• Mex Urtizberea: Que La Bese

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    Ay Carito, Yarará, Violeta, Que la bese, El genio de la lámpara, Natalia (la contadora que dio el mal paso), (esto es) Sábado, Sabete, Que se vaya a cagar.
    Bonus: La Kermex, El genio de la lámpara (agiornado).

    Músicos:
    Mex Urtizberea: piano, voz, batería, coros y arreglos.
    Horacio «Pollo» Viola: trompeta, fiscorno y coros.
    Guillermo Airoldi: trombón y coros.
    Gerónimo Llamazares: saxo tenor y soprano y coros.
    Franco Fontanarrosa: bajo, loops y coros.
    Franco Exertier: batería, percusión y coros.
    Renzo Baltuzzi: guitarra eléctrica, clásica, coros y arreglos.
    Músicos invitados: Andrés Ciro Martínez, Dany Suárez, Germán Sbarbatti, Alejandro Franov, Martín Bosa, Osky Righi, Julieta Silberberg.
    Universal, 2005.

    Calificación: Dame dos.

    Tengo un problema de proporciones gigantescas.

    Vi a Mex Urtizberea por primera vez en el insuperable De la cabeza (sí, anterior a Cha Cha Cha, una verdadera gloria). Desde ese momento me hice cuasi fan de sus disparates, ya sea con la Halibour, con el indomable Magazine For Fai, junto a Castelo en Medios Locos, en sus distintas y alocadas intervenciones radiales, donde fuere.

    Pero el humor es el humor y la música es la música.

    Que la bese viene con una aclaración, es «la primera fotonovela audible«. Y la novela tiene a un supuesto galán que intenta enamorar a la mujer forzuda de un circo mientras sufre la partida de su hija, los embates de una novia insoportable, un barman que lo inicia homosexualmente, los consejos del genio/a de la lámpara y la forzuda que sólo quiere «que la bese».

    Pero hay un disco, que empieza con Ay Carito, aires latinos y Mex que empieza a gastarla con notables arreglos musicales y un humor disparatado desde las letras y desde la manera de interpretar: «se presenta flexible como un panqueque» canta el Mex mientras un aire de calypso sirve de base a un efectivo arreglo de bronces.

    Yarará viene con el «a-go-go» a cuestas y el aporte en voz y armónica de Andrés Ciro Martínez. El conflicto ante la partida de su hija se refleja en Violeta, de aire circense y una frase final rayana en el surrealismo «qué cosa maravillosa esto de parir un pedazo de nerca… y después, el tipo se la lleva y se vaaaa…»

    Los arreglos zappianos y los dislates están a la orden del día y yo que ya me enamoré del disco y de la historia y eso que lo mejor está por venir…

    Una especie de funeral nos introduce en Que la bese, a un blues épico pero no tanto. El espíritu de la fotonovela está a pleno con unos coros que de tan cursis son fatales. El genio de la lámpara nos lleva musicalmente a Oriente «no ves que ya comienza la cumbia hindú (…) las vacas son sagradas lo mismo que mi hermana; usamo’ lo’ turbante’ porque tenemo’ aguante«. Mex grita como un desaforado, pero además hay un muy buen solo de trompeta a cargo del Pollo Viola y lo mejor aún no llegó… y siguen los desproppósitos con ritmo de cantito de cancha en Natalia «bailando para mí, sería su Chayane (…) ella me ríe con mucho frenesí, se ve que fue al dentista (…) me agarra el peluquín, sería su Soldán«.

    Y créanme que una cosa es leer esto y otra cosa (muy distinta) es escucharlo…

    Y ahora sí, llegamos al resumen exacto del disco con (esto es) Sábado. Urtizberea empieza a cantar sobre una base de trombón al que se le suma el saxo y ante la frase «si no la chamuyo, se me vai» (-sí, vai-), los parlantes que explotan. Al disparate habitual del disco acá le adosamos una guitarra a lo Marc Ribot, tosidas, aires klezmer, arreglos a la Lounge Lizards, una base potentísima, escalas de bajo a la Jeff Berlin, un pianito a la Mengelberg… y toda esta ensalada ensamblada de manera colosal, con arreglos complejísimos que no son joda (y eso que en el medio de todo está Mex… metiendo al cantar unos vibratos que demuelen).

    Señoras y señores… estamos ante un disco extraordinario. Cuando logro pasar a Sabete (después de retroceder y escuchar Sábado una y otra vez, ya verán, les pasará lo mismo…), me encuentro con un bolero que bien podría emparentarse al Perdónala o al Bolero de Mastropiero, ambos de Les Luthiers «sabete que te estoy mirando, pero no escuchando: me colgué, mi amor (…) sabete que vos sos mi vida, aunque se me olvida por la distracción (…) ay, cuánto dolor, te miro… pero no presto atención«.

    De nuevo los coritos dulzones, una sutil aparición (otra vez) del Pollo Viola y un «Sabeeeeeeeeeeteeeeeee» gritado cual borracho desquiciado y uno que no sabe si quedarse con la música o con el humor y el disco que obliga a ser escuchado una y otra vez y siempre algo nuevo y la sonrisa estomacal que no afloja…

    Otra potente base abre Que se vaya a cagar, un teléfono que suena, la barra que aconseja y ahora el soprano que nos mete en plena Kermesse israelí (!?). El disco «oficial» finaliza a todo vapor con un Mex desahuciado.

    Pero hay bonus: La Kermex, una especie de ¿rap? dislocado y luego la versión «agiornada» (sic) de El genio de la lámpara, en versión remixada (¿o «reMexada«?) arreglada como los dioses o los budas (no sé cuál es su creencia, discúlpeme) y que resulta distinta y ¡¿mejor?! que la original. Un cierre notable para un disco ídem.

    Mex Urtizberea es sin dudas el cerebro de este sublime disparate; pero nobleza obliga: el aporte de los músicos es tremendo y todos, pero todos, parecen haber captado en forma unívoca el espíritu de esta fotonovela audible que se lee, se escucha, se disfruta, se canta, se baila y se recomienda.

    Pero que quede claro.
    Que la bese es un disco que tiene muchísimo humor.
    Pero también hay que decirlo: es cosa decididamente seria.
    Uno de los discos del año que sea.
    Que se repita.
    Y (de una buena vez) que la bese.

    Marcelo Morales.

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