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Joe Jackson: Rain

Invisible Man, Too Tough, Citizen Sane, Wasted Time, The Uptown Train, King Pleasure Time, Solo (So Low), Rush Across the Road, Good Bad Boy, A Place in the Rain


Músicos:
Joe Jackson: voz, piano
Graham Maby: bajo
Dave Houghton: batería

Rykodisc, 2008

Calificación: Buena gente

Permítame un instante…
Ya está, es que en este verano loco que nos ha tocado en Buenos Aires, sin previo aviso y con más de 30 grados a la sombra, debí cerrar las ventanas ya que comenzó a llover con moderada intensidad. Y puedo afirmar que se trata de una lluvia porque lo que cae del cielo no es maná, sino una precipitación de agua en forma de gotas.Y me tomé el trabajo de medirlas: van del medio milímetro a los 6,35 mm. Y además son casi esféricas las más chicas y achatadas las más grandes. Lo que no le puedo afirmar con precisión es la velocidad a la que caen, pero así, a ojo de buen “Poroto” cubero, me arriesgo a decirle que hacen entre 8 y 32 kilómetros por hora.
Me entusiasmó el tema; en realidad me entusiasma todo lo que manejo con cierta pericia. O perilla, no recuerdo bien. Y con los estudios científicos que he acumulado, puedo contarle algunas cosas acerca de la lluvia… y aledaños.
Se trata de una precipitación de agua en forma de gotas. No se alarme: que usted tenga “gota”, no significa que le llueva por dentro de su cuerpo. En otro momento le explico cosas de su body como la gota, la canilla, el lagrimal y el porqué se acumula agua en la rodilla (un dato… está cerca de la canilla).

Pero discúlpeme… no debo dar por sentado que usted posea la misma erudición que este escriba. Digamos (le informo) entonces que la lluvia es un proceso atmosférico iniciado con la condensación del vapor de agua contenido en las nubes; aquí me veo en la obligación de aclarar que una nube es una masa visible formada por cristales de nieve o gotas de agua suspendidas en la atmósfera; existen tres géneros de nubes: Cúmulos, Estratos y Nimbos (que son las que pueden originar una precipitación).
Como no lo quiero abrumar (y humillar) con mis conocimientos científicos, explicaré algo de la forma más mundana posible. El agua se evapora, asciende conformando (gracias a partículas de polvo) masas que al elevarse (y aquí deberíamos hablar de la “Ley de los gases ideales”, pero para qué complicar) conforman lo que denominamos comúnmente “nubes” que, en algunos casos, no son tan inocentes como parecen. Porque dentro de ellas hay torbellinos, que son los posibles causantes de los terremotos y las descargas eléctricas. Pero además, en Venus, por ejemplo, las nubes no llevan en su interior agua condensada, ni leche, ni siquiera un tinto, sino… ¡ácido sulfúrico! Y en Júpiter y Saturno suelen encontrarse de amoníaco.
Y la lluvia cae por su propio peso, ¿me explico?
Podemos seguir, diciendo que las lluvias pueden ser de convección, orográficas o ciclónicas; y en otro capítulo hablaremos de las diferencias entre lluvia, llovizna, tormenta, aguanieve, nieve, granizo, tromba y chubasco.
En otro capítulo, le dije…
Ahora le pido que no me distraiga más…

También fue, seguramente, un día de lluvia en el que Joe Jackson decidió tomarse un cafecito acompañado de un cigarrillo en su adorada New York. Pero la veda tabaqueril en los bares no se lo permitió. Escribió poco menos que un tratado al respecto y luego cumplió su amenaza: se mudó a Berlín, donde o te dejan fumar o te dan menos ganas.
Allí grabó su nuevo álbum, que incluye 10 nuevas canciones y cuyo título es… caramba… qué coincidencia… ¡Rain!
Lo hizo en formato de trío, esto es: piano, bajo y batería. Y la voz de Jota-Jota, por supuesto.
Y a la hora de aclarar el por qué de esta elección, fue directo y contundente: “Es el álbum que quise hacer”. ¡Tomá!
Aunque luego aclara que en realidad adora la lluvia, que fue una compañía constante durante la grabación y que nada tiene que ver con la melancolía o tristeza o sandeces por el estilo.

Antes de seguir, una aclaración necesaria: para este escriba, Joe Jackson es un crack, un fenómeno, una alegría sempiterna, un talento como pocos. Su primer álbum fue editado hace ya tres décadas (y con los mismos baterista y bajista, mire usted…). Y ha pergueñado gemas indoblegables en cada uno de sus discos (incluso en sus coqueteos con la música clásica y soundtracks) como Nineteen Forever, You Can’t Get What You Want, Is She Really Going Out with Him?, Got the Time, It’s Different for Girls, Fairy Dust, A Slow Song… uffff… tantas… y la que probablemente sea la mejor pieza pop de la historia (tranquilos, escribí “probablemente”): Look Sharp!
Realizó rendiciones a Cab Calloway, Duke Ellington, The Beatles, The Yardbirds, Fleetwood Mac, Steely Dan y muchos otros. Interpreta piano, teclados, saxo, guitarra, bajo, percusión, acordeón, melódica y yerbas varias.
Y como nunca se arrimó, nosotros seguimos con la campaña “Pro venida de Jota Jota a la Argentina”, que cada vez es más ardua de concretar. Pero uno nunca sabe…
Bueno… casi nunca.

Pero es hora de entrarle de lleno a Rain, que comienza con Invisible Man, típica melodía Jacksoneana (de Joe, no de Michael ni Janet) que ya da muestras de algunas cosas, como que JJ está con la garganta inmaculada a pesar de sus 53 años (y bien caminados que fueron), que el baterista Dave Houghton no es Gary Burke y que Graham Maby no es Pastorius pero no hace falta. Probablemente sea quien mejor conozca al muy bueno de Joe. Un sonido prístino, un piano tocado con pericia, una primera frase que lo pinta de cuerpo entero: “Hey, ¿pueden escucharme mientras me evaporo? (…) Ahora estoy hecho de humo y pueden ver a través mío: es la broma más extraña”; y un buen aperitivo para lo que en teoría vendrá.
La ironía y la profundidad también se hacen presentes en Too Tough (y sobrevuelan las referencias a la(s) lluvia(s)). Pero musicalmente seguimos en deuda. Las melodías no están mal, se reconoce en ellas a un genuino JJ, pero nada que nos haga olvidar entregas anteriores; y no hablo precisamente de sus primeros álbumes; pero seguimos aguardando por “ese” momento que, en Volume 4 fue, por ejemplo, Fairy Dust.
La potente Citizen Sane parece que sí pero no. La ironía sigue presente. A Jackson no se lo nota ni cansado, ni desgastado, ni nada. Está vigoroso, potente, pero algo sigue faltando.
Wasted Time tiene todo para ser una balada típicamente Jota-Jota, de ésas indoblegables y eternas. No obstante, cierta peligrosa standarización sobrevuela y el falsete al que recurre Jackson es absolutamente innecesario. Así, tenemos un típico tema FM, lindo pero soso y que hemos escuchado muchas veces (y mejor) por él mismo.

Bueno… parece que llegamos a “el momento”. El comienzo de The Uptown Train recuerda al del medley que ofrendara en el álbum Summer in the City entre The In Crowd y Down to London. Un trío de jazz… hasta que pinta nuevamente el falsete y… ¿ya habíamos mencionado a Steely Dan? Porque The Uptown Train bien podría haber formado parte de algunos de sus discos o bien de Donald Fagen. Situación rara, porque el tema está bárbaro, pero…
Pero… te sigo teniendo fe, querido Joe. Y King Pleasure Time arranca a pura potencia y si bien no es una gema ni mucho menos, es un Jackson como Dios, Buda o Alá mandan. A pesar de ciertos clichés, es para levantar el volumen y también imaginar su potencia en concierto siempre y cuando Houghton regule el sonido de sus platillos y la apertura del hi-hat.

Solo (So Slow) es de una belleza e intensidad tal que contrasta con lo escuchado hasta aquí. Tranquilamente podría haber estado incluida en el magnífico Night Music. Aquí la referencia a las precipitaciones es un poco más “tormentosa”. Jackson sabe estar consigo mismo y lo demuestra en uno de los temas que justificarían la adquisición del CD. Jota Jota, el piano acústico y su voz. Y una gran melodía. Y una letra con sentido.
Pero vamos por más… nos envalentonamos… Rush Across the Road trae nuevamente al trío y a un Jackson típico pero un tanto naif desde las letras y bastante acomodaticio y previsible desde lo musical. Otra vez… lo hemos escuchado muchas veces ya… y mejor.
Estamos llegando al final. Good Bad Boy intenta ser una suerte de nueva Got the Time (o intenta o me parece), pero al comienzo me recuerda peligrosamente a un tema de Camilo Sesto (Vivir así es morir de amor), aquél que dice “Vivir así es moriiiiirrrr de amooooorrrrr… por amorrr tengo el alma heriiiiidaaaaa…” (perdonen ustedes, pero a veces uno hace unas relaciones tan arbitrarias como peligrosas). Luego toma cierta contundencia y hay un buen pasaje en piano del dueño de la pelota. Se adivina que será un tour de force en sus conciertos.
Pero nos sigue faltando algo y esto se acaba…

El último tema del CD es A Place in the Rain.
Joe Jackson nos indica, o sugiere o pide (qué más da…) que apaguemos televisores y luces callejeras, que cerremos las puertas y ventanas, que bajemos los cuadros, que saquemos la basura, que cerremos las iglesias y oremos a las prostitutas, que paguemos las cuentas y que cuando los ríos se sequen o cuando el cielo sea un desierto, vayamos a nuestro lugar en la lluvia. Y de fondo queda, hasta el final del álbum, el sonido, justamente, de una lluvia.
En A Place in the Rain, créame, está todo, pero todo, bien. El trío suena compacto y aquí sí que Houghton hace lo justo, necesario y exacto que requiere el tema. Jota Jota canta de manera envidiable y entonces acá sí, tardó pero llegó, debimos esperar al último tema pero ya está; y entonces nos apropiamos de la letra para decirles que sí, que el álbum es irregular, más bien flojo (para los parámetros Joe-Jacksonianos, que quede claro), que tiene muchos puntos flojos pero que, así y todo, merced a A Place in the Rain (y un par de cosas más, seamos honestos), apaguen lo que haya que apagar, cierren lo que haya que cerrar y hagan lo que tengan que hacer: ir por el álbum.
Y a esperar (porque hay presente y también futuro) lo que se venga del inglés que hoy está lejos, en Berlín.
Porque se sabe: siempre que llovió, paró.

Marcelo Morales

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