Por Los Codos

Adrián Iaies

¿Vos pensás que ayuda al hecho de que el productor artístico en lugar de ser un gerente sea alguien que grabó 8 discos, tuvo nominaciones al Grammy…?

Y… es distinto. Probablemente ayude en el sentido de que la gente no conozca a alguno de los músicos pero sí al productor y que entonces se confíe en el producto desde ese lugar. ¿Se entiende? A ver… a mí me parece que hay una serie de malentendidos o de cosas que al menos  han ido cambiando; un músico en la Argentina, si no entiende que no puede sacar un disco cada 6 meses o que no puede estar grabando con 3 grupos a la vez, se torna indefendible, porque no hay tanto público y… en cambio si va por el camino opuesto diciendo ‘ok, vamos a grabar este disco y vamos a defenderlo y a tocar con este formato… durante un tiempo vamos a dedicarnos a este disco, porque si funciona, vamos a tener la chance de hacer un segundo’… y así el panorama…

Pero… ¿se puede sostener, puede vivir el músico bancando ese disco?

Adrián muestra en estos momentos una mirada digna de asesino serial, combinada con una sonrisa maliciosa. No hay por qué temer, hay mucha gente cerca.

Y… es un riesgo que tenés que tomar, si no… todos seríamos artistas, todos estaríamos dirigiendo una carrera. Cuando… mirá (se acomoda pero no hay riesgos de cross al mentón), yo me acuerdo de… mirá yo me lo encontré en New York a (Diego) Urcola; acababa de salir segundo en la Thelonious Monk Competition (en el rubro trompetista); o sea, para que te dés una idea, el que salió primero fue Avishai Cohen (no confundir con el contrabajista). Bueno… vos sabés lo que es la competencia Monk, se presentan de a miles y él salió segundo; y… nada… en el jurado estaban Jimmy Heath, Terence Blanchard, Jon Faddis, Lew Soloff… estaban esos nenes; entonces cuando me lo crucé le dije que podía ser el principio de una carrera y él me dijo: ‘mirá, no te creas, no llueven tantas ofertas; y por otro lado es complicado, porque armar un grupo significa empezar a conseguir trabajos, defenderlos… en cambio de sideman, vos te quedás al lado del teléfono (en sentido figurado) y te llaman; y no tenés que coordinar ensayos, no tenés que buscar músicos de cambio cuando alguno no puede, no tenés que planear una carrera… nada; vas, tocás hoy con éste y mañana con otro’.
O sea… llevar una carrera… ¿por qué (Horacio) Fumero nunca llevó una carrera solista adelante? Porque es mucho más cómodo, y más rentable, estar de sideman. Si tocás bien, te dedicaste a tocar bien y a estudiar y… hoy te llama éste, mañana otro… aunque no es la única razón; hay otra razón y es que hay músicos que tienen pasta para ser líderes y tipos que no la tienen, es así de sencillo. Es como el dicho ése ‘demasiado buen perro para ser buen amo’, ¿entendés? Lo que digo es que siempre es más rentable lo otro y cambiar eso significaría un riesgo que hay que tomar. Ahora, lo que no podés pretender es que la gente te pague tu carrera o te pague tus inventos o te pague tu vida. Si vos vas a grabar tres o cuatro discos a la vez y vas a estar tocando con (exagerando) veinte formaciones a la vez, la gente termina diciendo que no te va a ver hoy porque te vio ayer. Incluso afuera –que es más fácil, si se quiere- los casos de gente que anda en varios proyectos a la vez y que funcionan… son muy pocos. Pero en la Argentina, que en realidad es Buenos Aires, porque el circuito está acá, se torna aún más difícil. Si yo recién ahora, con todos los discos encima y el apoyo de una compañía y televisión y notas… recién ahora estoy saliendo a tocar al interior del país… imagináte…; el mercado no da para tanto. Me parece que en la medida en que vos tengas una política clara con eso, sí se puede llevar un sello adelante. A mí desde ese lugar me gusta la idea; también para mí es un rédito el hecho de relacionarme con mis colegas desde otro lugar. O sea, yo nunca había hablado con Ernesto (Jodos) una hora seguida; y me encanta lo que hace, somos colegas, hay respeto mutuo… es también la posibilidad de ayudar a músicos que creo que se lo merecen y me gusta lo que hacen, es hacer una carrera como productor; a mí siempre –bueno, ya lo sabés- me interesó todo el negocio de la música: saber por qué los discos se venden, por qué no se venden, por qué algunos funcionan y otros no, a mí me interesa todo eso.

Adrián, al menos en cada oportunidad que lo he entrevistado habla y mucho. Gesticula y mucho. Por momentos se distrae unos segundos ante un suceso cercano, pero jamás pierde la concentración. Hace chanzas, se divierte, se mete en rollos que sabe desenrollar, pero además, no sólo importa lo que dice sino también la forma. En este caso, se habla como se toca (el piano).

Cuando yo le llevé la propuesta a Varela (presidente de EMI), me miró, aspiró fuerte el cigarrillo a punto de ahogo y cual borbotón me espetó ‘bueno, pero no me traigas problemas, traéme soluciones’.
Yo, a la semana, le mandé todo un proyecto que incluía cómo tenían que ser los contratos de licencia con los artistas; bueno, éste es otro punto: yo creo, estoy convencido que un artista, salvo casos excepcionales, tiene que ser el dueño del master, tiene que ser dueño de sus discos. Un caso excepcional sería el de una compañía que quiere quedarse con el master y lo paga muy bien; pero es una decisión del artista. Pero como eso no sucede en la Argentina, yo creo que un artista tiene que ser dueño del master. Lo que yo elaboré es un proyecto en el que el productor es el propio artista, no la compañía. El problema principal que siempre tiene un músico para producirse es la guita, los costos. Entonces, en el mismo proyecto figura que a los músicos se les otorga un adelanto de regalías (por ventas), pero no contra la entrega del master, sino a la firma del contrato. O sea que el artista firma, recibe el dinero y con ese dinero puede grabar su disco. Cuando la licencia se acaba (en cuatro o cinco años), el músico tiene un master en su poder que –de alguna manera- se lo pagó la compañía. No sólo eso, sino que el arte de los discos lo paga el sello, pero cuando termina la licencia… queda para el artista. Es intentar darle a un tipo del jazz algo que habitualmente puede ocurrir con gente del pop o el rock. Es algo… que no existe, porque… músicos de jazz, salvo Malosetti, Salinas y yo en general no saben lo que es un adelanto de regalías. Digo… no hay sello independiente que… porque… siempre se habla de algo que tiene que ver con no ir a un sello grande porque te cagan, porque los sellos independientes te defienden más, es un trato personalizado, más ordenado, vos llamás y te atienden, no te van a cagar, van a estar del lado tuyo, etc. Bueno, eso es una falacia. En este caso al menos. EMI le está ofreciendo a los artistas condiciones que nunca un sello independiente pudo ofrecerles. No sólo porque no tienen una estructura o espalda o una capacidad financiera para eso. Es también porque nunca se han interesado en hacerlo y los músicos no lo han pedido. Y acá eso surge porque al tipo que se le ocurrió la idea es un músico. Yo tengo una muy buena relación con los músicos y también si se quiere, cierto prestigio; y a mí me interesa cuidar eso. Entonces, yo no voy a ofrecerle a un músico algo  por lo que después terminen puteándome aunque siempre puede surgir algo. Cuando lo llamé a Ernesto (Jodos) y le expliqué el proyecto, luego de escucharme me dijo ‘ok, ahora decíme la parte mala’. Y yo debí decirle que él tenía algo muy valioso, que es un artista, que es original, que toca del re-carajo, que tiene buenas ideas y que eso vale. Lo que yo estoy haciendo es ofrecer algo por lo cual se le va a pagar por ese talento y que ese alguien va a tomar el riesgo y no el músico. Porque si vos vas a una compañía chica o grande y llevás el master y no te dan nada, el riesgo es tuyo si el disco no se vende.

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