1st Angel City Jazz Festival-Rethinking Jazz: Crear o Reventar
Mientras meditaba sobre los alcances del slogan “rethinking jazz” me topé con Adolfito Caveman, adalid del purismo en el jazz y autor del famoso ensayo “Jazz, tradición, familia y propiedad” quien con el rostro desencajado vociferaba "este festival es un bastión del marxismo y la subversión apátrida”. Luego montó en su dinosaurio y, al galope, escapó por la derecha. En un primer instante pensamos en seguirlo con un catálogo de jazz ruso; pero, justo en ese momento, ingresó al escenario Wayne Horvitz & Sweeter than the day, banda que incluye a Timothy Young en guitarra, Keith Lowe en contrabajo, Eric Eagle en batería y Wayne Horvitz en piano. Brindaron un magnífico lienzo sonoro de jazz, blues, folk y música de cámara con epicentro en su último álbum A Walk in the Rain. Los sugerentes contornos melódicos, la sofisticación armónica, la frescura interpretativa y el hipnótico lirismo, harían de esta actuación uno de los mejores momentos del festival. Y no fue sorpresa.
Luego fue el momento de la guitarrista devenida en cantante Leni Stern y su grupo integrado por Makane Kouyate en batería, Yacouba Sissoko en kora y voces, Mamadou Ba en bajo y Brahim Frigbane en oud y doumbek, presentando algunas de los temas contenidos en el álbum Africa, su último trabajo. Un ciclo de exóticas canciones de estructuras asimétricas adornadas con la dinámica percusiva que caracteriza a la tradición musical del continente africano. Un ambiguo proyecto que oscila entre jazz-fusión y la World Music con una guitarrista que se empeña en cantar pese a que no existan elementos que indiquen que deba, y mucho menos pueda, hacerlo. Feo, es el único adjetivo que viene a mi mente en este momento.
Seguidamente actuó el pianista Alan Pasqua y su cuarteto conformado por Peter Erskine en batería, Darek Oles en contrabajo y Bob Mintzer en saxo. Serio, solido y rutinario, nada que no hayamos escuchado antes o que nos haga repensar el jazz o repensar en general… o pensar… a secas.
A continuación se produjo la esperada presentación de la compositora y pianista Satoko Fujii y su nuevo proyecto grupal: el Ma-Do Quartet, que integran Natsuki Tamura en trompeta, Norikatsu Koreyasu en contrabajo y Akira Horikoshi en batería. Una incendiaria exposición del ideario creativo y la diversidad estilística que distinguen a Fujii. Un atrapante universo musical en el que conviven el jazz, el neo-clasicismo, la libre improvisación, el rock y la tradición musical japonesa, manifestado a través de elegantes melodías de carácter episódico, dramáticas fracturas armónicas, insaciable exploración tonal y una contundente interacción colectiva. Superlativo.
No quiero sonar pretensioso pero, científicamente hablando, a estas alturas de la jornada de tanto rethinking jazz el cerebro me hacia tucu tum tucu tum.
En ese preciso instante tuve la fortuna de cruzarme con el crítico de avant-garde Gumersindo Largetongue quien, al verme en ese estado de perplejidad y con su proverbial dominio para la decodificación de símbolos abstrusos, me dijo: “Dejame pasar que necesito ir al baño”. Y por supuesto, tras esa frase evacuó… mis dudas.
Uno de los conciertos más esperados por la mayoría de los asistentes era el del Arthur Blythe Quintet. Banda que integraban Nick Rosen en contrabajo, Nate Morgan en piano, Gust Tsilis en marimba y Alex Cline en batería, todos bajo el liderato del legendario compositor y saxo alto Arthur Blythe. Una sobria manifestación de post-bop desplegada con inobjetable precisión y buen gusto, pero que no agregaría demasiado a la extensa y destacada trayectoria de este verdadero prócer del jazz de todos los tiempos.
Merced a nuestra incapacidad para eludir algunas leyes básicas de la física, nos fue imposible asistir a los conciertos del Nick Mancini Collective, el Nick Rosen Group, el Andy Milne – Gregoire Maret Duo y el Robby Marshall Group. Pero sí nos quedó fuerza, tiempo y espacio para concurrir al cierre del festival a cargo del Nels Cline Quintet. Un inesperado tributo al clarinetista Jimmy Giuffre en formato acústico en el que participaron el baterista Scott Amendola, Ben Goldberg en clarinete, el contrabajista Joel Hamilton, la saxo alto y saxo barítono Becca Michalek y por supuesto el guitarrista Nels Cline. Una magnífica y exquisita relectura de la obra de Giuffre que nos llevó a navegar en las profundidades del blues y la libre improvisación. Actuación que un extasiado auditorio despediría de pie y con una conmovedora ovación. Definitivamente, el festival no podía tener un cierre más apropiado.
En síntesis: el 1st Angel City Jazz Festival-Rethinking Jazz tuvo una organización impecable, se desarrolló en un imponente lugar y contó con excelentes músicos que, a su manera y en la medida de sus posibilidades, nos ayudaron a “repensar el jazz”.
Pero, además de eso, nos proporcionó la certeza de que mientras algunos repensamos el jazz, otros lo están “rehaciendo” con pasión, ingenio y en total libertad.
Y en la infatigable búsqueda de estos exploradores de la creatividad artística, tal vez subyace un slogan aún más contundente: Crear o Reventar.
Sergio Piccirilli
