Dream Theater: Made in Japan – Official Bootleg

Highway Star, Child in Time, Smoke on the Water, The Mule, Strange Kind of Woman, Lazy, Space Truckin´

Músicos:
John Petrucci: guitarras.
John Myung: bajo.
Mike Portnoy: batería.
Jordan Rudess: teclados.
James LaBrie: voz.

Ytsejam Records, 2006

Calificación: Está bien

A mí, realmente, esta idea de parte de Dream Theater de tocar discos enteros de otras bandas que respetan y los han influenciado, me gusta. Ellos ofrecen a su público estas recreaciones como un elemento más de sus extensos shows. Recordemos que esta banda de metal progresivo se formó a mediados de los ochenta cuando el guitarrista, el bajista y el baterista se encontraron estudiando en Berkley y que se trata de una de las bandas de rock más técnicamente dotadas a la fecha. Esto hace que las interpretaciones no sean un problema para ellos, pero a veces lo son el buen gusto y las composiciones. Además, tienen algunos inconvenientes para restringirse a la hora de tocar aún cuando la composición así lo requiere. Por este motivo, fue una muy grata sorpresa ver y escuchar la versión de The Dark Side of the Moon de Pink Floyd que hicieran hace unos años, en la cual respetan la versión original a la perfección y los arreglos propios se amalgaman perfectamente con el espíritu de la obra.
Aquí sucede lo mismo.

Han decidido homenajear a Deep Purple, con uno de sus discos más crudos y contundentes de su formación más clásica. El disco original fue grabado en Japón durante la gira de 1972 y es toda potencia. Sin embargo, a pesar de tratarse de temas mucho más accesibles a los que los Dream Theater están acostumbrados a tocar, les presentarán un par de desafíos interesantes a esta banda tan eficiente técnicamente.

El disco arranca con Highway Star en una versión más parecida a la del disco en vivo de 1988, Nobody´s Perfect, que a la del ´72. La primera diferencia, que estará presente en todo el disco, es que John Myung no es Roger Glover. Queda claro que entre las dos bandas no hay figuritas intercambiables, que ni Petrucci toca exactamente como Blackmore y que el registro de LaBrie es distinto del de Ian Gillan, pero en donde más se siente es en el bajo. Myung, con toda su técnica, no llega a compensar la potencia de Glover, probablemente el sonido no lo ayude, así que dejemos este pequeño resquicio para la duda. No obstante lo apuntado, arrancan con el pie derecho.

Sigue Child in Time en una versión rara; los gritos los hace Rudess con los teclados, LaBrie se acomoda bien para un tema que no es para su registro. Las condiciones naturales le vuelven a ganar a la técnica.

En el tema siguiente y en los papeles, uno de los más accesibles, se les complica más a estos muchachos. Los temas simples, mil veces oídos e interpretados y que suenan casi solo a base de actitud, son una trampa casi mortal a la hora de tocar. Smoke on the Water es 100% onda, actitud, en la previa se presenta fácil, tan sencillo que si uno lo toca derechito nomás, como está escrito, no suena a nada. Increíblemente caen en la trampa. La versión es perfecta, pero no aporta nada.

Otro de los problemas que tiene Dream Theater es que lo que ellos tocan normalmente es todo derecho, en cambio Deep Purple swinguea siempre. La influencia del jazz en los bateristas de rock de fines de los sesenta y principios de los setenta es muy marcada; y no sólo en los bateristas… en cambio esto se diluye hasta casi desaparecer con las generaciones posteriores.

Portnoy entiende esto y hace a conciencia una muy respetuosa e interesante versión de The Mule. En el solo se mete en la cabeza de Ian Paice y evita cualquier tipo de auto-indulgencia.

El groove de Strange Kind of Woman suena frio al comienzo, pero apenas calientan motores dominan el tema. Sigue Lazy, que les calza como anillo al dedo, excelentes solos.

Como corresponde, cierran con una extensa, caótica y post-psicodélica versión de Space Truckin´, en dónde se lucen todos pero en especial James LaBrie que se anima a los alaridos y, esta vez, su registro calza perfecto. Esta versión es igual pero distinta, respeta la intención y la improvisación de la original, lo cual lleva al mismo resultado por caminos paralelos.

No me canso de repetir que festejo estas iniciativas de tocar repertorio por parte de los músicos de rock progresivo. Sin importar qué tan dominado tengan sus intrumentos, tocar estos temas cuyas versiones originales están tan pulidas y son tan personales, es un desafío.

Federico Larroca

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