• Tony Levin: Stick Man

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    Músicos:
    Tony Levin: bajo, stick, contrabajo, cello, guitarra, teclados, voz.
    Pat Mastelotto: batería, percusión y piano.
    Scott Schorr: batería y teclados.
    Chris Albert: guitarra.
    Tim Dow: batería.

    Lazy Bones, 2007.

    Calificación: Buena gente.

    Tony Levin cuenta con muchos años de una brillante trayectoria principalmente como bajista de Peter Gabriel y luego de Robert Fripp y King Crimson. Este (originalmente) bajista de jazz, se ha hecho de un nombre relevante, básicamente dentro del mundo del rock progresivo. Ha co-liderado numerosos proyectos tales como B.L.U.E., Liquid Tension Experiment y Bozzio-Levin-Stevens. También tiene una historia ligada al jazz con Buddy Rich a principios de los setenta, a los comienzos del heavy-metal con Alice Cooper y de haber hecho historia grabando con John Lennon. Además, cuenta con un extenso trabajo como sesionista en los que se las arregla para sonar como sí mismo, con voz propia. Este bajista de más de sesenta años sigue vigente y nos presenta su sexto disco solista.

    Lamentablemente, Stick Man no es su trabajo más acabado. Tal vez esta entrega se vea opacada, en parte, por su muy buen disco anterior Resonator, un álbum de canciones inteligentes, muy ajustadas, bien ejecutadas y con una coherencia impactante. Este disco mostraba a un artista maduro, independiente y con autonomía, a pesar de haber sido influenciado por los artistas con los que ha colaborado estrechamente. Todo esto, sin dejar de lado la tendencia experimental de sus trabajos, no exentos de una gran musicalidad.
    Aquí parece haber dado un paso hacia atrás, revisitando su última época con King Crimson y sus ProjeKCts. Tanto este CD como el anterior fueron hechos a pulmón por el propio artista, con las colaboraciones de varios de sus otrora compañeros de ruta; pero siempre el grueso de lo que se escucha proviene del propio Levin. En este caso se apoya primordialmente en Pat Mastelotto y en Scott Schorr, este último además co-productor del disco.

    El problema no es tanto que re-visite a KC, el problema es cómo lo hace. La gran mayoría de los temas tienen una duración entre los dos y cuatro minutos y suenan justamente como ideas aisladas que, seguramente, funcionarían mejor contextualizadas; es decir, formando parte de una canción o tema. Reitero, las ideas están bien ejecutadas pero carecen de profundidad y suenan inconexas. De todas formas hay excepciones, que no hacen otra cosa que confirmar lo antedicho. Cuando uno escucha los pocos “temas” que hay en Stick Man, nota lo que le falta al resto, sobre todo cuando se trata de canciones. Levin tiene un sentido de la canción muy interesante, logra intimidad y hace simple lo difícil, logra un equilibrio entre lo complejo y excelentes melodías. Esto sólo se aprecia en los temas de mayor duración.

    Sin embargo, aquí Levin logra nuevamente una paleta de colores muy interesante con los diferentes instrumentos que ejecuta, convirtiéndose en una suerte de one-man-band. Logra sonidos y texturas atractivos, pero en este caso las composiciones no lo acompañan como en el ya mencionado Resonator, o en Pieces of the Sun o bien en Double Expresso, grabado en vivo.

    Un esfuerzo valorable pero que se queda a mitad de camino.

    Federico Larroca

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