Discos / DVD's

Los Discos Olvidados Del Rock Local: Volumen 1

Sueter
Sueter (1983)

Sueter¿Otra vez con Sueter? ¿¿¡¡Qué le pasa a El Intruso con Sueter!!?? Los queremos, nos gustan, nos divierten y a veces suenan bárbaro, pese a la cantidad y calidad de situaciones que hacían que la banda tuviera destino de olvido. Con unos seguidores escasos pero ruidosos y fieles, disco a disco Sueter fue mutando a través de la cabeza de Miguel Zavaleta y los suyos, que fueron buenos y muchos. Éste, su primer disco, grabado mientras en la sala de al lado Sumo grababa Corpiños, podría haber sido un éxito si no fuera por …ellos mismos y su pésima suerte (piensen en cambiar sólo una letra de lugar, verán que Sueter y Suerte, bueno, en fin…). Como un barco lleno de lauchas (“¿por qué no me dijiste que ya no me querías…?”), Su única diferencia (himno a la dulzura), Sin Porteros (“quiero vivir en una isla repleta de minas, daikiri en mano, pensar que todo es una maravilla…”), El Pecarí (jabalí de las pampas…) y ¡¡¡El Fugitivo!!! (anoten esto: "No es tan difícil ser igual"). Claro, no tiene edición en cd. Ármenlo con las partes que se desparraman en cantidades industriales de compilados. Nunca fue fácil seguir a Sueter. Pero los resultados valen el esfuerzo…

Alma de diamante
Spinetta Jade (1980)

Spinetta JadeEl primero de Spinetta Jade, uno de los principales discos de la fusión jazz/rock en la Argentina, una joya sin tiempo ejecutada por una banda impecable. En el sobre del vinilo lo anticipaban, decía “ese verde jade inalterable de nosotros permanecerá más allá de las expectativas del que no escucha ni ve…”
Dos tecladistas, Diego Rapoport y Juan Del Barrio, Beto Satragni en el bajo, el necesario Pomo en batería (nunca una batería sonó como en este disco, cada golpe ES una nota) y Spinetta en guitarra y voz.
Al título del disco, una de las más delicadas piezas de L.A.S. le siguen el impresionante Dale Gracias, El Aliado, La Diosa Salvaje, los instrumentales Amenabar y Digital Ayatollah, para cerrar el disco con Sombras en los Álamos. La influencia temática de Castaneda recorre el disco y fue otro de los aportes de Spinetta a la cultura de sus seguidores, ¡gracias Luis!
Es realmente notable cómo sonaba esta banda en el disco, los registros en vivo de la época los muestran con Pedro Aznar en el bajo, al inicio del grupo con Lito Vitale en los teclados, y esos cambios constantes (Satragni y Del Barrio no siguieron en el grupo) no afectan para nada el sonido preciso y precioso de Jade. Un disco imprescindible.

Piano
Daniel Melero (1998)

MeleroPersonal: Daniel Melero (voz), Diego Vainer (piano).

Eso: piano y voz. El 23 y 24 de febrero de 1998 Melero y Vainer se juntaron en los Estudios Panda y grabaron directamente (no hay sobregrabaciones) este disco de versiones acústicas de calidad impecable. Allí están sus versiones de No dejes que llueva, Trátame Suavemente, Nena mía, en fin, muchos de los temas que figuran en los discos anteriores de Melero, reversionados con muy buen gusto. Para escuchar y disfrutar.

Sumo
Corpiños en la Madrugada (1983)

Señores, a ponerse de pie; estamos ante una llave de la música local, ese disco que marca un antes y un después, nada fue igual después de él; lo curioso es que su edición oficial es de… ¡¡¡10 años más tarde!!!
Sumo¡¡Cómo explicar la sensación de que ESA MÚSICA que estaba saliendo del casete que me regaló Nacho Daffunchio en el colegio se estaba haciendo a cuatro cuadras de mi casa, en 1983, cuando todos mis amigos estaban escuchando a Pedro y Pablo… a Orions… a Pastoral cantando Generación (“¡¡podés contar conmiggggggggooooouuuu!!”), se me partió el marote en ocho cuando escuchaba al Pelado cantando Heroin, Banderitas y Globos, Una Noche en NYC, ese sonido… Germán en esas guitarras tan Belew (¡¡tan Belew que él ni lo conocía!!), esos saxos deformes, ese bajo demoledor y esa voz, ese Jim Morrison italiano, el mismo que veíamos volver del bar de la estación cuando nosotros íbamos al colegio, el que se peló, ese con el que te cagabas de risa y podías hablar de cualquier tema, el que había visto y mamado los escenarios europeos, que vio a Hammill, a The Jam, a Lou Reed, ese mismo que te contaba y te ocultaba un montón de historias del morbo de la falopa en plenos ochentas porteños, cuando todos estaban de ojotas y diller en los boliches, con ropa de sun surf, mientras lo acompañabas a bajar por el pasillo metálico de las escaleras mecánicas del subte B a riesgo de que un tornillo mal colocado te arrancara parte del culo y todos cagándonos de risa…
Insisto, escuchen Corpiños, y no esperen que todo lo que uno escribe no sea personal. Para eso me pagan, ¿no?

Tu vi continiu…

Horacio Poyo Magnacco

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