Ani DiFranco: Solo / Carnegie Hall 4.6.02
Pero vayamos a Solo-Carnegie Hall 4.6.02
Una multitud la recibe extasiada y, tras un breve diálogo con el público, DiFranco ataca con God’s Country del album Puddle Dive de 1993. Una guitarra titubeante pero tocada con gran sentimiento y pasión, sirve de apoyo para el particular registro “staccato” de la muchacha.
La cadenciosa melodía de Subdivision, originalmente incluida en Revelling/Reckoning de 2001, no es obstáculo para expresar desde su lírica que “el muro de Berlín todavía funciona debajo de la calle principal” y para también advertirnos “la negación nos conduce como corderos a un matadero” y que además “hay guillotinas esperando caer sobre nuestros sueños”.
Para cerrar el tema ofreciendo una salida esperanzadora: “primero admitamos nuestros errores y recién entonces abriremos los ojos”.
Pero no sólo hay espacio en sus letras para declaraciones políticas. También se desnuda emocionalmente para confesarnos en Angry Anymore su experiencia como hija de padres separados.
Esta versión incluye un intermedio en el que DiFranco, cuestiona: “¿no ven algo sospechoso en las familias que parecen felices?”.
Sigue Educated Guess del disco del mismo nombre editado en 2004.
A continuación recita en Not So Soft: “…el pulso de la maquinaria americana va dibujando el baile de la muerte…” para agregar: “si las banderas de la verdad fuesen izadas podríamos mirar a los ojos de cada mentiroso”.
Pero también sus palabras dejan traslucir un feminismo combatiente: “siempre quise ser comandante en jefe de un ejército de mujeres”. Y sabe reconocer: “puedo prever la mediocridad… es la América fracasada que expresa su miedo en mí”.
Casi sin dejar tiempo para la reacción del público, surge una intensa versión de Two Little Girls del álbum Little Plastic Castle de 1998.
También la denuncia al abuso sexual queda atrapada en el ideario de DiFranco y esto se materializa en la autobiográfica Gratitude del disco de 2002, So Much Shouting, So Much Laughter.
Un efervescente punteo en guitarra abre la contundente versión de In the Way de Evolve de 2003.
Ahora el tema es el dolor de la separación: “dejamos atrás la frustración para empezar a llorar nuestro dolor en cuartos separados”. Describe “arrancamos las fotos y empaquetamos nuestro futuro y ahora lo vemos apilado en la sala”.
Luego sigue con otro tema de Evolve, el amable Second Intermission, que sirve para aflojar tensiones… pero no demasiado.
Luego de un apasionado Names and Dates and Times, regresa la calma con Serpentine, pero en ese clima bucólico subyace la violencia oculta en un crítico discurso dirigido al establishment: “el Tío Sam me clavó un cuchillo en el trasero y todavía permanence allí” (situación que imagino dolorosa… por lo menos al principio). Profundiza la denuncia al decir “la libertad de prensa no tiene sentido si nadie se atreve a hacer una pregunta”.
Para luego asegurar que “nos hacen creer que lo que es bueno para hacer negocios es bueno para el país; y nuestros niños toman esa mentira como si fuese la comunión”.
Ya lo dijo Horacio Guarany: “Si se calla el cantor, calla la vida”.
Self Evident es un poema recitado ante una audiencia perpleja que todavía sigue respirando el polvo deprendido por el derrumbe de las Torres Gemelas: “el día que América cayó de rodillas, después de un siglo sin decir gracias ni pedir por favor”. Y sutilmente agrega “la realidad para un 10%, es la metáfora para el otro 90”.
Bueno, no quiero comentar tema por tema.
Pero no siempre uno puede hacer lo que quiere.
¡Ah! El cierre es con Out Of Range del disco de 1997, Living Clip.
En síntesis: “una muchacha y una guitarra”, como decía Sandro.
Y sí… a veces eso sólo es suficiente.
Depende de la muchacha, claro está.
¿Entendió: profesor Hunter?
Sergio Piccirilli
