• John Hollenbeck & Jazz Bigband Graz:
    Joys & Desires

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    The Bird With the Coopery Keen Claws, Just Like Him, Abstinence, Joys & Desires # 1: Jazz Envy, Joys & Desires # 2: After a Dance or Two We Sit Down For a Pint with Gil and Tim, Joys & Desires # 3: The Garden of Love, Maxfield

    Músicos:
    John Hollenbeck: batería, composición.
    Theo Bleckman: voz, efectos electrónicos
    Christian Bachner: saxo tenor, saxo soprano, flauta
    Robert Friedl: saxo alto, saxo soprano, clarinete
    Klaus Gesing: saxo soprano, saxo tenor, clarinete bajo.
    Martin Harns: saxo barítono, clarinete bajo
    Heinrich Von Kalnein: saxo alto, saxo soprano, flauta
    Jorg Engels, Axel Mayer,Karl Rossman, Horst-Michael Schaffer: trompeta, flugelhorns
    Wolfgang Messner, Hans Radinger, Reinhard Summerer: trombón
    Oliver Kent: piano
    Uli Rennert: teclados
    Henning Sieverts: contrabajo, cello
    Intuition, 2006

    Calificación: A la Marosca

    Nuevo disco de John Hollenbeck y yo con los ruleros puestos…

    Este fulano no nos da respiro. Todavía el tocadiscos está humeante de tanto escuchar sus discos con el Large Ensemble “A Blessing” y con The Claudia Quintet “Semi-Formal” y nos llega otra ración de Hollenbeck: Joys & Desires con la Jazz Bigband Graz.

    El fulano es creativo y… creativo y… eh…
    No se me ocurre otra palabra…

    Con el único fin de ampliar la definición pensé en consultar a un compañero de trabajo que se jacta de haber obtenido en sus épocas estudiantiles el título de campeón nacional de sinónimos (sic).

    Pero desistí con la consulta después de fracasar (en un intento por probar sus cualidades) al preguntarle cuál era el sinónimo de… ¡sinónimo!

    El título de este nuevo trabajo de Hollenbeck proviene de la última linea del poema The Garden of Love de William Blake.

    Y no es, por cierto, la primera vez que desde la música se intenta una aproximación a la obra de Blake.

    Las líneas que recita Jocelyn Bernadette Smith en Tyger, álbum de Tangerine Dream de 1987, pertenecen a Blake.

    Lo mismo ocurre con Jerusalem, incluido en el disco de Emerson Lake and Palmer Brain Salad Surgery

    También en la parte 7 de Supper’s Ready del álbum Foxtrot de Genesis.

    Yes usa un fragmento de Satanic Mills de Blake en Machine Messiah, incluido en el disco de 1980, Drama.

    Kevin Ayers, con música de David Bedford, tomó directamente The Garden of Love en el álbum de 1970 en el que participaban, entre otros, Mike Oldfield y Robert Wyatt.

    La obra del poeta William Blake incluye frecuentes diálogos con seres del Antiguo Testamento y ángeles. La aparición de estos personajes bíblicos parecen ser una constante estilística, tanto como las frecuentes alusiones de Hollenbeck a formas musicales con connotaciones religiosas.

    Joys & Desires mantiene y profundiza la línea iniciada en A Blessing pero reemplazando el Large Ensemble por la Bigband Graz .

    Las Big Bands contaban en origen con una sección rítmica integrada por piano, contrabajo, batería y guitarra y otra de vientos conformada por saxofones, trompetas y trombones…

    Claro que algo ha cambiado desde la era del swing de los años treinta a la fecha. Fue por aquel entonces que el jazz perdió el calificativo de música marginal gracias al éxito y la popularidad de formaciones extendidas lideradas por músicos blancos como Benny Goodman o Glenn Miller… Así, paulatinamente, se fue constituyendo el estilo conocido como mainstream que sirvió como bisagra histórica entre el jazz tradicional y el jazz moderno…

    Hollenbeck tiene demasiada imaginación no sólo como para repetir fórmulas de otros sino también como para reiterar las propias.

    Tal vez por eso le adosa, al formato convencional de big band, otros instrumentos no tradicionales en esta corriente como sintetizadores, electrónicos, voz y cello.

    La Bigband Graz incluye 18 músicos en su mayoría austríacos más el aporte de un habitual compañero de ruta de Hollenbeck, el vocalista Theo Bleckman.

    Si A Blessing recibió una nominación a los Grammy, Joys & Desires está en condiciones de obtener el Martín Fierro, el Premio Nobel, el Balón de Oro y hasta… el campeonato mundial… de sinónimos.

    De todas maneras recomiendo no confiar mucho en los premios, ya que la misión de todo jurado es… fallar.

    El tema uno, The Bird with the Coopery, Keen Claws nos trae sonidos que evocan a Hermeto Pascoal, con un patrón rítmico que se reitera como en el minimalismo y sobre los que se agrega Theo Bleckman recitando un poema de William Stevens.

    Pera la “grosería” empieza con Just Like Him, que también gira en derredor de un patrón rítmico reiterativo pero con mayor complejidad en los que Hollenbeck manifiesta su capacidad de ligar pasajes dispares. Un collage de ritmos modernos, texturas orquestales y episódicos silencios que caracterizan su genio compositivo.

    La música, cuando es arte, nos eleva y aleja de la cotidianeidad, impulsándonos a meditar sobre las preguntas esenciales de la vida como… no sé… estemmm…

    ¿Quién inventó el signo de interrogación? ¿Y por qué? ¡Buena pregunta!

    O por ejemplo… eh…: ¿Por qué  si las legumbres son tan buenas a veces se pegan? Y tantas otras que le dan sentido a la vida…

    Luego llega Abstinence que simboliza musicalmente tres enfoques de la abstinencia…Por propia decisión, por imposición y la post-abstinencia a la que Hollenbeck refiere en el booklet que acompaña al disco (demostrando un cabal conocimiento en el tema), denomina: la fiesta

    La suite Joys & Desires es un recorrido de exhuberante creatividad. Inicia con Jazz Envy en la que reúne influencias musicales aparentemente irreconciliables pero expresadas con envidable armonía y claridad conceptual.

    Sigue con After a Dance or Two We Sit Down For a Pint with Gil and Tim, en el que se mezclan una aproximación a la música de Tim Berne y Gil Evans con una importante cuota de humor en el pasaje más próximo a The Claudia Quintet, para concluir con The Garden of Love en el que la voz de Bleckman adquiere un rol protagónico.

    El cierre del disco será con Maxfield, en el que Hollenbeck evoca el impacto que le causara la obra del pintor Maxfield Parrish cuando estudiaba en el Eastman School of Music, adoptando texturas musicales que recuerdan a Pat Metheny, otra de las influencias que podemos hallar en la música de John Hollenbeck.

    En un mundo en que la instrucción es el centro de las preocupaciones y el desarrollo de la emotividad está casi totalmente librado al azar, en un mundo que tiene la necesidad de belleza y creatividad para no caer en la desesperanza… la música y el arte (como fenómeno de sociabilidad y transmisión de ideas, emociones, sentimientos y sensaciones), ocupan un rol transcendental.

    Es allí donde la belleza puede ayudar a elevarnos. Y Joys & Desires nos eleva tanto que debe escucharse con paracaídas.

    Sergio Piccirilli

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