• Matt Elliott: Drinking Song

    Matt ElliotC. F. Bundy, Trying To Explain, The Guilty Party, What's Wrong, The Kursk, What The Fuck Am I Doing On This Battlefield?, A Waste Of Blood, The Maid We Messed

    Matt Elliott: Todos los instrumentos.

    Acuarela, 2005.
    Calificación: Imprescindible

    Hay ciertos artistas en los cuales uno deposita expectativas a la hora de escuchar un nuevo trabajo, tanto sea  por la coherencia de su trayectoria o por el constante cambio y riesgo que corren al editar un disco.

    En Matt Elliott estos conceptos se cumplen a la perfección y el querido Matt nunca defrauda…
    Ex-líder de Third Eye Foundation, banda con la que supo editar un puñado de discos interesantes en los cuales supo combinar el noise con la electrónica, el hip hop con el drum´n´bass, utilizando el ruido y los samplers de manera sorprendente…

    Pero es en el año 2003 donde este personaje oriundo de Bristol, nos ofrece una obra desconcertante; ya bajo su propio nombre publica The Mess We Made, ese tipo de discos que hay que escucharlos varias veces para poder empezar a disfrutar, que cuando uno logra entrar, queda atrapado por las atmósferas intimistas y desesperanzadoras. Lo más sorprendente es que en el disco en cuestión no predominan las máquinas, sí lo hacen los instrumentos acústicos y el sampler utilizado para los detalles finales. De este cambio sale más que airoso y nos pone a la expectativa de su próximo disco.

    La espera termina, el engendro se titula Drinking Song.

    En este nuevo trabajo nos vuelve a sorprender y un aire folk recorre casi todo el disco; no crean que es un folk amable y accesible, es torturado y decadente, sentimientos característicos de su obra, atmósferas densas y violentas. Son ocho canciones que miran hacia el pasado desde un bar en el cual los camaradas ahogan sus penas en bebida blanca, perdiéndose en el olvido; toques de música de Europa del Este,¨soviética¨ como le gusta definir al propio autor,  dan pinceladas a una obra contundente, en la cual conviven sus gustos por la electrónica que se equilibra con la utilización de instrumentos acústicos, pianos suaves, guitarras cristalinas,  como su interés por las partes vocales trabajadas de tal manera que suenan distantes, como fantasmales, transformando por momentos la escucha del disco casi en un ritual; el fantasma de la muerte parece estar sentado con nosotros en la misma mesa, del mismo bar, con nuestros camaradas.

    En tren de destacar alguna canción podemos mencionar The Kursk, casi once minutos escalofriantes; el tema habla de la reciente tragedia del submarino ruso que se hundió en el mar por razones que se desconocen; sobrevivieron 23 marineros a la explosión inicial, pero fueron abandonados y se ahogaron porque el Kursk era, por supuesto, una operación secreta; en esta canciòn escuchamos directamente la conversacion de los que ya no están, una verdadera joya; o el tema con el que cierra el disco, que nos recuerda directamente a Third Eye Foundation, The maid we messed, electrónica esquizofrénica durante casi media hora para finalizar en un piano tenue; hemos mencionado sólo dos temas, pero todo el trabajo es realmente atrapante e hipnótico.

    Matt Elliot nos entrega un disco difícil, áspero, poco amigable, pero al mismo tiempo en esa dificultad de la escucha reside su encanto, un verdadero desafío para el que quiera enfrentarse a algo diferente.

    Para terminar, una reflexiòn del autor de Drinking Song: "Oh Dios, ojalá un grupo enojado empiece a asesinar a los billonarios de mierda codiciosos que controlan este planeta, que lo envenenan y se benefician de la explotación y de la pobreza, y entonces podamos vivir todos en un mundo razonable donde la pequeña empresa sostenible prospere, en vez de vivir en un estado totalitario que es controlado por un mercado injusto y desigual".

    Gracias Matt por este trago, beberemos, nos emboracharemos y olvidaremos…

    Cristian Woinarowski.

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