Ingrid Laubrock: The Last Quiet Place

 

Anticipation; Grammy Season; The Last Quiet Place; Delusions; Afterglow; Chant II

 

Músicos:

Ingrid Laubrock: saxo tenor, saxo soprano

Mazz Swift: violín

Tomeka Reid: cello

Brandon Seabrook: guitarra

Michael Formanek: contrabajo

Tom Rainey: batería

 

Sello y año: Pyroclastic Records, 2023

Calificación: Excelente

 

Parece imposible imaginar que una sociedad tecnológicamente avanzada pueda elegir destruirse a sí misma, pero eso es lo que estamos haciendo ahora (Elizabeth Kolbert)

 

La vida en nuestro planeta estuvo varias veces al borde de su desaparición. De hecho, la ciencia reconoce la existencia de cinco grandes períodos con extinciones masivas a lo largo de la historia planetaria.

Los dos primeros -acaecidos hace 485 y 350 millones de años, respectivamente- fueron la Extinción del Ordovícico-Silúrico y la Extinción del Devónico-Carbonífero y en ambos se produjo la desaparición de más del 80% de las especies existentes.

Luego sobrevinieron la Extinción del Pérmico-Triásico (también conocida como “la gran mortandad” ya que aniquiló, hace 250 millones de años, a casi todas las formas de vida en la Tierra), la posterior Extinción del Triásico-Jurásico (cuyo enorme cambio climático afectó a tres cuartas partes de los organismos vivientes) y la Extinción del Cretácico-Terciario -ocurrida hace 60 millones de años- que provocara la desaparición del 75% de las especies y la aniquilación completa de los dinosaurios.

La escritora estadounidense Elizabeth Kolbert, en sus libros The Sixth Extinction: An Unnatural History (trabajo por el cual obtuvo el premio Pulitzer en 2015) y Under a White Sky de 2021, explora en detalle la degradación ambiental y la crisis ecológica a la que nos enfrentamos los seres humanos en la era geológica del Antropoceno, período que la autora describe como una sexta extinción masiva en curso.

Las catastróficas transformaciones desencadenadas por la construcción de megaciudades, la tala indiscriminada de bosques, el calentamiento global y la contaminación industrial a gran escala preanuncian la inevitable extinción de muchas especies y una drástica reducción de la biodiversidad.

La sexta extinción que hoy atraviesa el planeta -como afirma Elizabeth Kolbert- difiere de las cinco anteriores ya que esta vez la destrucción masiva no obedece a causas geológicas o externas sino que es originada por el accionar del propio ser humano.

El nuevo álbum de la notable compositora y saxofonista alemana Ingrid Laubrock que lleva por título The Last Quiet Place se inspira, justamente, en algunos de los tópicos abordados en los libros The Sixth Extinction: An Unnatural History y Under a White Sky.

Con la misma resignación que Elizabeth Kolbert asevera que “aunque podría ser agradable pensar que hubo un tiempo en que el hombre vivió en armonía con la naturaleza, no está claro que alguna vez lo haya hecho”; Laubrock subraya que la búsqueda de ese “último lugar tranquilo” al que alude el nombre del disco resulta ilusoria, dado que hoy “el único lugar tranquilo que puedes buscar está dentro de ti mismo e incluso encontrar eso también parece imposible la mayor parte del tiempo”

En la exuberante producción elaborada por Ingrid Laubrock coexisten los proyectos orquestales materializados en los álbumes Contemporary Chaos Practices y Dreamt Twice, Twice Dreamt, el liderato de los grupos Ingrid Laubrock’s Anti House, Ingrid Laubrock’s Ubatuba, Ingrid Laubrock Octet, el trío Sleepthief y el septeto Serpentines y una afianzada sociedad musical con el baterista Tom Rainey.

Además, desarrolla propuestas a dúo con los pianistas Andy Milne, Kris Davis y Aki Takase, integra los colectivos Paradoxical Frog, LARK y Haste, comparte créditos en sendos tríos cooperativos con Cory Smythe y Stephan Crump y también junto a Susan Alcorn y Leila Bordreuil y forma parte de las agrupaciones Tom Rainey Trio, Nate Wooley’s Battle Pieces, Mary Halvorson Octet, Anthony Braxton’s Falling River Music Quartet, Luc Ex’ Assemblée, Mike Reed’s Living by Lanterns y el cuarteto Perch, Hen Brock & Rain, entre otras.

Ahora, con el álbum The Last Quiet Place, la compositora y saxofonista Ingrid Laubrock estructura –a contrario sensu de lo que puede sugerir ese “último lugar tranquilo” citado en el título- un desafiante ideario estético donde convergen el jazz de vanguardia, la libre improvisación, el avant-rock y vestigios de la música de cámara.

Para la concreción de su nueva producción discográfica, Laubrock reunió al rutilante sexteto que completan Mazz Swift (MazzMusic, Hear in Now, Peter Evans Ensemble) en violín, Tomeka Reid (Tomeka Reid Quartet, Hear in Now, Art Ensemble of Chicago) en cello, Brandon Seabrook (Seabrook Trio, Tomas Fujiwara’s Triple Double, Needle Driver) en guitarra, Michael Formanek (Michael Formanek Drome Trio, Elusion Quartet, Thumbscrew) en contrabajo y Tom Rainey (Tom Rainey Trio, Tom Rainey Obbligato, Perch, Hen Brock & Rain) en batería.

La alternancia entre varias combinaciones instrumentales y la exploración del amplio rango de texturas que distinguen a The Last Quiet Place, se manifiestan desde la apertura del álbum con los cambiantes estados de ánimo, la exposición en diferentes formatos y la diversidad tímbrica pergeñada para Anticipation.

Las pinceladas camerísticas ofrecidas por el cello de Tomeka Reid, el contrabajo de Michael Formanek y el violín de Mazz Swift que dan inicio al tema, evolucionan hasta desembocar en los expansivos contornos melódicos que dibuja el saxo tenor de Ingrid Laubrock para luego desarrollar pasajes con distintas alineaciones en donde sobresalen los aportes de Tom Rainey en batería y Brandon Seabrook en guitarra.

En la ascendente explosividad de Grammy Season -irónico título para una pieza que se asemeja muy poco al tipo de música que suele premiar la National Academy of Recording Arts and Sciences de Estados Unidos- abundan estridencias sonoras, arrebatos instrumentales, solos abrasivos e hipnóticas asimetrías armónicas hasta resolverse en un introspectivo final gobernado exclusivamente por las cuerdas. 

Los postulados implícitos en The Last Quiet Place requieren de una escucha activa para poder descubrir el valor subyacente que atesora y la composición que da título al álbum no es la excepción. En ella el sexteto propulsa un alegato tan efusivo como complejo, plagado de vaivenes dinámicos en donde convergen los envolventes fraseos del saxo soprano de Ingrid Laubrock, las protagónicas intervenciones de Mazz Swift en violín y Michael Formanek en contrabajo, los imaginativos matices que imparten desde la guitarra de Brandon Seabrook y el cello de Tomeka Reid y el invalorable sostén percusivo impulsado por la batería de Tom Rainey.

El agitado tránsito por donde discurre Delusions alterna segmentos de sonoridades angulares -estratégicamente subrayados por las epigramáticas acotaciones del saxo tenor de Ingrid Laubrock– con espaciosos intervalos a cargo de las cuerdas, momentos de improvisación colectiva y un impetuoso colofón que ubica en el centro de la escena a la batería de Tom Rainey.

La contrastante Afterglow opone la refinada interpretación inicial protagonizada por Tomeka Reid en cello, Michael Formanek en contrabajo y Mazz Swift en violín con el posterior alegato improvisado que encarnan la guitarra de Brandon Seabrook, el saxo tenor de Ingrid Laubrock y la batería de Tom Rainey. El curso de la pieza, finalmente, se dirime a través de una reexposición del motivo original con el sexteto a pleno.

El cierre de The Last Quiet Place ofrenda la reformulación grupal de Chant II, una de la serie de piezas modulares basadas en patrones del habla que el dúo conformado por Ingrid Laubrock y Tom Rainey incluyeran en el álbum Utter de 2018.

Ingrid Laubrock, en The Last Quiet Place, configura una propuesta musical fascinante y profunda que también nos invita a reflexionar sobre la degradación del medioambiente y el daño causado por el hombre a la naturaleza.

 

Tarde o temprano la naturaleza se vengará de todo lo que los hombres hacen en su contra (Johann Heinrich Pestalozzi)

 

Sergio Piccirilli

(Marzo, 2023)