• Dwight Trible's Sacred Urban Echoes: Magia Negra

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    Red Cat – Los Angeles (USA)
    Viernes 18 de enero de 2008 – 20:30 hs.

    Entre los días 18 y 19 de enero tuvo lugar en el Red Cat de Los Angeles el Festival de Música Creativa organizado por el trompetista y compositor Wadada Leo Smith en nombre del California Institute of Arts. La jornada inaugural de dicho evento estuvo a cargo de Dwight Tribal’s Sacred Urban Echoes, banda integrada por su líder, el vocalista Dwight Trible, el reconocido poeta Kamau Daaood, Nate Morgan en piano, Charlie Owens en saxo y flauta, Roberto Miranda en contrabajo, Darryl “Munyungo” Jackson en percusión y Tony Austin en batería.
    Dwight Trible fue vocalista del Pharaoh Sanders Quartet y director vocal de la Horace Tapscott’s Pan Afrikan People Arkestra. En su dilatada trayectoria ha trabajado con Oscar Brown, Bobby Hutcherson, Kenny Burrell, Charles Lloyd, Steve Turre, Harold Land, Kenny Garrett, Harry Belafonte, entre otros.
    Además, su inclaudicable lucha por hacer de la música una herramienta para la integración racial y su permanente labor comunitaria y humanitaria, lo han hecho merecedor de innumerables premios y reconocimientos a nivel mundial.
    Entre sus trabajos más recientes se encuentran el álbum Living Water de 2004 en el que repasa clásicos de John Coltrane, Abdullah Ibrahim, Andy Bey, Wayne Shorter, Freddie Hubbard y Abbey Lincoln y Love is the Answer de 2005 junto a su banda The Life Force Trio, proyecto en el que combina el jazz con sonidos urbanos modernos como el rap, la música electrónica y el hip hop.

    Pero si hay una característica que distingue a Dwight Trible es su amplia versatilidad y poderío vocal con un rango casi acrobático que no registra muchos precedentes en el rubro de cantante de jazz masculino.
    Para establecer comparaciones habría que cambiar de sexo… ¡Un momento!
    No quiero decir que “usted” cambie de sexo. Aunque si piensa hacerlo o ya lo hizo, no me opongo. En mi caso prefiero arreglarme con el que tengo, ¿vio?
    Eso sí, si lo hace cámbiese el nombre… no sé, digo.
    Porque sería feo que le pregunten “¿cómo te llamás, pimpollo?” y usted tenga que responder “mi nombre es Carlos”. Mejor dejémoslo ahí.
    Claro que hay tipos que no tienen problemas en salir con un Carlos, ¿eh? Allá ellos. Conmigo no cuenten. Aunqueeee…
    Una vez invite a pasar un fin de semana en la playa a un señor. Bueno, yo no sabía… ¡Me enteré el lunes siguiente! También con semejantes curvas… Lo que pasa es que el señor me había dicho que se llamaba Rachelle y… ¡justo!
    El rango vocal de Dwight Trible es sólo comparable en el plano femenino a la cantante Rachelle Ferrell quien, aclaro, nada tiene que ver con el mencionado señor de la playa.

    El otro vértice de la Sacred Urban Echoes lo ocupa el poeta y activista de la comunidad artística de Los Angeles, Kamau Daaood. Daaood es autor del libro de poemas The Language of Saxophones por el cual obtuvo el National Black Writer’s Book Award of Poetry. Al igual que Trible, integró la Horace Tapscott’s Pan Afrikan People, es miembro fundador del World Stage Performance Gallery de Los Angeles y tiene a su cargo, en la actualidad, la cátedra de Poesía en el distrito escolar de esa ciudad.
    El emprendimiento cooperativo que encarnan Trible y Daaood nos aproxima a una senda artística que vincula poesía y música.
    La historia se muestra generosa en brindar una serie de felices concordancias entre ambos géneros. Bastaría con trasladarnos a los umbrales de la memoria artística para percatarnos de la ancestral relación del encuentro entre poesía y música.

    El proceso evolutivo de esa concurrencia ha sido fecundo. Desde la sublime intensidad de la tragedia ática a los cantos iniciáticos de los ritos eleusinos en los albores del arte, hasta llegar a épocas recientes con la beata sonoridad e inmaculada verba del filósofo autodidacta tucumano Ramón “Palito” Ortega y su obra ecuménica “La felicidad”, con aquellos famosos versos que decían: “La felicidad ja ja ja ja, me la dio tu amor jo jo jo jo, hoy hace cantar ahahahaha, a mi corazón ohohohoho…”
    Note usted la irreprensible simetría entre “ja” y “jo” y “aha” y “oho” que simbolizan el contraste entre la médula conceptual de la felicidad y lo decididamente infeliz.
    Los ejemplos de creatividad a citar son muchos…
    Éste no es uno de ellos.

    A mi mente viene en este momento el insigne y egregio reggaetón “Macarrón Chacarrón” de El Chombo, en el que su sonoridad encastra a la perfección con la excelsitud de su trova cuando dice “Chacarrón, chacarrón, chacarrón, chacarrón” para luego rematar con un apotegma de hermética e incontrastable belleza: “Ualuealuealeuale… alsualsualualuusualulussssss… Macarrón chacarrón”.
    Queda claro que los arquetipos confluyentes entre poesía y música son amplios y variados y conjugan espíritu y mente. Aunque en algunos casos, como vimos, parecen ser sólo producto de mentes… dementes.

    Ya estamos ubicados en el Red Cat para presenciar a Dwight Trible’s Sacred Urban Echoes con la firme convicción de que la propuesta se ubicará en algún punto indefinido entre la tragedia ática y el igualmente trágico… Macarrón Chacarrón.
    El inicio es con Ishmael, tema del compositor sudafricano Abdullah Ibrahim que fuera incluido en el álbum Tears and Laughter de 1979 y que Dwight Trible versionara en su disco Living Water de 2004. Una introducción en la que confluyen piano, percusión y contrabajo configura un envolvente clima místico que refleja las influencias musicales contenidas en el original: la canción tradicional africana, el góspel, el raga y el jazz moderno. En esta entrega esos vectores son interceptados por la poesía de Daaood, quien con expresiva intensidad recita algunos versos de The Language of Saxophones: “Acto sagrado de hacer vibrar el aire, en el que el viento hace una reverencia a la voluntad del avezado ejecutante”. Para luego agregar: “Las notas envuelven la historia, resguardándose en la sombra de la memoria”. Las referencias al instrumento propician el solo de Owens en soprano, rubricado por la frase de Daaood: “Sin las tradiciones tribales temerosas del cambio y con el valor de los que se han sumado a cantar en la lengua del saxofón”. Ingresa Dwight Trible y su voz se funde y juega con el sonido del saxo, todo subrayado por su avasallante despliegue escénico y un impactante dominio de las técnicas vocales extendidas.

    A continuación hacen Wise One, composición de John Coltrane que formara parte del álbum de 1964 Crescent y sobre la que Trible ofreciera su propia visión en Living Water. El entramado armónico contiene el efecto propulsor de los polirritmos africanos, los lóbregos tempos del jazz modal, el lamento melancólico de la música folclórica del lejano oriente, el sentimiento sombrío del blues y la liberación orgásmica del góspel. Y todo sustentado en la solidez del experimentado Miranda en contrabajo, las amables texturas en flauta a cargo de Owens, el colorido aporte percusivo de Jackson, la urgencia del free jazz representada por el solo de piano de Morgan, la austera precisión de Austin en batería y el inaudito rango vocal de Trible.

    Ahora el centro de la escena lo ocupa Kamau Daaood. Balm of Gilead es un tema que pertenece a su álbum Leimert Park, título que refiere al área considerada como el centro de las artes afro-americanas de la ciudad de Los Angeles. Aquí confluyen la agitación del bebop, la modernidad del hip hop y la poesía urbana vinculada al contexto histórico en que fue creada; es decir, la lucha por los derechos civiles de los negros y con una evidente búsqueda de trascendencia a través de determinadas implicaciones religiosas.
    Siguen con el clásico de Coltrane, Africa perteneciente al álbum de 1961 Africa Brass, aquí en una versión que se apropia de la letra que escribiera Abbey Lincoln en la adaptación realizada para su álbum de 1973, People on Me. Esto provoca que la entrega de Sacred Urban Echoes se traduzca como un cover de un cover.
    Más allá de los créditos mencionados, el contenido melódico es de conmovedora profundidad; pero los desvaídos límites armónicos utilizados aquí terminan por dispersar el impacto emotivo del original.

    Es el turno de Art Blakey’s D-Sticks del álbum Leimert Park de Kamau Daaood. Un interludio en piano a cargo de Morgan al que se suma la voz de Trible, nos traslada a los confines de la música góspel. La cadencia rítmica, que incluye estratégicos silencios, establece una secuencia que asemeja un mantra. En esa atmósfera de arrebato espiritual se filtran los versos de Daaood: “Quiero darle las baquetas de Art Blakey a algunos niños sin padre para que con ellas salgan a recoger estrellas”, deseo sabiamente acentuado por un solo de batería de extrema sobriedad.
    Para finalizar hacen Freedom Dance del álbum de Dwight Trible, Love is the Answer. Una innecesaria catarsis afro-rap de supuesta modernidad que propulsa una sensación peligrosamente cercana a la felicidad… A la felicidad… ja ja ja ja, por supuesto.

    Se denomina “Magia Negra” a aquellos actos de liturgia mágica cuya naturaleza, métodos u objetivos no son comúnmente aceptados por la sociedad donde se producen. La mayoría de las sociedades esotéricas se refieren a ella cuando manipulan directamente el libre albedrío del individuo. En el caso de Dwight Trible’s Sacred Urban Echoes la pretensión es “a contrario sensu” ya que busca manipular las palabras y los sonidos sólo para agregarle libertad al hombre.
    Acertando y fallando, es cierto, pero siempre buscando una alquimia apropiada.

    Sergio Piccirilli

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