Pat Metheny: Day Trip
Son of Thirteen, At Last You’re Here, Let’s Move, Snova, Calvin’s Keys, Is That America?, When We Were Free, Dreaming Trees, The Red One, Day Trip
Músicos:
Pat Metheny: guitarras
Christian McBride: bajo
Antonio Sánchez: batería
Nonesuch, 2008
Calificación: Sinuoso
Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas (Jean-Jacques Rousseau)
La expectativa es la posibilidad razonable de que algo suceda. En esencia, es una suposición centrada en el futuro que puede ser realista o no. Un resultado menos ventajoso al esperado, ocasiona una decepción; y si lo que ocurre es completamente inesperado, genera una sorpresa. Cuando las expectativas son desmedidas, ante el hecho consumado de no conseguir lo pretendido, se adquiere un sentimiento desagradable denominado frustración. Como fenómeno psicológico, puede identificarse el sentimiento de frustración como un síndrome que, aun ofreciendo síntomas diversos tiene, como característica principal, la desintegración emocional del individuo. Existen por supuesto diferentes niveles de frustración y múltiples causas y consecuencias.
Por todo lo mencionado y fundamentalmente por lo “no” mencionado, ante el nuevo álbum de Pat Metheny decidí asumir la férrea actitud de no actuar, ni tomar una determinación, ni emitir opinión hasta ver de qué se trataba. Es decir: me mantuve “a la expectativa”, que no es lo mismo que tenerla. Algo así como adoptar “per se” el especulativo axioma: Cero expectativa, cero frustración.
Que quede claro: no es que no le tenga fe a Metheny en particular. No tengo fe en general. Casi le diría que, en la actualidad, me siento completamente “a-feado”.
Pat Metheny, en su extensa trayectoria, ha cosechado tantos fanáticos de su música como detractores. Si hubiera que optar me ubicaría entre los… bueno… ¡pero no hay que optar! ¡Se puede elegir! Mi elección es el respeto. A Metheny lo respeto… bastante, mucho, casi como a mi hermana. Algunos de sus discos… hmmm… pero otros me apasionan tanto como… mi hermana, justamente. Y si bien soy hijo único creo saber lo que estoy diciendo. Más o menos. Es que tampoco el respeto a una hermana tiene un valor emblemático y universal. Por ejemplo, cito el caso de la hermana de un amigo a la que no respeté para nada. Y no una sino varias veces.
No se imagina usted lo gauchita que era…
No quiero apartarme del tema… de la hermana de mi amigo, por supuesto (¡era tan agradecida!). Pero ya que no hay más remedio, sigamos con el nuevo disco de mi hermana… quiero decir… de Pat Metheny.
En Day Trip, Metheny presenta su nuevo trío integrado por el baterista Antonio Sánchez y Christian McBride en contrabajo. Este disco, pese a editarse en el 2008, fue grabado en el 2005; y desde ese entonces a la fecha, el guitarrista de Missouri ha realizado esporádicas presentaciones en vivo con esta formación.
No es la primera vez que Metheny recurre al formato de trío. Lo hizo en el álbum Rejoicing de 1984 junto a Charlie Haden y Billy Higgins y en Question and Answer de 1990 con Roy Haynes y Dave Holland. En el 2000 editó 99->00 y un año despues Trio->live, ambos en trío con Bill Stewart y Larry Grenadier.
Los trabajos mencionados, aun en la similitud de formato, se orientaban en diferentes direcciones y estaban fundados en contextos disímiles. Rejoicing incluía tres composiciones de Ornette Coleman y en algunos temas, como The Calling, reinaban la ausencia de forma y el sentido exploratorio que caracterizan la obra del veterano saxofonista. Question and Answer surgió como una reunión informal para tocar entre amigos y terminó ofreciendo el lado más salvaje del Metheny improvisador. El trío con Stewart y Grenadier, que en origen se iba a llamar 2b3 (To be three) fue una mixtura entre el afable estilo compositivo de Metheny y la libertad armónica improvisadora.
Veamos entonces de qué se trata Day Trip, pero sin apartarnos de la rigurosa táctica establecida de antemano: Cero expectativa, cero frustración.
Son of Thirteen es una típica (empezamos mal) composición de Metheny en la que se conjugan el post bop y el sentimiento de la música latina. Los acordes de guitarra asumen el factor melódico excluyente pero dejando amplios espacios a Sánchez y McBride para expresarse con libertad pero, según parece, mucho para decir no tenían. Como corresponde, finalmente el tema termina.
Todos en algún momento hemos escuchado a Metheny, voluntaria o involuntariamente. En el mejor de los casos, yendo a sus shows o comprando sus discos o simplemente como música funcional en un shopping center, un ascensor, un aeropuerto, incluso en un supermercado. En consonancia con lo dicho, el primer tema de Day Trip puede ser ubicado cerca de la góndola de los embutidos.
Le recomiendo aprovecharlo, está de oferta.
Expectativa cero, frustración uno. Sigamos.
Los iniciales sonidos rurales de At Last You’re Here desembocan en un empalagoso y adormecedor ejercicio melódico. Créame que tiene menos gracia que jugar a las escondidas con el hombre invisible.
Expectativa cero, frustración dos y el equipo no reacciona.
La frustración puede ser desencadenante de problemas psicológicos hasta alcanzar un rango patológico. Sin embargo, dentro del condicionamiento instrumental, la teoría de la frustración predice que cuando comienza la fase de extinción se produce una sensación paradójica que vigoriza la conducta.
Ya paradójicamente vigorizados, continuemos.
Los telepáticos cortes de Let’s Move permiten tejer una trama armónica compleja de la que emergen los solos de Metheny y McBride, ambos de excelente factura. Para más datos, una medialuna de manteca y una tortita negra, respectivamente.
Los aires de bossa nova de la inofensiva Snova nos remiten a la época en que Metheny era un “soniador” o sea, cuando estaba en pareja con Sonia Braga (actriz brasileña que solía aparecer en sus películas sin… apellido).
La inocua serenidad de Calvin’s Keys es la excusa para que Metheny haga un solo en el que deja entrever su admiración por Jim Hall. La situación es más grave de lo que parece. No es que el tema necesite un solo mejor. El solo necesita un tema.
¡Ah! Me olvidaba… Expectativa cero, frustración cuatro.
Bueno, no nos dejemos ganar por el desánimo. Al menos no hay ninguna baladita en guitarra acústica. ¡Cuidado! Agáchese que ahí viene una…
En Is That America? el titulo pregunta algo que la música no responde en ningún momento. Supuestamente está dedicada a las víctimas del huracán Katrina, pero por su carácter meloso y azucarado más que denunciar la inoperancia gubernamental ante esa catástrofe natural, parece una clase de natación para los pobres inundados.
Esta frustración vale doble así que vamos seis a cero.
Es el turno de When We Were Free, tema que pertenece al álbum Quartet de 1996. Un interludio en contrabajo con ecos de All Blues de Miles Davis fertiliza el campo sonoro para que afloren la pureza de los acordes de guitarra y un magnífico solo de Sánchez quien, por precisión, recursos y frescura resulta el más sobresaliente del trío. Metheny hace un notable esfuerzo por no repetir fórmulas. En otro momento, aquí hubiera incluido un solo en guitarra sintetizada, molesto, tosco y chillón. ¡Puf! ¡Yo le di la idea!
Veámoslo de manera positiva, por lo menos la baladita en guitarra acústica ya pasó. Pero… ¿por qué no mantengo mi boca cerrada, eh? ¡Y se va la segunda!
La romántica simplicidad de Dreaming Trees es el tipo de tema que solíamos usar décadas atrás para seducir colegialas sin recurrir a la humillante necesidad de escuchar a Fausto Papetti. Es la clase de canción que nos hace empañar el espejo para después dibujar un corazón. A mí me hizo deshojar una margarita…”Este disco me lo creo, mucho, poquito… nada!” (Igual, por las dudas, tenía un pétalo debajo de la manga).
A continuación llega el mejor momento del álbum con The Red One. Una contundente y atractiva conjunción de rock, reggae y jazz. Sin temor a equivocarme, diría que es el mejor tema de Scofield que compuso Metheny en su carrera y no es un chiste ni hay errores de sintaxis. De hecho, esta composición integró el álbum I Can See Your House from Here, trabajo que asociara a ambos guitarristas en 1994. Esta versión es decididamente magnífica hasta que Metheny resuelve fastidiarnos con el sonido de su guitarra sintetizada, que es más molesto y pesado que Darth Vader con un megáfono.
El cierre es con Day Trip. Para evitar redundancias, pegue aquí lo que dije sobre el primer tema con el agregado de “…y un impecable solo de batería”. Se acabó.
El condicionamiento instrumental permite enfrentar la frustración patológica mediante cuatro procedimientos: de recompensa, de omisión, de castigo y de escape. En el primero, una respuesta va seguida de un estímulo positivo; en el segundo, se retira el estimulo positivo; en el tercero, la respuesta precede a un estimulo aversivo; y el último implica la ocurrencia del estímulo incondicionado aversivo.
Si va a escuchar Day Trip y quiere evitar estas complicaciones, recuerde: Cero expectativa, cero frustración.
Sergio Piccirilli
