Por Los Codos

Adrián Iaies

¿Cuáles son los compromisos de los músicos con respecto a esto?

Bueno, sé adónde apuntás. Hay una cláusula muy estricta que implica que desde 4 meses antes de la edición y hasta 9 meses después de la aparición del disco, el músico no puede sacar algún otro disco donde sea el artista principal. Sí como sideman o arreglador, pero no como líder.

Está bien, pero ¿cómo hacés para que el músico no toque con grupos paralelos o haga proyectos alternativos?

No, eso depende del músico. Yo no le puedo imponer a un músico de jazz que no toque con nadie más que con ese grupo, porque está en la esencia misma de esta música que es tocar con mucha gente; eso es muy difícil. Ahora, si yo tuviera que dar un consejo, le diría que haga lo que yo hice durante toda mi vida, que es el hecho de que si quieren escuchar a Iaies, tienen que ir a verlo cuando toca su música. Ahora si yo toco con distintas formaciones permanentemente, la gente probablemente no venga a escuchar mi música porque ya me vio tocando con otros. A ver… esto es importante sólo para nosotros; para la gente, es diversión. Entonces, facilitále las cosas, no se la hagas más difícil. Yo les puedo aconsejar que no toquen gratis o por 5 pesos; pero no soy quién para obligarlos. Sí me parece importante la cláusula con respecto a la grabación. Bancáte este disco y defendélo. Y luego las cosas irán decantando y seguramente estos mismos artistas –si el sello sigue- van a tener la posibilidad de grabar nuevamente y no está exento que sea en otro formato o algo diferente.

¿Cómo es la periodicidad de las ediciones?

Son tandas de cuatro discos cada seis meses aproximadamente. La primera de ellos acaba de salir.

¿Cuál es el criterio utilizado?

Cuatro discos en los que hay: un artista argentino con residencia y trayectoria en el exterior, o sea alguien que haya trabajado afuera y que tenga chapa; los tres discos elegidos para cada serie (porque tenemos pautadas tres series por ahora) son: Carlos Franzetti, Horacio Fumero y Guillermo Klein, en ese orden. Disco de un artista argentino residente en el país y con una trayectoria hecha, o bien reconocidos, digamos, masivamente; los discos planeados son de Ricardo Cavalli, Ernesto Jodos, y el dúo Epumer – Alonso; luego, lo que sería un artista en ascenso. Lo elegido hasta ahora es Mariano Otero y Francisco Lo Vuolo (en el cual la producción artística es mía y que grabó con Oscar Giunta y Fumero por un lado y con Giunta, Otero y Norris por el otro y quedó muy bien). Aquí me falta un tercer artista. Después hay un invitado a la serie, esto es, alguien que puede o no ser argentino pero tiene que tener un vínculo fuerte con el país afectiva o profesionalmente, o puede hacer jazz o una música que esté tangencialmente relacionada con el jazz. El primero es Hugo Fattoruso, que es uruguayo, pero es un argentino más. Es un solo piano. Para la segunda tanda, Horacio Fumero. Esto para mí es un comodín que me permite incluir a alguien que me interese y que si no, no podría hacerlo. Las dos primeras series están listas. La elasticidad me permite que en esta serie no haya “artistas invitados” y sí tengo 2 de los que se considerarían conocidos. Para la última serie me falta definir tres discos. Ya está confirmado lo de Guillermo Klein. Tengo algunas ideas en la cabeza que prefiero reservármelas, pero además también hay que ver cómo funcionan los primeros días. Por ejemplo, yo le tengo mucha fe al disco de Franzetti; Carlos acaba de sacar un segundo disco en trío y con la orquesta de Praga y con algunos invitados como (el saxofonista) David Sánchez y está muy agradecido porque no hay un disco de él en las disquerías argentinas. A mí me parece también que hay que ir viendo qué es lo que el sello puede defender mejor. Igual… digo… para EMI una mala distribución, implica ubicar 1000 discos, mucho más de lo que se puede vender en un sello independiente. Y hasta con una mala distribución, aunque además hay otras cosas, es un sello de renombre internacional, te asegura otro tipo de llegada, la posibilidad de que los discos se editen en el exterior…

¿Esto no te distrae de lo tuyo?

(Piensa) No me distrae, me quita tiempo. Estoy trabajando hasta más tarde, me acuesto a horas impropias, hay un momento en que te roba tiempo que es ahora y es lógico porque es cuando estamos poniendo el proyecto en marcha. Yo ahora estoy arrancando algo; una vez que comience a funcionar, todo va a ser más relajado, más tranquilo, más aceitado y por otro lado lo que también hay que hacer es una suerte de tarea medio didáctica en la compañía, o sea… estás metiéndote en una compañía que no tiene tradición en vender jazz, porque acá las compañías grandes… bueno en realidad los sellos independientes tampoco… no hay tradición en vender este tipo de música; no hay experiencia, no hay un método. Yo estoy en EMI desde hace dos años y veo que cuando sale un disco pop, tienen ya pautada una rutina que la siguen y funciona. Esto es nuevo para ellos. Yo tuve muchas reuniones con la gente encargada y tuve que explicarles que esto tiene otras pautas, otros códigos, que hay ciertos lugares donde conviene ir y otros a los que no.
Por ejemplo, prepararon un disco para difusión y querían poner un tema de cada artista. Yo les dije que no, que había que poner por lo menos dos temas, porque con uno solo no tenés definido de qué la va el disco. Bueno, lo hicieron; pero además, en un disco de difusión de artistas de jazz, no tiene que estar sólo el título del tema y el artista, sino que además hay que poner el autor, quiénes tocan y qué instrumentos tocan. Es como ir ayudándolos para que vayan teniendo una rutina, un abc para esto. Entonces cuando salga la segunda serie, va a haber cosas que no hay que hablarlas de nuevo, que ya están resueltas.

¿Te pasó que con algún músico pensaste ‘para qué me metí con éste’?

Vuelve a aparecer el instinto asesino en los ojos del pianista. Inhala profundamente, se acomoda convenientemente, amaga con empezar una frase un par de veces, se detiene y finalmente habla.

Nnnnno. A ver… no en el sentido de que me equivoqué; porque lo bueno de esto –por mi personalidad- es que te obliga a un training importante y a no engancharte en las posibles miserias de los tipos y quedarte con lo que realmente te interesa, que es la música.
Prefiero en todo caso encarar hacia otro costado y comentarte que un tipo con los pergaminos y la carrera que tiene Franzetti en el exterior, ni bien le mandé un mail por esta cuestión, me lo contestó a la media hora; y al día siguiente me llamó desde New Jersey preguntando y pidiendo todo tipo de detalles y cada vez que hablamos no deja de mostrar su agradecimiento por haberlo tenido en cuenta. Y ante cada cosa que se le ha pedido (currículum, fotos, textos, etc), siempre mostró la mejor predisposición y envía las cosas al toque. Para sus presentaciones en Buenos Aires, mandó las partituras por correo privado para que los músicos las tengan con la suficiente antelación. Entonces vos pensás que claro, que este tipo está donde está por algo, porque es híper profesional. Mirá, viene de grabar las cuerdas para Steve Kuhn, acaba de grabar un disco con cuerdas para David Sánchez, está dirigiendo un musical en Broadway… ¿se entiende?
En cambio en otros casos… vos podés ser John Coltrane o Bill Evans, pero si tenés una dirección de mail usála, porque tal vez te estés perdiendo de algo. Nadie es menos artista porque chequee los mails y los conteste.
Hay músicos con los que podés relajarte y otros con los que no. Te encontrás con gente que te dice que por el disco, lo que quieras; y otros a los que tenés que perseguirlos para que te respondan por lo más básico.
Pero prefiero dejar las miserias de lado. Te puedo decir que esas miserias te sorprenden un poco, que no digo que estén justificadas, pero probablemente se deban a haber laburado por guita escasa y que más de una vez lo que se reparte es pobreza. Pero igual te sorprende.

¿Y artísticamente?

Bueno, Franzetti me mandó en un cd una recopilación de muchas cosas grabadas en los últimos 30 años de las cuales algunas estaban muy bien y otras no tanto. Y junto con eso, me envió este disco y ahí dije ‘esto es lo que quiero, esto quiero editar’. Es un disco de trío –piano, contrabajo y batería-, muy bien tocado y cantado del carajo. Es un disco que ya estaba grabado y que se editó en los Estados Unidos por un sello independiente y muy chico. Están Carlos en piano y voz y lo acompañan Ed Uribe en batería, que es un español que da clases en Berklee y que vino en algún momento a Buenos Aires como músico de Ray Barreto y en contrabajo un tipo joven que se llama Mike Kaminsky.
Fattoruso grabó un solo piano; yo le pedí eso, canta en algunos temas y también toca acordeón. Hace temas propios, de Dorival Caymmi, Chico Buarque, Thelonious Monk y algo de Jaime Roos.
Lo de Mariano Otero es algo más introspectivo, tal vez el disco más raro; es un quinteto, experimental, muy bien tocado, está grabado de un modo bastante moderno que es todos tocando juntos en la misma sala, o sea que el audio es muy vivo, un sonido más rocker, con Verdinelli en batería, Arredondo en guitarra, Rodrigo Domínguez en saxos y Ernesto Jodos en Rhodes. Es quinteto todo el disco; mucha métrica irregular, todos originales. Es diferente, pero me gusta lo que hicieron; es muy interesante lo que toca Ernesto en el Rhodes.
Lo de Cavalli es un disco de trío. Todos los temas son hits, muy redondos, está muy bien tocado; los temas son muy lindos y es un plan… por un lado a lo Sonny Rollins, pero con un estilo más funky, más a lo Stanley Turrentine. Guillermo Romero toca el piano en un par de temas y la base es con Oscar Giunta en batería y Jerónimo Carmona en contrabajo. Yo nunca lo había escuchado tan atentamente a Jerónimo, pero ese pibe es muy serio. Y en ese plan, onda palo y a la bolsa, nadie toca mejor que Giunta.

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