• Revolutionary Snake Ensemble: Forked Tongue

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    Just a Closer Walk, Slots, Broken Skin Girl, Little Liza Jane, The Large S, Chippie, Give me Jesus, Down by the Riverside, Qué será será, White Wedding, Minor Vee, Under the Skin

    Músicos:
    Ken Field: saxo alto, silbato, percusión
    Jon Fraser: trompeta
    Andrew Hickman: saxo tenor
    Kimon Kirk: contrabajo
    Phill Neighbors: batería, percusión, bajo eléctrico
    Eric Paull: batería, percusión
    Gabrielle Agachiko: voz
    Karen Aqua: percusión
    Andy Pinkham, Jesse Williams: bajo eléctrico
    Lennie Peterson: trombón

    Cuneiform, 2008

    Calificación: Dame dos

    Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe (Duke Ellington)

    Son tiempos difíciles y no estoy refiriéndome a la lluvia, al frio, al calor o la humedad.
    Las exigencias a las que estamos sometidos nos demandan un esfuerzo físico y psicológico fuera de lo habitual. Al actuar bajo esa presión, nuestro organismo se agota y extenúa provocándonos un estado de ansiedad al que se denomina estrés.
    El termino stress o estrés fue acuñado por el fisiólogo Hans Selye en su tesis sobre el Síndrome General de Adaptación publicado en 1950 con el titulo de Estrés: Un estudio sobre la Ansiedad. Selye logró comprobar los efectos devastadores que produce un estado de ansiedad extremo. Prueba de ello es que publicó su libro meses antes de haberlo escrito y que su obra se convirtió en un best-seller en 1948, es decir dos años antes de su publicación. Los factores estresantes son cualquier tipo de estímulo físico, químico, somático, acústico o sociocultural que propicia la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo. Las situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente, percepciones de amenaza, estímulos ambientales dañinos, alteración de las funciones fisiológicas, bloqueo de nuestros intereses, frustración y sobre todo la horrible sensación de que Racing tampoco será campeón este año, son algunos de los denominadores comunes en los procesos que conducen al estrés. El estrés se manifiesta en niveles de ansiedad permanente, rigidez muscular, sensación de ahogo, pupilas dilatadas, insomnio, irritabilidad, falta de concentración, elusión de la sociabilidad, etc. Existen métodos diversos para combatir el estrés: autoayuda, técnicas terapéuticas, yoga, manejo de la respiración, masajes, relajación, psicoanálisis, meter barquitos dentro de una botella, perseguir a nuestro jefe con una katana (sable usado por los samuráis) o bien combinar algunos de estos métodos. Por ejemplo, alcanzar a nuestro jefe y, después de usar la katana, meterlo en una botella. En mi combate contra el estrés tengo tantos fracasos acumulados como intentos realizados (y encima Racing sigue sin salir campeón). Tal vez, si escuchara un disco divertido sin ser banal, con humor sin perder autoridad conceptual, que suene familiar y accesible sin que sea reiterativo o intrascendente y que reúna en un mismo plano retazos sonoros de Sun Ra, Parliament Funkadelic, Sex Mob, James Brown y Lounge Lizards impregnado del bullicioso espíritu de las marching bands de New Orleans…
    ¡Pero mire qué casualidad! Aquí tengo Forked Tongue del Revolutionary Snake Ensemble.

    El inicio es con una de las canciones más populares de la tradición del góspel sureño Just a Closer Walk, pieza cuyo compositor se desconoce (aunque aseguren que pertenece al célebre autor Anónimo), que comenzara a divulgarse en 1930 a través de las masivas convenciones que realizaba la iglesia afroamericana. La primera versión grabada pertenece a las Selah Jubilee Singers y data de 1941. Desde aquel entonces a la fecha, fue interpretada por un sinnúmero de vocalistas: de George Lewis a Willie Nelson, pasando por Patsy Cline, Elvis Presley, Bob Dylan, Johnny Cash, Joan Baez, Patti Page y Ella Fitzgerald, entre otros. La infrecuente relectura instrumental de Just a Closer Walk with Thee (tal su título original) que hace el Revolutionary Snake Ensemble unifica aspectos embrionarios del jazz con el devoto espíritu de esta canción recurrentemente utilizada para acompañar los cortejos fúnebres, según las costumbres de New Orleans. Siguiendo la tradición afroamericana que distinguió a esa ciudad en los albores del siglo XX, muchos músicos negros consiguieron ganarse la vida en pequeñas bandas que eran contratadas para tocar en funerales. Aquellas agrupaciones jugaron un papel elemental en la articulación y desarrollo de las formas tempranas del jazz. En la introducción hallamos rastros unívocos de la melancolía y religiosidad que caracterizó a los denominados jazz-funerals pero sin escapar a la tradición de New Orleans; el tema, en un giro inesperado, transmuta en una sección rítmica que parece asociada al Mardi Grass. El Mardi Grass es el nombre del carnaval con desfile de carrozas y bailes de máscaras que se celebra todos los años en New Orleans. La frescura de esta versión es una simbólica invitación a participar del evento y a asumir como propias algunas de sus costumbres más arraigadas. Así es como podemos imaginar, sin mucho esfuerzo, a nuestros hijos arrojando collares de colores al paso de las carrozas, a nuestras esposas mostrando en público sus senos (después de todo no será la primera vez que lo hagan, ni la última) y a nuestras suegras aterrorizándonos con sus mascaras… aunque pensándolo bien, no creo que les hagan falta.

    Slots ofrenda un acento funk que admite lejano parentesco con la primera etapa de los Brecker Brothers. Una base construida a partir de la infrecuente unificación de batería, contrabajo y bajo eléctrico propulsa un andamiaje estructural signado por la potencia de los vientos. Y es tal la potencia de los vientos que se vuela la partitura produciéndose un inevitable, desopilante y macabro huracán armónico.
    Los aires latinos en Broken Skin Girl tienen un efecto relajante y terapéutico. El chispeante enfoque conceptual de Little Liza Jane es gobernado por un delicioso toque de humor en el que se confrontan el jazz, la música afro, el góspel y música del lejano oriente. En The Large S, una base a contratiempo incentiva un ascenso armónico que, a pesar de la amplia gama de instrumentos disponibles, es resuelto ingeniosamente mediante un silbato. Un chiste musical al mejor estilo de Sex Mob o Reptet. Chippie es una magnífica reinterpretación orientada al funk del clásico de Ornette Coleman que, en origen, formara parte del álbum de 1958 Somethin Else!!!! y Give me Jesus es una respetuosa aproximación instrumental a la tradición del góspel.

    A continuación ofrecen una cálida versión de Down By the River, canción tradicional utilizada como himno por los Boys Scouts. El scoutismo o escultismo es un movimiento educativo para jóvenes fundado en 1907 por el Teniente General Sir Robert Stephenson Smith Baden-Powell, “El Cacho”, para los amigos. Más tarde, con ayuda de su esposa, Lady Olave Baden-Powell (su marido solía llamarla “¡vení, che!”) fue introducido un movimiento paralelo para las mujeres, denominado Las Guías. Por cierto, las jóvenes guías quedaron muy satisfechas con la exitosa introducción de “El Cacho”. La relectura que hace Revolutionary Snake Ensemble, a diferencia de lo antedicho, es amable y respetuosa y su desarrollo melódicooo… Un momento… esta melodía la escuche en algún otro lado… usted no sabe adónde, ¿no? A lo mejor ayuda un poco si lo tarareo: Tarara tarara… ¡No! Estoy fuera de tono, a ver ahora… Taraaaa tarraa… ¿Ya lo sacó? Pucha… lo tengo en la punta de la lengua y… hablando de lengua… no sé si les dije que el titulo de este álbum, Forked Tongue, en inglés significa lengua bífida. Sin perder el hilo de la conversación, digamos que la lengua bífida o lengua dividida es una modificación corporal en la que la lengua se corta desde su centro hasta la punta bifurcándose al final, pretendiendo que tome una apariencia bífida como en las serpientes o… mi suegra. Quienes lo han experimentado aseguran que, desde entonces, tienen mayor placer al besar. Cuestión de gustos, besar a una serpiente vaya y pase; pero a mi suegra… Creo que me perdí, pero si mal no recuerdo estábamos tarareando Down By the River, que aquí es cantada por Gabrielle Agachiko… ¿Agachiko? ¡Eso! La melodía me recuerda y mucho a Chico Puntual (Child in time) de Deep Purple. De ninguna manera estoy denunciando un plagio; a lo sumo podemos hablar de atraco, robo, sustracción, despojo, hurto, pillaje, saqueo, expropiación, desvalijamiento, usurpación, ratería, rapiña y latrocinio… pero sin malas intenciones. Luego brindan un simpática interpretación de Qué será será, tema de Livingston y Evans cuya versión original en la voz de Doris Day integrara el soundtrack de la película de Alfred Hitchcock “The man who knew too much”. Seguidamente hacen una encomiable entrega en estilo big band del tema de Billy Idol, White Wedding. En Minor Vee, tras un enigmático réquiem inicial, asoma la esencia melódica para desembocar en una mesurada y convincente secuencia de solos.
    El cierre es con la perversa inocencia de Under the Skin.
    El Revolutionary Snake Ensemble es un soplo de aire fresco que, sin mensajes subliminales ni segundas lecturas, entretiene con inteligencia, ingenio y simpatía. Su efecto terapéutico dependerá de la voluntad del oyente por alejarse de los problemas.

    La mayor parte de los problemas del mundo se deben a gente que quiere ser importante (Thomas Elliot)

    Sergio Piccirilli

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