• John Scofield: Pelado Pero Con Dos Pelucas

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    John Scofield
    The El Rey Theater – Los Angeles
    Martes 20 de septiembre de 2005.

    El Rey TheaterThe El Rey Theater es un original teatro con extraño nombre fundado en 1936 .Está ubicado en Miracle Mile, uno de los distritos de Los Angeles en que se preserva el estilo Art Deco. Allí estuvimos el 20 de septiembre para la presentación de John Scofield en su gira de tributo a la música de Ray Charles. La verdad es que la idea no me entusiasmaba mucho. Así fue que llegué arrastrando los pies y caminando chueco como un niño en su primer día de escuela. El valor de las entradas era accesible pero de admisión general, por lo tanto tuve la precaución de llegar una hora antes para conseguir una buena ubicación. Las consecuencias fueron lograr sentarme en la fila uno y tener que permanecer inmóvil en esa posición durante 60 minutos. Fue como hacer “un solitario” de mancha congelada. Como buen porteño, amenicé la espera recordando a mi Buenos Aires querido. El tango, el café, la vieja, Racing, Vital Records (!?). De pronto alcanzo a escuchar voces. Me resultan familiares. ¡Sí! Un grupo de porteños detrás mío. ¡Qué emoción! Donde quiera que estemos es fácil reconocernos por estilo y porque es… fácil. Siempre es lindo oír nuestro característico acento y más cuando uno está tan lejos. ¿Y escucharlo? ¡Eso es otra cosa! Agudizamos el oído y registramos lo siguiente: “Loco, Scofield en las notas limpias tiene mucho de Steve Morse, ¿viste?”. ¡Qué maravilla! Y lo dicen con una seguridad tal que uno termina convencido que es inevitable que Scofield toque tarde o temprano en Deep Purple.
    Como número de apertura se anunciaba a Damon Castillo presentando su último disco Revolving Door con una banda integrada por Kris Ducharme en teclados, Jennings Jacobsen en batería, Larry Kim en saxo, Brian Lanzone en bajo y el propio Damon Castillo en voz líder y guitarra. De Castillo no sabíamos mucho salvo que había compartido escenario con Chicago, Tower of Power y Chris Isaac, entre otros, y que viene sonando bastante fuerte en las radios de California. Aunque parezca una contradicción, la mayoría de las bandas que actúan como soporte, me terminan resultando insoportables. No sería éste el caso.
    9:00 PM. Ingresa la Damon Castillo Band. Desde el inicio nos dejarán en claro cuál es el rumbo. Rock, blues y funk. El grupo suena ajustado y sólido y el pibe Damon canta muy bien. Su estilo, es cierto, nos recuerda (¿trágicamente?) a Jamie Cullum , pero lo hace bien y cuando enfila hacia el heavy-funk la cosa se pone caliente. El set dura 45 minutos y para nuestra sorpresa resultaron agradables.
    ScofieldPor delante tenemos media hora de espera hasta la llegada de Scofield y sus tributaristas. Pese al bullicio surgen nuestros queridos “locos de Buenos Aires”. Tal como solía ocurrirle al Chavo del 8, todos hacen silencio de repente y se escucha con claridad : “Loco, lo mejor que vi en mi vida fue Norah Jones” (en porteño básico se pronuncia Nara Chons). Me río de los nervios, mientras me deslizo en la butaca hasta desaparecer   En el trayecto descendente escucho: “Mirá loco, ése es el órgano Hammond de Medeski…” En ese momento quise ser Maxwell Smart para pedir el cono del silencio. “Y vos lo reconocés a Medeski?” – “Si lo veo no, pero si lo escucho enseguida me doy cuenta”. Como dice Woody Allen en Annie Hall: “Hay momentos en que quisiera tener un martillo gigante”.
    Gary Versace10:15 PM. Ya tenemos a Scofield en el escenario. La banda se integra con Steve Haas en batería, John Benítez en bajo, Gary Versace en órgano y piano eléctrico y Meyer Stratham en voz y trombón. Atacan con un medley que incluye Talkin’bout You y el primer gran éxito de Ray Charles editado allá por 1955 I Got a Woman. El grupo suena con la potencia de una patada de mula sobre la que Scofield dibuja un solo devastador. Versace no se queda atras y recorre todas las teclas de su Hammond a una velocidad que humillaráa al correcaminos. Versace no es una moda pasajera (siempre el chascarrillo). Acaba de editar su primer trabajo como solista (“Time and Again”) y ha colaborado con gente de la talla de Maria Schneider, John Hollenbeck, Matt Wilson y John Abercrombie, entre otros. Continuarán con Busted. Al estilo gospel del original Scofield le dará un enfoque netamente funk. Aquí se lucirá el cantante Meyer Stratham con un estilo que refiere inmediatamente a Luther Vandross y con un despliegue escénico lleno de gracia y poses pícaras. A estas alturas me avergüenzo de haber llegado al teatro sin ganas pero me congratulo por haber llegado. Vendrá una contundente versión del clásico de Charles, Stick and Stones. Con arreglos que evocan a The Meters y con un cierre que incluye un demencial solo de Scofield haciendo scratch como si fuese un dj. A continuación llega Hit the Road Jack. La base que integran Haas y Benitez es un reloj. Pero no cualquier reloj. Mínimo es un Rolex. Es tan sólido lo que construyen que arriba se puede montar a dos hipopótamos bailando rock’n’roll. El portorriqueño John Benítez fue bajista de la Mingus Big Band además de haber trabajado con músicos latinos como David Sanchez, Tito Puente y Willie Colón. Durante toda la noche alternó con idéntica autoridad bajo acústico y eléctrico. En Georgia On My Mind, tema que Charles dedicara a su tierra natal, Scofield brinda cátedra. Stratham se para a su lado y lo mira como si estuviera frente al abominable hombre de las nieves. Mientras, Haas y Benítez siguen dando la hora oficial con su reloj y Versace hace alta costura en permanente estado de trance. Aplauso, medalla y beso. Seguirá una despiadada versión de I don’t Need No Doctor. Con logrado pasaje vocal a cargo del bostoniano ex-cantante de Soho, Meyer Stratham, que incluye un breve contrapunto con la guitarra del jefe y luego otro entre Scofield y Versace. Luego pasarán a Unchain My Heart de la vertiente más soul de Charles, aquí en una versión deforme. Esa deformidad parece poner muy feliz al perverso Scofield. Se lo nota contento y en varios pasajes dialoga sonriente con el público. Confiesa estar excitado con esta nueva banda y por lo que se ve en escena, no lo disimula en lo mas mínimo.
    Scofield - StrathamDe la nada surge el country-hit de Ray Charles I Can’t Stop Loving You. A estas alturas de la noche ya no recuerdo por qué no quería venir. Una amnesia pasajera me hizo olvidar que cuando escuché That’s What I Say –John Scofield Plays the music of Ray Charles me pareció de un sospechoso oportunismo. Puede que cuando recupere la memoria piense lo mismo, pero nada me hará olvidar lo visto en la noche de The El Rey.
    Crying time
    nos dará un breve respiro que nos sirve para tomar fuerzas y poder enfrentar con éxito la versión de Let the Good Times Roll, un ardiente blues en la que todos hacen todo. La presentación del siguiente tema servirá de pretexto para que Scofield cante a capella algunas estrofas de Alabamy Bound. Todos festejan la ocurrencia mientras John ríe como un niño después de una travesura. Esto lo alentará para luego hacer coros en un pasaje de gran impacto…sobre todo cuando se llevó por delante el micrófono. ¿Será la falta de experiencia? Seguidamente anuncia que harán otra vez I Got the Woman pero en diferente estilo (léase: dinamita pura). Termina la explosiva versión y alguien Scofielddesde los escombros grita: “sos Jimi Hendrix”. Lo que prueba que decir estupideces es patrimonio de la humanidad y no sólo de los porteños. Scofield responde “¿Hendrix? Estás seguro?”. Antes de presentar el siguiente tema pregunta a sus músicos… “¿Hendrix? ¿Dijo Hendrix?” Todos ríen.
    Scofield cambia su guitarra y anuncia Nigth Time Is the Right Time en la que ejecutará una slide-guitar. “No sé mucho de esto pero Warren (Haynes, cantante y guitarrista de Gov’t Mule) algo me enseñó”. Y por lo que se ve, aprendió. Final. La gente de pie pide por más. Regresa la banda y hacen What’d I Say. El tema incluirá un pasaje percusivo de alto voltaje con diálogo entre la batería de Haas, John Benítez en congas y Scofield imitando con su guitarra el sonido de una cuica. Y eso fue todo.
    En síntesis: un típico caso de “Pelado, pero con dos pelucas”.

    Sergio Piccirilli.

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