Exploding Star Orchestra: We Are All From Somewhere Else

Sting Ray and the Beginning of Time (Part 1,Part 2, Part 3-Tropic Electric Eel Dream, Part 4, Black Sun), Cosmic Tomes for Sleepwalking Lovers (Part 1, Part 2, Part 3, Part 4, Part 5)

Músicos:
Rob Mazurek: director, corneta, computadora
Nicole Mitchell: flauta, voz
Jeb Bishop: trombón
Corey Wilkes: fluegelhorn
Josh Berman: corneta
Matt Bauder: clarinete bajo, saxo tenor
Jeff Parker: guitarra
Jim Baker: piano, sintetizadores
Jason Adasiewicz: vibráfono
John McIntyre: marimba
Matt Lux: bajo eléctrico
Jason Ajemian: contrabajo
Mike Reed: batería, percusión
John Herndon: batería

Thrill Jockey, 2007

Calificación: Dame dos


El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta
para no molestar a la orquesta (Herbert Von Karajan)

El Chicago Cultural Center and the Jazz Institute comisionó al compositor Rob Mazurek para que concibiera una obra que fuese representativa de la escena de vanguardia de esa ciudad. Los resultados de ese ambicioso experimento se vieron plasmados en el álbum We Are All From Somewhere Else.
Enraizado en la tradición del hard bop, el cornetista Rob Mazurek se ha desarrollado a lo largo de su trayectoria como uno de los más consistentes improvisadores de la actualidad. Miembro fundador de la polifacética Chicago Underground Orchestra y del grupo de fusión de vanguardia Isotope 217, Mazurek en la constitución de su ideario musical ha sabido abrevar en las fuentes rectoras de un amplio abanico de influencias que incluyen a Ornette Coleman, Don Cherry, Henry Threadgill, Bill Dixon, Wadada Leo Smith, Morton Feldman y Vladimir Ussachevsky. Mazurek, además de mantener una permanente interacción con miembros del grupo de post-rock Tortoise, también manifiesta alegóricas referencias a artistas visuales como Mark Rothko, quien fuera uno de los más destacados exponentes del expresionismo abstracto.
La herramienta formal utilizada para testimoniar el concepto del álbum We Are All From Somewhere Else es un ensamble al que Mazurek denominó Exploding Star Orchestra.

Para ubicarnos en tiempo y espacio, sobre todo en espacio, digamos que una estrella típica se divide en núcleo, atmósfera y manto.
El núcleo es en donde se producen las reacciones nucleares que generan su energía. La atmósfera es la parte superficial de las estrellas y la única que es visible.
Y el manto… el manto es por si refresca a la noche.
La primera clasificación estelar fue realizada por Hiparco de Nicea. Sin embargo fue Ptolomeo quien preservó en la cultura occidental esa clasificación, ya que según cuentan los historiadores era muy tímido y parco Hiparco, valga la redundancia.
La frase exploding star aludida en el nombre de la orquesta de Mazurek refiere a la explosión estelar que produce objetos muy brillantes en la esfera celeste, comúnmente denominada supernova. Las supernovas se originan a partir de estrellas masivas que ya no pueden fusionar más su agotado núcleo y que son incapaces de sostenerse por la presión de degeneración de los electrones.
O sea que, básicamente, son la consecuencia de incapaces y degenerados.
Esto, o mejor dicho lo otro, las lleva a contraerse repentinamente hasta generar en el proceso una fuerte emisión de energía que provoca la expulsión de las capas superficiales de la estrella en forma de enormes ondas de choque, llenando el espacio que la rodea con elementos pesados.
Los restos eventualmente componen nubes de polvo y gas. Cuando el frente de onda de la explosión alcanza otras nubes de gas y polvo cercanas, las comprime y puede desencadenar la formación de nuevas nebulosas solares que originan con el tiempo nuevos sistemas estelares, quizá con planetas como… el suyo… o el mío.

Le cuento todo esto no sólo para establecer puntos de referencia con el núcleo de la idea de Mazurek sino porque difícilmente usted llegue en algún momento a presenciar una supernova en vivo y en directo. Sin ir más lejos, tuve un amigo que un día me dijo “voy a mirar una explosión estelar y vuelvo”; y nunca más lo vi.
El formato musical elegido por Mazurek en We Are All From Somewhere Else es el de dos extensas suites. Si bien una suite es un conjunto de sala, alcoba y cuarto de baño, en este caso se trata de una pieza musical compuesta por varios movimientos breves basados en la misma tonalidad o en su relativo menor.
Esta habitual confusión reside en que la falta de inspiración de ciertos autores nos haga pensar que algunas de sus obras en suite fueron compuestas, justamente, en el cuarto de baño; o que al menos allí deberían permanecer.
No es éste el caso, por supuesto. Pero los hay… por supuesto.

Sting Ray and the Beginning of Time es un tormentoso híbrido futurista de Muhal Richard Abrams, Charles Mingus, Frank Zappa y Tortoise. De Mingus hereda el carácter innovador que concentrara referencias a compositores clásicos del siglo XX, el blues y la música religiosa. Al acercarse tangencialmente a sub-géneros del jazz como el bop, el avant-garde, el free y la música de big band brinda un cálido y subliminal homenaje a Muhal Richard Abrams, quien fuera fundador del AACM (Association for the Advancement of Creative Musicians), organismo que promueve e incentiva la creatividad de los músicos de la ciudad de Chicago. La mixtura académica de música clásica contemporánea, rock psicodélico y cuotas de humor satírico remiten a Frank Zappa. De Tortoise, también proveniente de la fértil escena de Chicago, recibe la fuerza del post-rock y su pertinente alusión a corrientes diversas como el dub, el kautrock y la música electrónica incorporadas de manera explícita al vocabulario del rock. Pese a la aparente divergencia de contenidos, el ensamble de Mazurek obtiene un discurso cohesivo, personal y convincente. En la primera parte hallamos un patrón rítmico obsesivo y claustrofóbico que es interceptado por una serie de vividos solos de flauta, trombón y trompeta, para luego derivar en una coda de carácter psicodélico.

Las asfixiantes texturas de los arreglos de la segunda parte le otorgan un marcado protagonismo a los electrónicos que quiebra definitivamente la relación con el jazz tradicional al asociarse a la música ambient. Part 3-Tropic Electric Eel inicia con sonidos pregrabados en el laboratorio INPA de Manaos, Brasil. Los sintetizadores de Jim Baker y la flauta de Nicole Mitchell dibujan un paisaje de embriagantes contrastes que propician la entrada victoriosa para un magnífico solo de guitarra a cargo de Jeff Parker. Un pasaje en vibráfono propulsa el desarrollo de la cuarta parte de la suite donde la flauta y la trompeta parecen disputarse el eje melódico.
La caótica pero controlada efervescencia de Sting Ray and the Beginning of Time confluye en el relajado y laxo solo de piano de Black Sun que, además de oficiar como interludio entre ambas suites, pretende simbolizar el arribo al ojo de la tormenta.

La grabación en reversa de una tormenta amazónica abre paso a las eruptivas texturas iniciales de la segunda suite: Cosmic Tomes for Sleepwalking Lovers. Una furiosa manifestación en ensamble ascendente deriva en una hipnótica e intrincada secuencia que remite al primer Philip Glass en conjuro con Terry Riley, otro exponente de la escuela minimalista. Un pulso rítmico repetitivo en intersección con austeras transiciones tonales, terminan por configurar un retrato de la realidad en movimiento que, por su fuerza plástica, parece asociado a la estética futurista. Pero la invocación de estilos no cesa. En la tercera parte de esta suite nos encontramos con un atajo melódico que unifica All Blues de Miles Davis con armonías provenientes de Gil Evans interpoladas por el ritmo ternario que caracteriza al vals. El anárquico arrebato tímbrico de Part 4 se desploma rápidamente para dar lugar, en Part 5, a una atmósfera de ensueño sostenida por sutiles pinceladas de marimba, electrónicos y flauta que van desvaneciéndose gradualmente hasta desaparecer por completo. Final.

Las supernovas contribuyen a enriquecer el medio interestelar.
Cada generación de una nueva estrella puede contribuir a desarrollar planetas.
Ergo, la explosión que lleva a la muerte de una estrella puede dar vida a otra aún más poderosa.
La contundente declaración  de la Exploding Star Orchestra en We Are All From Somewhere Else, tal vez no emocione pero convence usando como argumento principal una inclaudicable vocación creativa.
Pero además, haciendo ejercicio del conocimiento y la imaginación, emprende un camino que nos hace recordar que la fortaleza del arte depende de la capacidad por aventurarse a recorrer nuevos caminos, aceptando el pasado como parte del proceso evolutivo.
Síntesis: el discurso elaborado por Mazurek se nutre del pasado pero con la mirada puesta en el futuro.

Yo no sé quién fue mi abuelo, me importa mucho más saber quién será su nieto (Abraham Lincoln)

Sergio Piccirilli

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