• Nobu Stowe: Confusion Bleue

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    Introduction, Premier Mouvement, Intermede I, Deuxieme Mouvement, Intermede II, Blue in Green, Troisieme Mouvement, Intermede III, Quatrieme Mouvement, Epilogue Dans La Confusion Bleue

    Músicos:
    Nobu Stowe: piano, piano eléctrico, glockenspiel, nanbu-tetsu bell
    Lee Pembleton: sonidos
    Ross Bonnadonna: guitarra eléctrica, guitarra acústica, saxo alto
    Tyler Goddwin: bajo
    Ray Sage: batería

    Soul Note, 2010

    Calificación: Dame dos

    La improvisación es la verdadera piedra de toque del ingenio (Moliere)

    El joven pianista y compositor nacido en Japón y radicado en Estados Unidos, Nobu Stowe, se ha erigido como una de las expresiones artísticas más calificadas e inquietantes de la nueva generación jazzística. A sus innegables cualidades interpretativas y la sorprendente autoridad conceptual que distingue cada uno de los proyectos discográficos en los que estuvo involucrado, debe sumarse el interés manifestado en otras áreas de la cultura. Su currículum incluye diversas labores en el campo periodístico como entrevistador, columnista y crítico musical y un doctorado en psicología que lo llevó a encabezar distintas investigaciones científicas en la Universidad de Maryland y el National Institute of Health de los Estados Unidos.
    La trayectoria de Nobu Stowe ha abarcado una amplia gama de géneros musicales con similar idoneidad y solvencia. Durante la adolescencia, en su país natal, cofundó junto a Takashi Kanal y Honyo Ohte el grupo de rock progresivo Pale Ghost, en tanto que poco después de radicarse en la ciudad de Baltimore constituyó, en compañía del bajista Tyler Goodwin y el baterista Alan Munshower, la banda de post-fusión Trio Ricochet. Sin embargo, lo más cautivante de su producción musical han sido los proyectos desarrollados, desde el 2006 a la fecha, al amparo doctrinario de los principios de “improvisación total” o “improvisación absoluta”. En ese contexto teórico ha editado seis álbumes: Brooklyn Moments de 2006 (junto a Blaise Siwula en vientos y Ray Sage en batería), New York Moments en 2007 (con la misma formación más el agregado del guitarrista Dom Minasi); The Soul in the Mist de 2007 junto al Renaissance Trio (con la percusionista Andrea Centazzo y el clarinetista Perry Robinson), Hommage an Klaus Kinski de 2007 en sociedad con Lee Pembleton, An Die Musik de 2008 (con Alan Mushower en batería y Badal Roy en tabla) y su más reciente entrega discográfica: Confusion Bleue, trabajo en el que Nobu Stowe, además de reclutar a algunos de sus habituales colaboradores, aprovechó para profundizar en los fundamentos asociados al precepto de “improvisación total”.

    El término “improvisación total” fue acuñado por Keith Jarrett para describir el enfoque musical aplicado en muchos de los álbumes incluidos en su vasta producción discográfica y, especialmente, en sus ya legendarios conciertos de improvisaciones para solo de piano. Según se desprende de lo manifestado por el propio Jarrett en su ensayo Inside Out, la idea de “improvisación total” reúne en el músico las figuras del “improvisador, el compositor espontáneo y el tipo que escucha sentado al piano” (sic). El improvisador (siempre según afirmaciones de Jarrett) “confía en que su talento le permita encontrar un camino para ir de A a B sin conocer aún qué es B”, mientras el compositor espontáneo “envía” material al improvisador y crea contenidos sobre la marcha. Finalmente, el “tipo sentado al piano” trata de controlar los procesos sin juzgar o intervenir demasiado a la vez que comprueba las funciones vitales del procedimiento.
    Para entender el concepto, quizás lo más sencillo sería circunscribirnos a citar a Jarrett y listo, pero los seres humanos y otras especies vivientes (como los periodistas, por ejemplo) tenemos la tendencia a sobre explicar las cosas… al menos yo (“yo”: forma nominativa de primera persona singular en masculino) soy así y por eso siempre mi intención (“mi”: tercera nota de la escala musical, duodécima letra del alfabeto griego, etc.) es ir un poco más allá y hurgar en la profundidad de los conceptos y etc., etc. etc. No sé por qué pero no puedo seguir adelante sin aclarar que “etc.” es la abreviatura de “etcétera”, expresión que su utiliza para sustituir el resto de una exposición que se sobreentiende o que no interesa explicar, etc. (justamente).

    En un heroico intento por reemplazar los “etcéteras” por una explicación más o menos apropiada sobre la idea de “improvisación total”, acudí a mi biblioteca personal pero sólo encontré un libro de cocina y un diccionario. El primero no creo que tenga demasiada utilidad para el caso que nos ocupa, aunque encontré una receta para preparar locro casero para cuatro personas que ya que estamos… Lleva maíz amarillo molido, garbanzos o lentejas, una taza de porotos secos (blancos y grandes, por favor), dos kilos de pechito de cerdo, medio kilo de chorizos, tocino, un poco de charqui o carne seca, dos cucharadas de peya (si no sabe qué es la puede reemplazar por aceite de girasol), cebolla de verdeo picada, un chorizo colorado, un zapallo mediano y media cucharada de pimentón colorado. Una vez que tenemos todos los ingredientes lavamos el maíz y los porotos y los dejamos remojar en agua fría durante toda la noche. A la mañana siguienteeee… mejor pasemos al otro libro.
    Según el diccionario, improvisar “es hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación”, mientras que el término total refiere a algo “absoluto, ilimitado y que excluye cualquier relación”. Ergo, la “improvisación total” vendría a ser una acción completamente inesperada o eventual que no requiere ningún tipo de preparación.

    En verdad esto me cierra menos que la explicación de Jarrett y no arroja luz sobre las causas por las cuales el locro lleva porotos grandes y blancos en lugar de unos chiquititos de color fucsia. Igual no me parece necesario abrumarlo con explicaciones innecesarias tales como que la palabra “innecesario” significa “no necesario” o que el término “me” es una forma de dativo o acusativo de primera persona singular (además del sonido que emiten algunas ovejas al balar, o sea “meee…”) y que “no” es una expresión de negación que muchas mujeres utilizan para decir “sí”.

    Existen muchas definiciones sobre la improvisación musical. Por ejemplo, Violeta Hemsy de Gainza en La Improvisación Musical  la describe como “una ejecución sonora instantánea que abarca desde la libertad total hasta la sujeción a pautas estrictas”; por su parte Pascual Pastor Gordero señaló, en su libro La Ideación en la Educación Musical, que la improvisación es “la forma que mejor representa el juego simbólico sonoro que nace de la curiosidad manipuladora de los instrumentos musicales”. En definitiva parece ser que la improvisación, al menos en el ámbito del arte sonoro, implica conocimientos previos; que la diferencia existente entre composición e improvisación (como afirmara Steve Lacy) es que “en la composición uno dispone de todo el tiempo necesario para decidir qué expresar en 15 segundos, mientras que en la improvisación sólo se tienen 15 segundos para hacerlo” y por último que la “libre improvisación” se diferencia del concepto de “improvisación total” por el hecho que la primera se libera de ataduras tonales y rítmicas en tanto que la segunda se sujeta a ciertos parámetros melódicos y conserva una clara orientación hacia la armonía tonal.
    Ahora que tenemos todo aclarado (salvo lo del tamaño y el color de los porotos) podemos pasar revista al magnífico álbum de Nobu Stowe, Confusion Bleue.

    Introduction se viste de sonoridades lejanas e inusuales efectos electrónicos, mientras el piano de Nobu Stowe aletarga deliberadamente la definición melódica creando una atmósfera hipnótica y envolvente en donde, a pesar de exhibir un perfecto control en la dinámica, nada luce forzado, mecánico o artificioso. Los vaivenes armónicos de Premier Mouvement crean expectativas, amagues melódicos, anticipaciones climáticas y crescendos nunca concluyentes. Una progresión fragmentada y oscilatoria que se aproxima al jazz eléctrico de fines de los sesenta cuando las acciones son comandadas por el piano Wurlitzer y que adopta reminiscencias del impresionismo francés en los momentos en donde Nobu Stowe regresa al piano acústico. La banda aporta sobrias texturas orquestales que, aun en los pasajes más luminosos, no dejan de estar teñidas de un cierto carácter sombrío. Intermede I, al amparo de la versatilidad instrumental de la banda y sin apartase de los conceptos improvisatorios, apela a la sugestión climática y el carácter meditativo. En tanto que Deuxieme Mouvement se funda en movimientos estructurales que no ocultan influencias provenientes del jazz-rock que, aun en su complejidad expositiva, se traducen en definiciones armónicas diáfanas y precisas. La elegancia cromática de Intermede II establece figuras en contraste al combinar los electrónicos de Lee Pembleton con la guitarra acústica de Ross Bonnadonna, mientras que el lirismo asoma de manera exuberante en la versión del imperecedero clásico de Miles Davis de 1959 Blue in Green; para luego viajar de regreso a los albores del jazz eléctrico con el inquietante fresco de Troisieme Mouvement. Los sutiles acentos de Intermede III contrastan con los agitados movimientos de Quatrieme Mouvement para finalmente permitirse orbitar los difusos perímetros del blues con el impactante Epilogue Dans La Confusion Bleue.

    Confusion Bleue es un álbum fascinante que tiene en Nobu Stowe a un músico dispuesto a asumir los riesgos que implica abrir las puertas de la experimentación.

    Si cierras la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará afuera. (Rabindranath Tagore)

    Sergio Piccirilli

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