carter y Wayne Shorter.
En un breve intermedio, Christian Scott le comentará al público el origen del título de su nuevo álbum. Según su relato, Yesterday You Said Tomorrow (“Ayer dijiste mañana”) es la frase que en los años escolares le decía su abuelo cuando no terminaba la tarea asignada. Historia cuya moraleja confirma, según el propio Scott, la importancia que hay que otorgarle al cumplimiento del deber y al respeto hacia nuestros mayores.

– ¡Qué linda historia, Oriolo! Me conmovió hasta las lágrimas.
– ¿Le parece, Guibaudo? Yo no siento las extremidades… Creo que me dio hipotermia…

Las fuentes de inspiración en las que abreva Christian Scott son tan dispares como de explícito anclaje en el interés popular. Mientras la introspectiva y por momentos cautivante The Last Broken Heart está inspirada en el debate sobre la ley que le otorga estatus legal al matrimonio entre personas del mismo sexo, la innecesariamente efusiva American’t se refiere a la depresiva vigencia del racismo; y la apenas discreta y en ciertos pasajes soporífera Angola, LA & the 13th Amendant equipara al sistema penitenciario de Estados Unidos con la esclavitud.
El cierre, con la melancólica sonoridad de An Unending Repetance, también del álbum Yesterday You Said Tomorrow, no agregará demasiado a lo ya escuchado durante del show y mucho años antes de él, también.

– ¿No lo aburrió un poco todo esto, Guibaudo?
– De ninguna manera, Oriolo. A mí me aburren otras cosas… No sé… Me aburre usted, por ejemplo. Además, está claro que estos muchachos haciendo jazz… se mueven como peces en el agua…
– Sí como pez en el agua… Nada, nada, nada.

Sergio Piccirilli

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