Steve Winwood: Nine Lives

I´m not Drowning, Fly, Raging Sea, Dirty City, We´re All Looking, Hungry Man, Secrets, At Times We Do Forget, Other Shore.

Músicos:
Steve Winwood: voz, órgano Hammond, guitarra, batería
José Pires de Almeida Neto: guitarras
Richard Bailey: batería
Paul Booth: saxos
Karl Vanden Bossche: percusión
Invitados:
Eric Clapton: solo en Dirty City
Tim Cansfield: guitarra.

Sony, 2008

Calificación: Dame dos.

¿Por dónde empezar con Steve Winwood? Podríamos hacerla corta y no decir nada sobre su pasado suponiendo que, salvo que viva en un raviol con vista al tuco, usted no puede desconocer la trayectoria de este buen hombre. Pero como somos buena gente, y hay personas que viven en un frasco o han estado aislados del mundo occidental por más de treinta años, le vamos a contar sucintamente quién es este señor.

Nació el 12 de mayo de 1948 en Handsworth, Birmingham, Inglaterra. Podemos seguir con que en su adolescencia fue músico acompañante de cuanta estrella de blues y soul fuera a tocar en su país, para a los 15 años convertirse en miembro de Spencer Davis Group. Luego, junto con Jim Capaldi, Dave Mason y Chris Wood, forma Traffic, que sería la banda que le daría reconocimiento en todo el mundo. Amigo de Jimi Hendrix y de Eric Clapton, con este último uniría fuerzas en más de una oportunidad: Powerhouse, Blind Faith y hace muy poco una serie de conciertos juntos. También formaría parte del proyecto del músico japonés Stomu Yamash´ta, denominado GO, junto a Klaus Schultze, Al DiMeola, Mike Schrieve y Pat Thrall. En 1977 deja finalmente Traffic y comienza su carrera solista con un disco con su nombre. En 1986 y 1988 editaría sus discos más exitosos y, tal vez, más comerciales: Back in the High Life y Roll with It. Luego su carrera perdería fuerza siendo su regreso a las fuentes, y en plena forma, About Time de 2003. Mientras tanto, siguió trabajando como sesionista grabando con un sinnúmero de artistas.

Las tres principales claves del éxito de Winwood son su inconfundible voz y estilo, su buen manejo del Hammond y que,cuando toca, tiene swing. En este disco se juntan las tres cualidades y un par más, lo cual lo hace contundente. El estilo de los temas gira siempre en torno al blues y al soul, con toques de latin y alguna buena balada. En el disco precedente, el ya mencionado About Time, ya se dan estas características; pero es un álbum más disperso; en cambio aquí las composiciones son las estrellas, con una férrea unidad entre ellas. Winwood se muestra como un maestro en la composición de canciones sencillas, despojadas, con un feeling increíble, excelentemente arregladas, producidas y grabadas. Hace todo bien. No sobra ni falta nada, hasta la cantidad y duración de las canciones son las adecuadas. Muchísimas veces, y en especial en el rock, lo que se toca es tan importante como lo que se deja de tocar. Músicos de este calibre no desperdician balas; y en Nine Lives, todas dan en el blanco. Todos tocan sencillo y hacen simple lo complejo. El solista del disco es la voz de Winwood, que se encuentra en perfecta forma.
Otra de sus virtudes es conocer sus limitaciones, motivo por el cual las letras del disco pertenecen a Peter Godwin; están muy bien escritas y con fuerte relación a los estilos del disco, blues/soul con aires modernos.

Todo comienza con I´m Not Drowning, un blues muy despojado en el que se marca el camino del disco; aquí, Winwood se encarga de todos los instrumentos.
Fly es una balada que, en los primeros compases, siembra dudas; pero en pocos segundos las líneas melódicas y las sutilezas nos indican que seguimos por el buen camino.
En Raging Sea el disco alcanza uno de sus picos más altos; un hipnótico riff de guitarra junto con unos congas nos hace olvidar que el tema tiene una métrica irregular y nos muestra lo acertado de la elección del brasileño José Neto; sobre este despojado acompañamiento, la línea de voz y la interpretación vocal de Winwood se lucen. Luego aparecen los teclados y la batería para disparar el tema. Neto disipa cualquier duda con un demoledor solo y lección de buen gusto.
Continúan con el corte de difusión, Dirty City, que por lo menos conmigo dio resultado. Riff de órgano con toques de guitarra, ambos a cargo de Winwood. Otra interpretación vocal impecable. El tema va creciendo hasta llegar a un inspirado solo de Clapton, quien por un momento pareció despertar de su letargo.

Llegó el soul con We´re Looking, oleadas de órgano y voz perfectamente complementadas. Nuevamente el tema se sostiene desde el espíritu de la composición y el buen gusto. Simpleza tocada a la perfección.
Hungry Man amaga con ser un paso en falso. Error. Rememorando Traffic, el soul se mezcla con el latin, algún guiño a Santana. Excelente unísono entre la voz y el saxo. La base nuevamente impecable, incluyendo los pedales de bajo de Winwood.

Seguimos con el soul con percusión, Secrets. Neto, perfecto. Booth aporta un solo de flauta en perfecta sintonía; nuevamente la atmósfera recuerda a Traffic. Los ´70 revividos.
At Times We Do Forget es, tal vez, el tema más previsible y con guiños pop; sin embargo, es coherente con el resto de las composiciones y su calidad. Otro perfecto y sutil riff de Neto, solo de Booth inspirado y etéreo y, la base, como en todo el disco. Cerca del final, otro guiño a Santana y a Traffic.
Other Shore, una balada soul old fashion way. Baja los decibeles y cierra este disco redondo, pero no sólo desde su forma.
El Hammond solo toma relevancia cuando el tema lo amerita, simple, potente y sutil simultáneamente. También es para destacar tanto el trabajo de Richard bailey como de Karl Vanden Bossche, que sostienen todo, tocan bárbaro y dejan el espacio que las composiciones necesitan.
La única objeción que puede hacérsele al álbum es que Steve Winwood, a veces, se parece demasiado a sí mismo.
Nueve canciones, nueve vidas, diez puntos.

Federico Larroca

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