• Tom Waits: Real Gone

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    Top of the Hill, Hoist the Rag, Sins of my Father, Shake It, Don’t Go Into Barn, How it’s Gonna End, Metropolitan Glide, Dead and Lovely, Circus, Trampled Rose, Gree Grass, Baby Gonna Leave Me, Clang Boon Steam, Make It Rain, Day After Tomorrow.

    Tom WaitsMúsicos:
    Tom Waits (voz, guitarra, percusión).
    Casey Waits (percusión, batería, bandejas).
    Larry Taylor, Les Claypool (bajo).
    Brain (percusión).
    Harry Cody (banjo, guitarra).
    Marc Ribot (banjo, guitarra).

    Anti, 2004.
    Calificación: Dáme Tres.

    Mirálo al tipo. Mirálo un poco. Hagamos el viaje cortazariano, el del joven Waits que se encuentra con el Waits actual, ¿qué le diría? ¿Qué le preguntaría? O si preferís lo hacemos hacia el pasado, ¿qué pasaría si se encontraran?

    Él fue joven, sí, en algún momento fue joven; quiso ser Louis Armstrong, Bing Crosby, Nat King Cole, ignoró a los Beatles, después se sumergió en el sueño beatnick, ni siquiera en el hippismo, lo puteaban cuando abría conciertos junto con Frank Zappa (“3.500 personas gritándome a todo volumen `vos apestás`, yo buscaba algún tipo de resistencia…”), el músico que muta, que cambia constantemente, que se pone cada vez más áspero, menos complaciente, cuando sus pares en edad ya están hechos, uno se lleva la impresión de que no le importa nada, que está en la propia. Apostó a un sello chico emparentado con el punk (ANTI) y se podría asegurar que apostó a su independencia; y la logró. La real independencia, ésa que tambien hace que sus discos no se editen en la Argentina y cueste un huevo conseguirlos… tanto que el disco salió en octubre y lo tengo recién ahora.

    Tom Waits escribe con su esposa (Kathleen Brennan), su hijo Casey toca en el disco, juega  con sus amigos Les Claypool (Primus), Marc Ribot, Brain, Larry Taylor, logra maravillas como Hoist That Rag, viaja llevando los pecados de su familia (Sins Of the Father), nos sacude en esa danza deforme y low fi de Shake It, nos lleva, nos trae, no nos marea, logra melodías como en How it’s Gonna End, eso que solo él puede hacer.

    Real Gone no tiene que ver con Alice y Blood Money, sus inmediatos discos anteriores, va más allá, se acerca por momentos a Mule Variations y a Bone Machine, pero fundamentalmente se acerca a la certeza de la libertad absoluta de un tipo que decidió hacer de su carrera lo que le venía en mente, lo que demandaba el momento, la necesidad, siempre por fuera del mercado habitual, por fuera de lo dictado en la Media Global, un artista que construye y destruye, que se pone áspero, que no le importa nada, y que claramente se transforma en un artista imprescindible.

    Tarde decirlo, pero uno de los cinco discos del 2004. Sin dudas.

    Horacio Poyo Magnacco.

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