• DJ Logic: Zen Of Logic

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    Peace Y'All (I Am In the House), 9th Ward Blues, Balifon Planet, Hypnotic, Interlude #1, Simmer Slow, Afro Beat, One Time, Something Distant, Hope Road, Smackness, Interlude #2, Rat Pack, Holding Down.

    Músicos:
    DJ Logic: scratches, beats, Moog bass.
    Melvin Gibbs: bajo, beats, Moog bass, Moog synth.
    Scotty Hard: guitarra, 808 drum machine, teclados.
    John Medeski: ARP String Ensemble, Wurlitzer, órgano, mellotrón.
    Chris Brown: Wurlitzer, Moog synth, teclados.
    Charlie Hunter: guitarra, bajo.
    Micro Vard: bajo.
    Deanthony Parks: batería.
    Brahim Fribgane: oud, dumbek, platillos.
    Yoshi Takemasa: shekere, agogo.
    Suphala: tablas.
    Creature, Sub-Conscious, Latasha Nevada Diggs: voces.

    Antibalas Horns:
    Aaron Johnson: trombón.
    Stuart Douglas Bogie: saxo tenor.
    Martin Perna: saxo barítono.
    Jordan Maclean: trompeta.

    Ropeadope, 2006

    Calificación: sinuoso

    Hace unos cuantos años, el guitarrista Norberto Pappo Napolitano defenestró, en el programa televisivo Sábado Bus, conducido por Nicolás Repetto, a DJ Deró y, en él, a todos los DJs del planeta.
    Pappo, en uno de sus tantos y habituales arrebatos, mojó la oreja de Deró al brindar porque “la música tocada en vivo por seres humanos triunfe”, como respuesta al DJ quien, al levantar su copa, había brindado “por toda la gente que sale los fines de semana a bailar y porque la escena dance siga triunfando en el mundo”. El conductor intentó calmar al guitarrista diciéndole que los DJs también tocan; pero la respuesta del “Carpo” no se hizo esperar: “¿Ah, sí? Ahora resulta que uno se pasó toda la vida estudiando un instrumento, viene otro, enchufa todo y te quiere hacer creer que toca”.
    Y la cuestion siguió, “como siguen las cosas sin mucho sentido” (Sabina dixit); pero lo cierto es que todavía es un tema no resuelto del todo. Hay quienes dicen que los DJs son músicos (o que, al menos, hacen música); y están los que los consideran farabutes, farsantes, ladrones, oportunistas y lindezas varias.

    En este rincón (porque estoy en un rincón, en el ángulo conformado por la unión de dos paredes de concreto que a su vez han sido pintadas de color cremita, o blanco sucio, como quieráis), no tenemos dudas. Ante esta pregunta que se realizan hasta los combatientes irakíes, con toda convicción afirmamos: depende.
    Depende del DJ, por supuesto, pero también del que escucha. Personalmente, a mí me interesa poco si la música se realiza con instrumentos convencionales, con sonidos de la naturaleza, golpeteando corchos, silbando, golpeándose el abdomen o… pinchando discos.
    Hay que ser (muy) necio para no aceptar que todo buen DJ realiza un trabajo previo minucioso y exhaustivo para concretar su propuesta musical. Si después cumple con las expectativas o no, es otro tema. Pero hay una categoría denominada DJ (con algunos nombres realmente ingeniosos), que existe. Está. Vive. Y está bien.

    Como ocurre con todo instrumentista y también en los distintos órdenes de la vida, hay DJs honestos, trabajadores, talentosos, estudiosos y dúctiles. En la otra vereda están los oportunistas, mercachifles, mediocres, torpes y vagos.
    DJ Logic está en el podio del primer grupo. Lo hemos escuchado y también visto trabajar sobre un escenario y realmente asombra, ya sea con Medeski Martin and Wood, con Vernon Reid, Uri Caine o quien fuere.

    El morocho nació en el Bronx en 1972 y, apenas pasados sus 20, ya había grabado con Don Byron, Graham Haynes y el citado Reid. Luego aparecieron en su vida (o viceversa) los MM&W y en 1999 realizó sus primeraS actuaciones con un trío al que denominó Project Logic. El combo se amplió a quinteto y así se sucedieron sus dos primeros álbumes: Project Logic (1999) y The Anomaly (2002). Ambos interesantes, refrescantes y con un séquito de músicos que más de uno quisiera.

    Zen Of Logic es el primer disco que DJ Logic firma en carácter solista o, al menos sin que aparezca la palabra “Project” en su portada. Dicen las malas lenguas que anduvo declarando a los cuatro vientos “el Project es mío, mío y mío”. Morocho, robusto, nacido en el Bronx y con un racimo de morcillas en cada mano. Yo no le discuto.
    Y, en el tema de apertura, se hace cargo de todo cuanto se escucha parlantes afuera. Es un inicio violento, con una base machacante y un furioso scratch. El tema, de tres minutos y medio, parece largo. En 9th Ward Blues comienzan a aparecer los invitados; la guitarra de Charlie Hunter aporta una melodía naif sobre la que vuelven a aparecer sonidos que a esta altura ya hemos escuchado. Hay atisbos, indicios de que hay un sendero a transitar. Pero será más adelante. No… no es en los temas siguientes donde, salvo la habitual maestría del dueño de la pelota, las ideas y el desarrollo de las mismas se resisten a dar el presente.
    Seguimos avanzando; luego del insulso Interlude #1, la cosa parece empezar a transitar por carriles bien diferentes. Bueno… es que aparece la voz de nuestra conocida Latasha Nevada Diggs (vocalista que viniera a nuestro país junto a los Yohimbe Brothers) y también el impulso sanguíneo del baterista Deanthony Parks y del ejecutante de tablas (¿tablista?) Suphala. ¿será que entonces la cuestión pasa por el no abuso de la tecnología?

    Afro Beat parece una composición de… y sí… aparece John Medeski y todo parece girar a su alrededor. Ah… es co-autor del tema. Pero lo que le da vida y color a Afro Beat es la presencia de los Antibalas Horns (lindo nombrecito, che…). Casi escribo que este ritmo irresistible que suena Tremendo justifica por sí solo la adquisición del CD. Escribo esto y subo el volumen, pero… ¿le parece Morales… por un tema? No… no me parece… sigamos a ver qué hallamos.

    Pero… ¡¡¡qué tema!!!

    Y entramos en terreno fértil, parece. Los arrebatos arabescos en Something Distant con el aporte en oud de Brahim Fribgane, la nueva aparición de Charlie Hunter para un Hope Road que bien podría haber formado parte de “Mistaken Identity” (Vernon Reid, 1995), la meseta en Smackness e Interlude #2, para volver a levantar vuelo en los dos temas finales del compacto: Rat Pack (con su aire a la Morricone) y Holding Down, reposado final no exento de sutilezas.

    ¿Y entonces Morales?
    Zen Of Logic es un álbum que tiene elementos para encantar y otros que no. Seguramente la cuestión es inversamente proporcional, esto es: lo que más atrae a unos, defraudará a los otros. Y viceversa.

    ¿Y entonces Morales?
    Entonces que el disco tiene momentos notables y otros de escaso vuelo creativo. Que el impacto visual que proporciona DJ Logic arriba de un escenario (y el atractivo), no cuentan al escuchar el CD.
    Y que, paradójicamente, en un álbum pensado, creado, compuesto y ejecutado por un DJ, los momentos más atractivos vienen de parte de los que para Pappo serían los “músicos”.

    ¿Y entonces Morales?
    Y entonces… eso.
    Que ni calvo, ni con dos pelucas.
    Nada más (ni nada menos) que los pelos que uno tiene.

    Marcelo Morales.

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