• Tyshawn Sorey & Marilyn Crispell: The Adornment of Time

     

    TheAdornmentThe Adornment of Time

     

    Músicos:

    Tyshawn Sorey: batería, percusión

    Marilyn Crispell: piano

     

    Sello y año: Pi Recordings, 2019

    Calificación: Excelente

     

     

     

     

    Uno tiende a reproducir el discurso estereotípico. Por eso creo en la improvisación y lucho por ella, pero siempre con la creencia de que es imposible (Jacques Derrida)

     

    La creatividad musical, en sus diferentes manifestaciones posibles, implica la existencia de reglas, el dominio de técnicas, la aceptación de formas establecidas y un uso -hasta cierto punto discrecional- de la experiencia adquirida.

    Sin embargo, durante el acto creativo siempre es posible innovar, subvertir el statu quo, alejarse de los arquetipos y transitar caminos desconocidos o inexplorados.

    La música improvisada -en tanto expresión creativa- no reniega del conocimiento ni de la adquisición de normas y, mucho menos, de la historia; pero posibilita que surja algo donde antes existía otra cosa o permite que nazca algo en donde no había nada.

    La improvisación es parte de la vida misma porque responde a un impulso vital de la condición humana y por eso se traslada con naturalidad a cualquier actividad creativa.

    En el ejercicio de la improvisación musical también reside una doble utopía, ya que recurre a la espontaneidad para crear obras abiertas e irrepetibles que no remiten a formas organizadas unívocamente -es decir, tiende a subvertir el orden establecido- y, por otro lado, se debe aceptar que ese momento sólo puede materializarse después de haber incorporado un lenguaje a través del cual expresarlo.

    Tal vez se trate -como afirma el filósofo francés Jacques Derrida- de creer y luchar por la improvisación con la creencia de que es imposible.

    Esa (utópica) convergencia entre creatividad, innovación y música improvisada, se concreta de manera indiscutible en el fabuloso The Adornment of Time, álbum que reúne a dos auténticos titanes de la composición formal y espontánea e íconos de la música creativa como son la pianista Marilyn Crispell y el baterista Tyshawn Sorey.

    En el insondable trayecto musical recorrido por Marilyn Crispell asoman sus recordadas participaciones en el cuarteto de Anthony Braxton [cristalizadas en los discos Six Compositions (Quartet) 1984, Quartet (London) 1985, Quartet (Birmingham) 1985, Quartet (Coventry) 1985, Willisau (Quartet) 1991, (Victoriaville) 1992, Twelve Compositions de 1993, Quartet (Santa Cruz) 1993, etc.], el Reggie Workman Ensemble (Synthesis de 1987, Images en 1990 y Altered Spaces de 1993) y en los ensambles The London Jazz Composer Orchestra & The Barry Guy New Orchestra (Three Pieces for Orchestra de 1997, Double Trouble Two en 1998 e Inscape Tableaux de 2001).

    Crispell también ofrece múltiples contribuciones como sesionista (que incluyen trabajos junto a Roscoe Mitchell, Wadada Leo Smith, Steve Lacy, Joelle Léandre, Anders Jormin, Tisziji Muñoz, Joe Lovano, Evan Parker, Mats Gustafsson y Henry Grimes, entre muchos otros), ha sido miembro de Quartet Noir (con Urs Liemgruber, Joelle Léandre y Fritz Hauser) y la NOW Orchestra, trabajó en trío con Barry Guy & Paul Lytton y en sendos dúos junto a Gerry Hemingway, Gary Peacock y Raymond McDonald. Todo esto sin dejar de mencionar una extensa discografía solista que abarca álbumes esenciales, como las producciones para piano solo  Labyrinths de 1987, For Coltrane en 1993 y Vignettes de 2008, Santuerio en 1993 (secundada por Mark Feldman, Hank Roberts y Gerry Hemingway), Destiny de 1994 (en compañía de Fred Anderson y Hamid Drake), Nothing Ever Was, Anyway de 1996 (en trío con Gary Peacock y Paul Motian), Storyteller de 2004 (Mark Helias y Paul Motian), Table of Changes en 2015 (dúo con Gerry Hemingway) y muchos más.

    El fenomenal ideario artístico desplegado por el compositor y multi-instrumentista estadounidense Tyshawn Sorey, comprende una elogiada discografía como líder que incluye a los álbumes That/Not de 2007 (allí en compañía de Thomas Morgan, Ben Gernstein y Cory Smythe), Koan en 2009 (secundado por Todd Neufeld y Thomas Morgan), Oblique-I de 2011 (con Todd Neufeld, Chris Tordini, John Escreet y Loren Stillman), Alloy en 2014 (con el trío que completan Chris Tordini en contrabajo y Cory Smythe en piano), The Inner Spectrum of Variables de 2016 (donde sumo a su trío la participación de un ensamble de cuerdas conformado por Rubin Kodheli, Kyle Armbrust y Chern Hwei Fung), Verisimilitude en 2017 (nuevamente en trío con Smythe y Tordini) y el monumental álbum triple Pillars de 2018, en el que reunió a Stephen Haynes, Ben Gerstein, Todd Neufeld, Joe Morris, Carl Testa, Mark Helias y Zach Rowden.

    Además, es miembro de las agrupaciones Vijay Iyer Sextet, Myra Melford’s Snowy Egret y Angelika Niescier Trio, aparece en los tríos colectivos Fieldwork (que completan Vijay Iyer y Steve Lehman) y Paradoxical Frog (con Ingrid Laubrock y Kris Davis), ha colaborado con los saxofonistas Steve Coleman (en Harvesting Semblances and Affinities y The Mancy of Sound), Steve Lehman (Demian as Posthuman en 2005, On Meaning; Travail, Transformation and Flow y Mise en Abime) e Ingrid Laubrock (Serpentine) y se asoció con Roscoe Mitchell en Duets y Bells for the South Side.

    Entre otros logros, ha sido acreedor de sendas becas otorgadas por la Fundación MacArthur en 2017 y la organización filantrópica United States Artist (2017) y compartió, con Vijay Iyer, la dirección del Banff International Workshop en jazz y música creativa.

    Tyshawn Sorey -aparte de lo documentado en su producción discográfica- compuso Perle Noire: Meditation for Josephine (obra sobre textos de Claudine Rankine e interpretada por la soprano Julia Bullock y el afamado International Contemporary Ensemble), fue comisionado por el tenor Lawrence Brownlee para componer el ciclo de canciones Cycle of My Being (con poemas de Terrance Hayes), tiene previsto estrenar trabajos para Alarm Will Sound, el McGill / McHale Trio y JACK Quartet; se encuentra elaborando otro ciclo de canciones (en este caso con el barítono-bajo Davone Tines) y hará una composición por encargo para celebrar en la ciudad de Houston el quincuagésimo aniversario de la histórica Capilla Rothko.

    Asimismo, Sorey ha realizado dos grandes conciertos ofreciendo una retrospectiva de su obra. Uno de ellos llevado a cabo en el Miller Theater (en el que ICE y JACK Quartet interpretaron seis de sus obras) y el otro, como parte de una residencia de tres días plasmada en el prestigioso The Kitchen de Nueva York, de la cual fue extractado el material contenido en The Adornment of Time.

    Este álbum es la culminación de un proceso que fue eslabonando el anhelo recíproco de ambos músicos por confluir en un proyecto común, las actuaciones llevadas a cabo por el dúo en 2014 en el Creative Music Studio (Woodstock) y The Stone (Nueva York) y la concreción del concierto ahora documentado discográficamente.

    The Adorment of Time abarca los mágicos y subyugantes sesenta y cinco minutos que dura la pieza que da título al álbum.

    Todo da inicio con un sereno, ascético y espacioso segmento en percusión a cargo de Tyshawn Sorey que abrirá el camino para que Marilyn Crispell articule con exquisitez un registro íntimo de lentos movimientos cromáticos y reposado desarrollo emocional. En conjunto irán elaborando, sin apresuramientos, un sugerente paisaje sonoro que amalgama mesura, austeridad, abundantes silencios y donde todo fluye de manera simbiótica, con inocultable naturalidad y mediante una elusión deliberada del desborde instrumental.

    A continuación, Tyshawn Sorey -alternando cimbales, xilofón e impactantes acentos en la caja- y las notas apagadas que emergen del piano de Marilyn Crispell, acumularán tensión hasta desembocar en un alegato de contenido dramatismo desde el cual emergen solapadas referencias a la música clásica contemporánea –que van de Morton Feldman a John Cage- y en el que cada nota, gesto o movimiento parece ser irremplazable.

    El curso de The Adornment of Time proseguirá a manera de una serendipia musical, permitiendo que las búsquedas e ideas desarrolladas por el dúo terminen generando una simbología de opuestos aparentes que se complementan y unifican en un mismo plano de expresión estética. Durante esa acendrada sección -que abarca desde el minuto 10 al 14 de la pieza– resultarán cruciales el proverbial dominio de los silencios y anticipaciones que distingue a Marilyn Crispell y los sutiles trazos dibujados por Tyshawn Sorey en escobillas.

    El hipnótico trayecto sonoro que recorre el dúo confluye, poco después, en un antológico crescendo que alcanzará su clímax definitivo al conjuro de las formas más radicales de la música improvisada. Ese desestabilizador contexto será coronado por las brillantes intervenciones de Marilyn Crispell y Tyshawn Sorey. La primera, sumergiéndose en un mar de complejas estructuras asimétricas sin histrionismos innecesarios; y la segunda mediante una colosal labor desde la batería que congrega variedad de recursos, desbordante imaginación e implacable fortaleza rítmica.

    La ruta evolutiva del tema inicia luego un lento descenso dinámico del cual afloran la encantadora melodía enunciada por el piano de Crispell, los atinados e ilustrativos acentos que provee la batería de Sorey y una resolución del segmento –con la que cierra el primer tercio de The Adornment of Time- dictaminada por profundos silencios, espaciosos contornos y en donde subyace una indisimulable sensación de paz y sosiego.

    Desde ese momento, el dúo se entregará a un dialogo instrumental de temperamento introspectivo y plagado de sutilezas que llega hasta la mitad del álbum. En ese tramo convergerán el fino lirismo melódico y un estratégico uso del pedal de resonancia por parte de Marilyn Crispell y los contemplativos e incorpóreos matices que aporta Tyshawn Sorey en batería y percusión.

    La parte final del álbum ofrecerá tres capítulos claramente diferenciados. El primero de ellos, entroniza al free más extremo mediante un devastador intercambio instrumental lleno de enérgicos bloques sonoros y con colosales exposiciones de ambos músicos. La elocuencia de ese ejercicio catártico se disipa lánguidamente para confluir en una segunda etapa en la que concurren ideas asociadas al minimalismo con un profuso desarrollo de técnicas extendidas a cargo de Marilyn Crispell.

    El asombroso capítulo final nace a partir de una lejana y cautivadora línea melódica que transmutará abruptamente en un feroz diálogo instrumental hasta evaporarse en la subterránea sonoridad en cimbales proporcionada por Tyshawn Sorey.

    En síntesis: Tyshawn Sorey y Marilyn Crispell, con el fascinante The Adornment of Time, ofrecen una nueva prueba de su reconocido talento e inagotable creatividad.

     

    No puedes agotar la creatividad; mientras más la usas, más tienes (Maya Angelou)

     

    Sergio Piccirilli

    Notas Relacionadas o de Interés: