• Quartet Noir: Lugano

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    Quartet Noir Lugano Part I, Lugano Part II, Lugano Part III.

    Urs Leimgruber: saxos tenor y soprano.
    Marilyn Crispell: piano
    Joélle Léandre: contrabajo.
    Fritz Hauser: batería.
    Victo, 2005.
    Calificación: Me dejaron afuera.

    En las liner notes del CD escritas por Art Lange, se dice: "La naturaleza de la improvisación parecería requerir algo imprevisto, impredecible, pero no necesariamente desconocido. Todas las improvisaciones no son iguales; por ejemplo, hay grados de libertad y vías de elección válidos en todo contexto musical, lo que influencia, aunque no necesariamente determina, qué se está tocando y qué puede significarle tanto al ejecutante como al oyente.

    Algunas veces estas influencias son musicales, otras veces son filosóficas. Un idealismo de un improvisador es el pragmatismo de otro. Últimamente, las elecciones han definido el rol del individuo. Pero cuando los individuos improvisan juntos, fundamentalmente en los climas más libres de la interacción, las influencias se transfieren, se intensifican, se multiplican.

    ¿Debe la música ser un producto de conformidad o conflicto? ¿Continuidad o yuxtaposición? ¿Conversación o colaboración? Apropiándonos de una de las descripciones favoritas de John Cage, estos enigmas y sus posibles soluciones sirven para agrandar la intriga."

    El Quartet Noir es una agrupación que va por su segundo disco. Con una formación si se quiere "clásica", el combo ofrece una pieza denominada Lugano, dividida en tres segmentos cuya duración respectiva es de 31:40, 6:06 y 12:39. Fue grabado en vivo en la Radio Svizzera-Rete Due el 29 de octubre de 2004 y se mezcló en marzo de 2005.

    Los músicos son de excepción y cuentan con el valor agregado de un conocimiento mutuo que posibilitó la formación del cuarteto que nos ocupa. Leimbruger y Hauser han trabajado juntos durante muchos años; Joélle Léandre ha colaborado con ellos en numerosas ocasiones; y Marilyn Crispell viene trabajando con el tándem Leimbruger/Hauser desde 1994.
    O sea, se conocen. Mucho.

    El disco está seriamente interpretado; cada uno en su instrumento da la sensación de manejarlo a la perfección. El despliegue es generoso en grado sumo. No hay complacencias. Transpiran la camiseta. Hay mucha interacción. Dura poco más de 50 minutos.

    Las expectativas que tenía en este disco eran realmente altas; en particular por Marilyn Crispell, quien ha sacado algunos de los discos más interesantes de los últimos años grabando para el sello ECM y le dediqué una singular atención al proyecto.

    Es música improvisada, sí. O free, también.

    Esto implica que Lugano es, cuanto menos, multidireccional. Y sin dudas hay un arte en la improvisación misma.

    Y si los músicos son eximios ejecutantes, la interacción es plena, el sello discográfico les ofrece total libertad para crear y encima le ponen una garra tremenda, la pregunta (mi pregunta) surge solita:

    ¿Por qué no me pasa nada?

    La improvisación no es cosa fácil, señores (y señoras). No estoy diciendo que no es para cualquiera y que estos músicos no lo sean. Quiero decir que hay una línea muy delgada que hace (puede hacer) que un trabajo como éste sea realmente interesante o que se transforme en (discúlpenme la figura) un ejercicio onanista para los que lo practican.

    Hay ruidos y efectos sorprendentes, hay un halo de seriedad indudable a lo largo de todo el disco, lo reiteramos y afirmamos.

    ¿Pero qué se busca con esto?
    ¿Incomodar, probar, jugar?

    Me he quedado afuera de algo. Lugano tiene sus momentos realmente interesantes (fundamentalmente en Lugano Part III) y cuando digo realmente interesantes estoy diciendo exactamente eso.

    Pero al finalizar la audición, la sensación es que un ejercicio onanista de 50 minutos parece demasiado.

    Y uno ya no está para estos trotes.

     
    Marcelo Morales.

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