• Diario de Viaje – Abril de 2008

    Guinzburg1 – ¿Hay recambio? ¿Existe recambio en personajes de nuestra cultura? ¿Alguien me puede asegurar eso? Cuando vimos repetidas una a otra las imágenes de Alberto Olmedo en TV en esos programas que recuerdan los veinte años sin él, cuando escuchamos a sus amigos y compañeros hablando de su capacidad improvisadora innata y nos cagamos de risa viendo una y otra vez cada uno de sus personajes, cuando pensamos que seguramente en cien años no nacería alguien así, nos desayunamos con el fallecimiento de Jorge Guinzburg. Y vuelta a la pregunta.

    2 –  Marzo de ‘08 fue el momento de la tercera visita de Bob Dylan a la Argentina. La primera me sorprendió sumido en un desinterés importante en el personaje, la segunda combinación entre Stones y Dylan tampoco. Pero desde hace unos años, y por culpa de Pablo Román, mi propio Juan Matus en el Conocimiento Dylaniano, entré en un universo que me atrapó sin retorno. Román y su glorioso bigote señalaron con la pera el vinilo de Blonde on Blonde y sentenciaron “llevalo, empezá con ese”. Ahora entendí que la tercera visita sería la vencida.

    3 – En principio y antes de ingresar, el estadio de Vélez (en condiciones más que deplorables) me pareció muuuy grande para el evento. Sin embargo, para el inicio de Bob Dylan estaba casi completo. Uno de los milagros de la noche. León Gieco fue el número de apertura y (como siempre) estuvo a la altura del evento. En un set que grabaron para un CD a beneficio de las Madres de Plaza de Mayo, rindió tributo a artistas latinoamericanos (Violeta Parra, Alfredo Zitarrosa, Cuchi Leguizamón y María Elena Walsh), fue acompañado por diferentes músicos para llevarse al público en el bolsillo en una (paradójicamente) electrizante versión de Cinco siglos igual a capella. Terminó con Gustavo Santaolalla y Charly García en guitarras acústicas haciendo Pensar en Nada y El Fantasma de Canterville. Cómo desafina García…

    4 – Puntualmente el escenario se oscureció y apareció la leyenda vestida de sureño. Bob Dylan, a cargo de la guitarra, arrancó con Rainy Day Women y varios elementos visuales me llamaron la atención: a) El show era un show para un teatro. Ninguna de las características del show fue para un estadio; b) Sin luces secuenciadas, ni seguidores, sólo luces amarillas cenitales, telón negro por detrás, no hay pantallas en los laterales, ni cámaras en el corredor por delante del escenario, solamente dos cámaras que estaban en el control del mangrullo, en el centro del estadio, rodeado de tres pantallas pequeñas que ampliaban la imagen para el público ubicado en la lejanía. Estas dos cámaras sólo podían tomar planos generales de toda la banda sin el menor detalle en cada uno de los personajes. Eso lleva a que: c) Era casi imposible ver algo más que un grupúsculo de gente tocando. Revisemos: No luces, no pantallas laterales, planos generales, ningún detalle de nada. ¿Resultado? Un recital de música, solamente un tipo con su banda (ajustada, sin destacados notables, de una sobriedad y justeza que los hacía casi… invisibles), tocando música, de la mejor manera posible. Señores, estamos ante un hijoputa, que hace las cosas como se le canta el querido culo, no se come ninguna y no hace ninguna concesión.

    5 – Dylan nos paseó por su historia a bordo de su guitarra al inicio y de sus precisos acordes de piano en el resto del concierto; y se metió donde quería y como quería. Sus conciertos son así. Y a uno le gusta que sean así, ¿no?  Lay Lady Lay, Stuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again, Just Like a Woman, Masters of War, Highway 61 Revisited, Workingman Blues y algunos más, todos y cada uno dieron un marco musical de una intimidad difícil de lograr en un estadio. Y Bob lo logró.
    El momento de All Along the Watchtower fue conmovedor. Durante muchos años la version que Hendrix hizo de este tema me parecía explosiva. La de Dylan del sábado en Vélez fue memorable. Y sin Hendrix. Dylan lo hizo. El tercer bis fue Blowin in the Wind; y la orquesta de hombres invisibles acompañó a La Leyenda por el aire del estadio. Trato hecho, nos vamos.

    6 – Volvemos al inicio. ¿Hay recambio? ¿Habrá recambio de un Dylan, de un Gieco? ¿A quién se le ocurriría hacer un set de artistas latinoamericanos a beneficio cuando está abriendo para su ídolo histórico? ¿Una canción a capella en un estadio de prestado? ¿A quién se le ocurriría hacer un concierto en un estadio sin estridencias visuales, sin detalles para la gente que está a casi 100 metros del ídolo? ¿Hay recambio?  No quiero ponerme triste, quiero valorar a los artistas por sus atrevimientos, por sus tomadas de riesgo, por esos delicados momentos que los hacen únicos.

    7 – Rain se llama el disco de Joe Jackson, Marcelo (Morales) lo comentó en el número anterior de El Intruso. Carajo, coóo podremos hacer para que lo escuchen todos y vean la calidad que tiene esa maravilla que me acompañó todas mis vacaciones. Es un discazo. Perdón Morales, tenía el deber cívico de decirlo.

    8 – Argentina Beat es un documental que se editó en DVD y que recomiendo ampliamente. Se trata de una serie de entrevistas que, dirijidas por Hernán Gaffet, nos pasean por los sesentas y setentas del movimiento rock argentino. Un muy lindo documento para guardar.

    9 – ¿Escucharon hablar de Elvis Perkins? El tipo tuvo, aparte de un nombre bastante particular, unos padres especiales. Anthony, su padre, personificó a Norman Bates, el dueño del Motel en Psicosis de Alfred Hitchcock; y también fue Joseph K en la versión cinematográfica de El Proceso.  El actor fue uno de los primeros tristemente célebres en fallecer víctima del SIDA. Berry Berenson, la madre, fotógrafa actriz y modelo, hermana de Marisa Berenson (¡¡aaaahhh!!), que falleció a bordo de uno  de los aviones que se estrelló el 11 de septiembre en NY. Pobre Elvis. Encima se llama Elvis. En fin, Elvis salió músico, pero la cadera no la mueve del mismo modo. Eligió un estilo que lo acerca más a Nick Drake, a Van Morrison y a Leonard Cohen. Tiene un solo disco hasta el momento, se llama Ash Wednesday  y es muy recomendable. Hay que seguirle los pasos a este muchacho.

    10 – En La Cofradía (http://www.aguatelacofradia.blogspot.com/), tenemos disponibles unas grabaciones caseras de Miguel Abuelo de 1981 que suenan bárbaro y pueden darte una idea de lo que era solo con una guitarra, desnudo, loco, vivo. Otro que no tuvo recambio.

    11 – Dig, Lazarus, Dig! es el último disco de Nick Cave; ¿a quién se le puede ocurrir un título similar?  De vuelta con los Bad Seeds, después de la experiencia Grinderman de 2007 y a tono con la expectativa, Lazarus es un buen disco, con sonoridades (como la del título) que si cerrás los ojos al inicio, se parecen a las del Indio Solari en etapa solista (probalo, se parecen). Un disco más, ni tanto ni tan poco. Esperamos verlo de nuevo en vivo. Ahí se ve a la Bestia como corresponde.


    12 – Hay un disco que gira por la red, supuestamente se trata del tercero de Portishead, escúchenlo, me parece que no es la versión definitiva, parece algo que se largó en un movimiento falso, para nada acabado, algo que hacen girar falsamente, un engañapichanga, como dice mi viejo. ¿Será? Cuando se edite veremos.


    13 – Algo recomendable y raro, Pink Freud (sí, se llaman así); se trata de un trío (con ayuda de un cuarto) de músicos de jazz en plano experimental, con toques de electrónica originarios de Polonia, que no le tienen miedo a los estilos y que de veras suenan muy interesantes. Se le atreven a Come As you Are de Nirvana y todo… A principios de 2006 tocaron en el Club del Vino de Buenos Aires, algo que se diría un milagro dentro de sus giras, siempre tan cercanas a su tierra de nacimiento. Mientras esto escribo me enteré que tocarán nuevamente en Buenos Aires el 20 de marzo en Niceto, cuando esto leas ya será demasiado tarde… Búsquenlos, seguramente guardan discos de John Zorn entre sus ropas…. http://www.myspace.com/pinkfreudmusic

    14 – Jorge Guinzburg, te vamos a extrañar mucho.

    Horacio Poyo Magnacco

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