• Dúo Malambos: Ke Chi Ke Cha

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    Ahí junto a la mía, Víctima cruel, Cama verde especial, Ke chi Ke cha, Tamo da Leko, Ricardito y el mono, Human Popoa, Berretín títere thriller, A Memo, Marco.

    Músicos:
    Adi Azicri: guitarra, trompeta, bajo, teclados, percusión, programación y voz
    Pablo Giménez: voz, trombón, guitarras, bajos, armónica y percusión
    Invitados:
    Cecilia Elías: voces en Marco y Human Popoa
    Feliza Zurkan: disertación en ucraniano en Víctima cruel
    Lisandra Pejcovich: violín en Víctima cruel
    Carlos Pejcovich (Peico): voces en Tamo da Leko

    Los Años Luz, 2006

    Calificación: Está muy bien

    A ver.
    Haber.
    Tenemos una agrupación… en realidad un dúo… que se llama Malambos.
    El malambo es una danza folclórica argentina que nació por el año 1600. No teman… es de nuestra era. Pero también es un estilo musical que se caracteriza por tener un esquema rítmico de seis unidades por compás. La primera versión musical fue publicada por Ventura Lynch en 1883.
    Así que música folclórica… guitarra y bombo, tal vez dos guitarras, piano y guitarra, una ofrenda instrumental… o vocal…
    Repasemos los créditos: voces hay; instrumentos también. Raro… hay trompeta, trombón, teclados, ¿programación?
    Seguro que entonces se trata de algo más cercano a la world music; o bien… ¿folclore remixado?
    Dúo Malambos.
    Veamos de dónde vienen sus integrantes.
    Pablo Giménez ha integrado en los ´90 La Manija, grupo del Chango Farías Gómez, con quien grabó cuatro discos. Vamos bien, les dije que la cuestión pasaba por el folclore…
    Adi Azicri fue el productor del álbum debut de Tonolec, que coquetea con el “folclore electrónico” (su estilo suele definirse como “música electro-toba”).
    Pero… Giménez anduvo con el bandoneonista Gustavo Toker, con María Volonté, con Gerardo Rosales participó en 1998 en The North See Jazz Festival
    ¿Y Azicri? Fundó Clap en los 80’s, integró Lions in Love y Pachuco Cadáver y a su regreso de España (mediados de los 90’s), colaboró con Man Ray, Kevin Johansen, Axel Krygier, Christian Basso…
    ¿Y dónde quedó el “malambo”?
    Además… ambos son actualmente integrantes de La Portuaria (Azicri en guitarra y Giménez en bajo), el combo liderado por Diego Frenkel, el de Selva, el Bar de la calle Rodney y, más acá en el tiempo, del atractivo 10.000 Km.
    Tachame la doble. Parece que por el lado del folclore… no va.
    Vayamos al título del disco; responde a un tema, además: Ke chi Ke cha.
    Como todos sabemos, Ke chi Ke cha significa… eso: Ke chi Ke cha.
    No hay caso, vamos a tener que trabajar nomás…

    Y arranca el disco con Ahí junto a la mía. Estamos en Centroamérica, en el Caribe, percusión y pocas pero precisas notas de contrabajo; económicos y agudos fraseos en trompeta para la historia de amor entre un doctor y su paciente, al que le pide que ponga su ropa “ahí, junto a la mía”. Un comienzo notable.
    Llega Víctima cruel. Y todo cambia. Aquí la historia es de des-amor. Y musicalmente… es medio complicado explicarlo. Por un lado tenemos (gracias, en gran parte, al violín de la invitada Lisandra Pejcovich) un viaje al Hot Club de París. Pero atravesado por lo que parece ser un didgeridoo… una guitarra hawaiana (¿se acuerdan de Poly?) y un parlamento en ucraniano a cargo de Feliza Zurkan. ¿Se entiende? ¿No? Me alegro… no me siento tan solo.
    Venimos más que bien. El título del tercer track es más que alentador: Cama verde especial. Se respira pop-rock; entrador, pegadizo y un parlamento que me suena conocido. No recuerdo de dónde. Miremos el booklet por las dudas. Ya está: el texto está interpretado (en castellano) por Al Pacino, de la película “El abogado del diablo”.

    Estoy empezando a entender por qué algunas cosas de La Portuaria me gustan tanto…
    Ke chi Ke cha (el tema) no sorprende tanto, pero sigue fiel al espíritu festivo del álbum. Tamo da Leko nos transporta a la época de post guerra con algún aire de los Balcanes. Bueno… apelando al machete nos enteramos de que se trata de una canción popular croata. Cantada (y bien) en croata, para más datos. Y con la trompeta de Azicri llevando la voz “trompetante”.
    El viaje a la pachanga setentista se produce con el instrumental Ricardito y el mono. Instrumental porque no tiene letra, pero hay una suerte de tarareo con falsete a los “Biyís” que es tan decadente como cáustico y genial.
    Human Popoa (cantada en inglés) aporta un aire soul con cierto dejo nostálgico en (una vez más) la trompeta de Azicri. También en inglés está Berretín títere thriller, que tiene un aire a Leo Maslíah que ni les cuento… Listo… ¿qué esperan? Si les dije que no les cuento…
    A Memo es un calipso (¿remember Harry Belafonte?) que dice “Que a mí me gusta el tango”. Y vuelve la guitarra hawaiana.
    El final del disco es con Marco, interpretada en francés. Parece que estuviéramos en un capítulo de Los Ángeles de Charlie. Si hasta me parece verla a Farrah Fawcet Majors jugando al tenis o a Kate Jackson andando en pony… o a Jacklyn Smith y Cheryl Ladd dando brazadas en la “suiminpul”.

    Gente… Ke chi Ke cha es un muy buen disco, por si hacía falta aclararlo.
    A pesar de su indisimulable eclecticismo, el álbum funciona como un ente bien amalgamado y con sorpresas que se suceden tema a tema y, en algunos casos, acorde a acorde.
    Tanto me gustó el disco, que les perdono que no hagan ni malambo, ni folclore, ni nada.
    Porque no hay manera de que entienda el por qué se hacen llamar Dúo Malambos.
    De lo que sí estoy seguro es que Pablo Giménez y Adi Azicri están (afortunadamente) Mal… Ambos.

    Marcelo Morales

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