Ron Miles' Blossom: Miles de Opciones

Hammer Museum – Westwood (USA)
Jueves 07 de agosto de 2008 – 20:00 hs.

Como parte de su gira por la costa oeste estadounidense, se presentó en el Hammer Museum de Westwood el trompetista y compositor Ron Miles y su banda Blossom, conformada por Rudy Royston en batería, Kent McLagen en bajo eléctrico, Roger Green en guitarra, Eric Moon en teclados y Glenn Taylor en pedal steel guitar.
Ron Miles es uno de los trompetistas más requeridos de su generación. En su fructífera trayectoria como sesionista colaboró con Don Byron, la Duke Ellington Orchestra, el Fred Hess’ Boulder Creative Music Ensemble y Madeleine Peyroux, entre otros. También fue director musical y arreglador de la Ginger Baker’s Coward of the County y ha mantenido una prolongada sociedad musical con el guitarrista Bill Frisell, manifestada en el desarrollo de proyectos comunes tanto como en la similitud de conceptos y enfoques.

Ron Miles estudió música en la Universidad de Denver y en el Mahattan School of Music. En su etapa formativa frecuentó diversos estilos: música country, jazz, música latina, pop y rock. Algunos de esos géneros musicales impactarían enfáticamente en su ideario creativo y, con posterioridad, se materializarían en su carrera solista. Su producción discográfica se inició en 1990 con el álbum Witness; luego llegarían My Cruel Heart en 1996, Ron Miles Trio en 1999, Heaven de 2002 y Laughing Barrell en 2003. Su último y más ambicioso proyecto, el álbum doble Stone/Blossom, data de 2006. Trabajo en el que abrevó de las fuentes del jazz, el blues, el pop y la música country, alternando composiciones propias con covers de los Jackson Five y The Partridge Family, sentando así las bases de lo que hoy es el proyecto grupal denominado Ron Miles’ Blossom.
Nuestro medio había sido invitado especialmente al concierto de Ron Miles, pero inconvenientes de último momento iban a dificultar nuestra participación. Sin embargo, cuando uno en la vida hace bien las cosas, cosecha amigos; y, justamente, los amigos son los que nos salvan en situaciones difíciles. No sé qué habremos sembrado nosotros, pero cosechamos a Guibaudo y Oriolo quienes de cualquier manera y, aun en la adversidad, se ofrecieron a reemplazarnos… de cualquier manera.

– ¿Cómo le va Oriolo?
– Hasta que me encontré con usted Guibaudo… bien.
– Necesito que me acompañe al concierto de Blossom, la banda de Miles… lo conoce, ¿no?
– Sí, claro… el legendario trompetista negro… Un ícono del arte del siglo XX…
– Me temo que no esté dando en el blanco con el negro… Cuando digo Miles me refiero a Ron… ¿entendió?
– Por supuesto. Ron… bebida alcohólica obtenida de la fermentación y destilación de la melaza de caña de azúcar que opcionalmente se añeja en barricas de madera y…
– ¡Pare un poquito! Su conocimiento de bebidas alcohólicas explica muchas cosas Oriolo, pero estoy hablando del trompetista Ron Miles…
– ¡Claro! ¡Sí! Yo leí toda su obra…
– ¿Cómo que leyó? ¡Es un músico!
– Sí, ya sé… Pero a mí la música, más que escucharla, me gusta leerla… Aunque a veces escucho… digo, cuando leo en voz alta… escucho. Eso sí… el ron me gusta tomarlo, Guibaudo… esteee… Ron Davis dijo, ¿no?
– Mire… usted haría que un lama tibetano se convierta en un barra brava… Cómo explicarle… los dos son trompetistas negros pero… acá Ron Miles y más allá… literalmente… Miles Davis.
– ¡Aaaah! ¿No es uno solo? Obvio… Si son miles no puede ser uno solo.
– ¡No, no! Se escribe miles pero se pronuncia mails…
– Como e-mails… je! Entendí. El típico caso del trompetista negro con doble personalidad… Qué terrible tener doble personalidad, ¿no? Por suerte nosotros sólo tenemos una…
– En eso tiene razón… tenemos una: la mía.

Ya está en escena la Ron Miles’ Blossom. Un breve interludio en piano desemboca en una delicada versión de I Woke Up In Love this Morning, tema incluido en el álbum The World of the Partridge Family de 1974 que popularizara el cantante David Cassidy. En esta particular relectura se incorporan, a la esencia country del original, vaporosos elementos provenientes del blues y el rock. Una exposición sonora prolija, sutil, cuidada y detallista pero ligeramente ausente de emoción, carnadura y nervio.

– ¿Sabe una cosa, Guibaudo? Creo que a este tema lo leí un montón de veces…
– Por favor Oriolo, cuando quiera hablar… hágalo en silencio.
– Ya lo saqué! Es uno de los temas de la serie de TV de los 70’s,The Partridge Family…
– ¿Y usted miraba esa serie?
– No… ¡jamás pierdo el tiempo en esas cosas! A mí la televisión me gusta leerla… Le cuento que The Partridge Family era una comedia sobre una familia integrada por una mujer viuda y sus cinco hijos que se embarcaban en una carrera musical… y ahí empezaban los enredos… ¡Divertidísimo! Aunque siempre me llamó la atención que en ningún capítulo aparecía el papá de los chicos… ehh… o sea el marido de la viuda… el temaaa… el tema lo cantaba David Cassidy. Lo conoce, ¿no? El famoso ídolo juvenil… Cassidy… en inglés se pronuncia mails…
– ¡Basta Oriolo! No sigamos, es completamente inútil.
– No estoy de acuerdo, el diálogo siempre es positivo y enriquece, Guibaudo.
– Cuando digo inútil no me refería a dialogar… Hablaba de usted.

A continuación hacen I’ll Be There, del álbum Stone/Blossom de 2006. Una intro en guitarra a lo Bill Frisell abre paso a líneas asociadas al post-country que incluyen un efusivo solo de piano de Eric Moon que remite al estilo de Bruce Hornsby, una prolija intervención de Miles, un sólido dominio de la técnica de tapping a cargo de McLagen y un marcado protagonismo sonoro del pedal steel guitar de Taylor, que aumenta la densidad de la atmósfera folk que gobierna a esta composición. Muy bien, aplausos.

– ¿Le gusta el show Oriolo?
– ¡Me encanta, Guibaudo! Sobre todo el sonido de la plancha…
– Su ignorancia no tiene límites. Eso que usted llama plancha es un pedal steel guitar. Le explico… es un tipo de guitarra que usa un metal de diapositivas para detener las cuerdas en lugar de los dedos como en la guitarra convencional y los pedales se utilizan para cambiar la afinación de las cuerdas. Es uno de los instrumentos más característicos y reconocidos de la música country.
– ¡No saben más que inventar! Y que además planche… ¡Es increíble!
– Usted es increíble…
– ¡Vamos! No me trate así… No se imagina lo que siento por usted…
– Sí, yo también desde que lo conozco… lo siento mucho.

En la sosegada intensidad de Illuminator hallamos el núcleo estético de la propuesta de la banda: una equilibrada conexión de música country, jazz, blues y pop. Muy buenas participaciones de Green y Taylor (en guitarra y pedal steel guitar respectivamente) y una luminosa intervención de Ron Miles.

– Que buen trompetista es Ron Miles, ¿eh?
– Guibaudo… Ahora soy yo quien se ve obligado a descorrer el velo de su ignorancia… Lo que está tocando es corneta y no trompeta. Comprendo su fatal error ya que, al igual que la trompeta, el sonido de la corneta se produce gracias a la vibración de los labios del intérprete en la parte denominada boquilla a partir de la columna o flujo del aire, pero la corneta está formada por tres válvulas que permiten al músico ejecutar diferentes tonos y… no sigo para no abrumarlo.
– Oriolo… me ha dejado con la boca abierta. ¿Qué se puede agregar?
– Déjeme ver… Tiene caries.

Since Forever es un tema con aspiraciones de hit single. Un montaje de bloques sonoros de rock y pop sobre los cimientos de una melodía que parece heredada de Burt Bucharach, fracturada sobre el final con un poderoso solo de batería a cargo de Royston y un contundente contrapunto con la corneta de Miles.
Seguidamente hacen Small Town, también del álbum Stone/Blossom. Los lánguidos aires iniciales parecen evocar, desde el romanticismo, al ancestral lamento del blues; y su fatigada línea melódica principal se robustece con una coda de carácter épico.
A continuación estrenan un tema que formará parte del próximo álbum de Blossom, que incorpora al lenguaje básico de la banda principios inherentes a la tradición del flamenco y el jazz latino, rematado con un sobresaliente solo de bajo de McLagen.
El encuadre melódico de Grown Folks, además de aceptar vecindad con el pop, nos deja la (¿amarga?) sensación de haberlo escuchado muchas veces; pero las dudas se diluyen (o al menos se disimulan) merced a las atinadas, juiciosas y nítidas intervenciones de Eric Moon en piano y Ron Miles en corneta.
El cierre será con el lapidario groove de Devil in Mind que incluye un extenuante ejercicio de improvisación que permite el lucimiento de los solistas.
Final. Aplausos. Todo correcto y en su lugar.

– ¿La pasó bien Oriolo?
– La pasé… Guibaudo.
– No lo veo muy entusiasmado.
– No es eso… Estuvo lindo… Lo que pasa que a mí… mucho Ron me marea…
– Tiene razón, habiendo Miles de opciones, ¿para qué repetir, no?

Sergio Piccirilli

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