• Andrew Raffo Dewar: Interactions Quartet

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    interactions quartetInteractions #1-6 (2009): Interactions#2, Interactions #6, Interactions #1, Interactions #5, Interactions #4; Piece for Four Instruments (2002): H+A+Solo 4, F+Solo 3, C+D, G, Solo 1, E

     

    Músicos:

    Andrew Raffo Dewar: saxo soprano

    Kyle Bruckmann: oboe, corno inglés, electrónica análoga

    Gino Robair: percusión, electrónica análoga

    John Shiurba: guitarra eléctrica

     

    Sello y año: Rastascan Records, 2014

    Calificación: Dame dos

     

    La interacción es necesaria para el desarrollo de las ideas y la verdadera innovación (Margaret Hefferman)

    El término interacción describe toda acción que se desarrolla de modo recíproco entre dos o más organismos, sistemas, unidades o funciones. El concepto de interacción tiene diferentes campos de aplicación: en la física es sinónimo de fuerza; en el área de las matemáticas se relaciona con la lógica y es utilizada para análisis de datos y en modelos de regresión múltiple; en biología se emplea para representar la relación de los seres vivos entre sí o con su medio ambiente y en química sirve para diferenciar las fuerzas intermoleculares.

    Los criterios de interacción también aparecen representados en otras disciplinas científicas permitiendo, por ejemplo, que la astronomía los destine como referencia en la interacción de galaxias del mismo modo que la ciencia de la comunicación se apropia del concepto para hablar de interactividad o que la sociología lo use para el abordaje de las interacciones sociales y culturales.

    No obstante, una de sus aplicaciones más exhaustivas se da en el marco del interaccionismo simbólico. Esta corriente de pensamiento microsociológico  -relacionada con la psicología social y la antropología- se funda en la comprensión de la sociedad a través de la comunicación, situándose en el contexto de un paradigma interpretativo simbólico en donde las personas –como afirmara el sociólogo Herbert Blúmer enSymbolic Interactionism: Perspective and Method– actúan sobre los objetos de su mundo e interactúan con otras personas a partir de los significados que los objetos y las personas representan para ellas. En esa esfera, lo simbólico permite trascender al ámbito del estímulo sensorial e inmediato, amplifica la percepción del entorno, incrementa la capacidad de resolución, facilita la imaginación y hace que los individuos –como señalan Roger Bakerman y John M. Gottam en su libro Observing Interaction: An Introduction to Sequential Analysis– seleccionen, organicen, reproduzcan y transformen los significados y los procesos interpretativos de la realidad en función de sus expectativas y propósitos.

     

    Muchos de estos criterios –simbólicos e interpretativos- también están presentes en la concepción, desarrollo y valoración de la música creativa de nuestro tiempo. Las nuevas formas del arte musical ya no se atienen a la tradicional jerarquía “compositor/intérprete” ni se circunscriben a los doce tonos temperados. Entre los muchos cambios del actual paradigma creativo se puede observar que el pulso regular pasó a ser una convención de la que es posible prescindir, ha proliferado el uso de técnicas extendidas, hay un alejamiento de las formas preestablecidas a favor de estructuras orgánicas o abiertas, existe una revalorización del timbre, el tratamiento de la materia sonora dejó de ser un medio expresivo para convertirse en un fin en sí mismo, se manifiesta la explotación de las múltiples relaciones posibles entre la intencionalidad y el azar y la distinción de los límites entre composición e improvisación ya no radica en el compromiso de sus creadores ni en el valor de lo creado sino en la propia naturaleza de la música.

    En el actual entendimiento del arte sonoro también han aflorado nuevas relaciones entre contenido y forma, desarrollo y perceptibilidad y entre praxis expositiva y experiencia auditiva; pero, además, la comodidad y la familiaridad han dejado paso a la imaginación de sus creadores y los ejecutantes se han liberado del rigor de la partitura para facilitar –en función del contenido sonoro- la toma de decisiones que coadyuven a determinar el curso definitivo de la obra.

    En ese sentido, no sería descabellado afirmar que el nuevo álbum de Andrew Raffo Dewar (apropiadamente) titulado Interactions Quartet emerge como un ejemplo arquetípico de buena parte de lo mencionado.

     

    El compositor, saxofonista, etnomusicólogo y educador Andrew Raffo Dewar nació en Rosario (Argentina) pero desarrolló la mayor parte de su formación académica y el cuerpo principal de su trayectoria artística en Estados Unidos. Ha estudiado y trabajado junto a figuras icónicas de la avanzada musical como Anthony Braxton, Steve Lacy, Bill Dixon y Alvin Lucier. Su escasa pero fructífera producción discográfica como líder -además del álbum Interactions Quartet que da origen a este comentario- incluye al magnífico Six Lines of Transformation & Music for Eight Bamboo Flutes de 2008.

    En este proyecto, Andrew Raffo Dewar –secundado por tres de los más conspicuos representantes de la escena musical del área de la Bahía de San Francisco: Gino Robair, John Shiurba y Kyle Bruckmann– construye un alegato estético que se funda en las “interacciones” existentes entre materiales notados y no-notados o simbólicos (incluyendo el uso de imágenes y fotografías), objetos de sonido acústico y electrónico, diferentes configuraciones y formatos ejecutivos (solo, dúo, trío y cuarteto) y en la similar jerarquización expresiva adjudicada al silencio, el ruido y los sonidos en el tratamiento del contenido de la obra.

    La innovadora elaboración musical pergeñada aquí por Andrew Raffo Dewar no ha sido concebida de acuerdo a los cánones de la tradición y, por ende, no debe ser escuchada siguiendo los principios de lo establecido, ya que –en el mejor de los casos- podría perderse buena parte de las cualidades que alberga.  A modo de ejemplo, sería como intentar leer Ulysses de James Joyce apegados a las claves de la literatura del siglo XIX o querer apreciar una película de Andrei Tarkovsky siguiendo  los parámetros del cine de Hollywood o pretender una justa valoración de La Fuente de Marcel Duchamp viéndolo desde la perspectiva estética de la escultura griega del período clásico. Esto no significa que el disfrute de las complejidades implícitas en Interactions Quartet quede reducida a una elite sino que, debido a su temperamento y orientación, invita a acercarnos a la obra desligados de preconceptos y preparados para apreciarla –a la manera del Shoskin en el budismo Zen- con la “mente del principiante”.

     

    El álbum comprende dos extensas piezas; la primera de ellas (dedicada al sobresaliente clarinetista y saxofonista argentino Guillermo Gregorio), titulada Interactions #1-6 y la segunda, Piece for Four Instruments, consagrada a la memoria del compositor estadounidense de vanguardia Earle Brown.

    Interactions #1-6  sondea un amplio abanico sonoro mediante la utilización de diferentes estrategias creativas que alternan material escrito, libre improvisación, notación simbólica, formación de capas sónicas yuxtapuestas y escalonadas, interacción entre ruido y melodía y despliega alineaciones instrumentales en variados formatos. En tanto que Piece for Four Instruments es una composición modular para instrumentación abierta que utiliza notación espacial y puede interpretarse en orden aleatorio. Aquí se explora en la dinámica de grupo con contrapuntos indeterminados que resultan en una serie de relaciones rítmicas irracionales y en donde la duración queda subordinada al criterio de los músicos en función de los dos primeros sonidos que se ejecutan.

     

    Ambas piezas, pese a la enrevesada pluralidad de su entramado, lucen en todo momento subyugantes, orgánicas y convincentes no sólo debido a las cualidades estructurales de la obra sino también a razón de los inmensurables aportes –tanto interpretativos como en la orientación- realizados por Andrew Raffo Dewar en saxo soprano, Gino Robair (miembro fundador de Splatter Trio y Pink Mountain y autor de la Opera I Norton, etc.) en percusión y electrónicos, Kyle Bruckmann (Kyle Bruckmann’s Wrack, EKG, Lozenge) en oboe y corno inglés y John Shiurba (Eskimo, The Molecules, Spezza Roto y otros) en guitarra eléctrica.

    Andrew Raffo Dewar, en Interactions Quartet, parece alcanzar su definitiva consagración musical y lo hace con autoridad, sin concesiones y con la valentía necesaria para desprenderse de las certezas que socavan la creatividad artística.

    La creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas (Erich Fromm)

    Sergio Piccirilli

    Nota: El arte y diseño de la cubierta del álbum “Interactions Quartet”  pertenece a Gaetano Fiore www.gaetano-fiore.it

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