The Bad Plus: Nada Bad, Todo Plus (Ultra)

Viernes 3 de Octubre de 2008 – 21:30 hs.
Niceto Club – Buenos Aires

Veamos; segunda actuación de The Bad Plus en Buenos Aires (la anterior fue en octubre de 2006) y con ésta sería la cuarta reseña de un show del trío en este site. Ajá. Perfecto.
¿Perfecto… qué?
Ningún perfecto.
Discúlpeme pero estoy harto de la gente (y me incluyo) que utiliza palabras con cierta liviandad. ¿Perfecto? Seré honesto: me quiero aplastar una gónada con una morsa en desuso. Pero una morsa de las bigotudas, de las que aplauden con las aletas, juegan con pelotas de plástico y estiran el cogote para su premio: un colega marítimo previamente asesinado para que la morsita haga sus monigoturas.
Claro… usted probablemente no entienda… es que… cuarta reseña de un show de The Bad Plus. Olvídese de la tentación del copy/paste. No es nuestro estilo (lo fue hasta que nos descubrieron) y es hora de que las neuronas se ganen su supervivencia (sueldo, ni a palos). Y no crean que no le puse garra… Me dije: si las dos primeras reseñas a cargo de Piccirilli fueron favorables y la tercera (a cargo de un servidor) también, listo… hay que evitar las redundancias y entonces arranco así.
Pero tenemos un problema, Watson (porque usted se apellida Watson, ¿no?)
Porque la primera frase publicada en el último review fue: "Aunque a priori sepa que será difícil, trataré de no ser redundante". Listo, idea utilizada. Habla de cierta coherencia, eso sí, pero también de una infinitud de limitaciones.
Así que perfecto… minga.

Aunque… ya que estamos… (y mientras tanto muevo la azotea a ver si se cae alguna idea)
Me quedé prendado en la palabrita: "perfecto".
Según la Real Academia Española (¡y olé!), significa "Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea" o bien "Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto".
De acuerdo a esto último, ser pefecto bien puede se una cualidad o no.
Usted puede ser un perfecto amante; o estratega; o padre; o lo que sea.
Pero también puede ser un perfecto imbécil, por ejemplo, con lo que las bondades se nos van al mismísimo caño (y un caño agujereado, para más datos).
O sea que hay que tener cuidado. A mí, particularmente, no me va la perfección. Probablemente porque, salvo en el último ejemplo, me cuesta alcanzarla. Es más, ya ni siquiera lo intento. Pero hay casos que me sublevan, que me enjundian, que me envainan. Son aquellos que, sin esfuerzo aparente y con una naturalidad asombrosa, alcanzan algo cercano a la perfección.
Estoy sumido en estos cabildeos (frase típica que uno entiende pero que no puede explicar) y no crea que no sé perfectamente que me anduve por las nubes de Claudio Úbeda. A bajar aunque no haya paracaídas, que la nota espera, los lectores también pero, muy especialmente, nuestro webmaster, que ya nos amenazó varias veces con obligarnos a hacernos un haraquiri (por si no lo sabe: "Forma de suicidio ritual, practicado en el Japón por razones de honor o por orden superior, consistente en abrirse el vientre").

La cuestión es que The Bad Plus volvió a Buenos Aires. Caso raro el del trío, que tiene varios álbumes editados en la Argentina, más precisamente 4: These Are the Vistas, Give, Suspicious, Activity? y su último registro Prog. Ya tienen al sucesor listo, cuyo título será All For I Care, con varias sorpresas, pero de eso hablamos en otro sector de este site, más precisamente en la charla que mantuvimos con dos integrantes del combo.
Y se presentó en Niceto Bar.
En Palermo.

Pero quien sube al escenario a las 21:45 hs. es el sexteto argentino Elefante, integrado por Gonzalo Rodríguez en saxo tenor, Sergio Wagner en corneta y flugelhorn, Pablo Butelman en guitarra, Alan Zimmerman en Fender Rhodes, Damián Falcón en contrabajo y Andrés Elstein en batería. Interpretaron cuatro temas: Amable, El cumpleaños del tigre, Soy leyenda y Pinguinos. Hay buen material pero la sensación es que falta pulir detalles o tener un poco más de auto-exigencia. Por momentos suenan desprolijos, como si faltara ensamble o ensayo y se apuesta a cierto desborde que termina resultando descontrolado. Si se trabaja en serio, Elefante parece tener algunas cosas interesantes por decir. Interesantes exploraciones sonoras del guitarrista Pablo Butelman y algunos contrapuntos más que atractivos. Habrá que ver cómo suenan y se comportan en un show que no los cuente con las limitaciones de tener que ser un número de apertura.

Y a las 22:40 hs., The Bad Plus ataca con un inédito: Apollo, de Stravinsky, que formará parte de For All I Care. El sutil comienzo es comandado por un hiperkinético David King, repiqueteando en los aros de los tambores y en los que, cuando joven, denominábamos "coquitos" de los platillos. Hay cierta saturación con los graves; Anderson se da cuenta y regula el sonido desde su amplificador. Todo se disimula entonces y queda de manifiesto una constante del trío: la gran precisión. Poco tardó Iverson en hacerse dueño de la escena. Aceleran y desaceleran como se les canta. Y subidos en esta nave, la Apollo Plus, desembocamos en You Are, composición inédita de Reid Anderson; una simple melodía con complicados cambios rítmicos y un King encendido, cambiando de diestro a zurdo según la ocasión. Un bombardeo percusivo cambia la dirección abruptamente y, tras una breve y ajustada intervención de Anderson, se sucede un momento épico que preanuncia el final. Que llega.

Toda la potencia toda en el inicio de un clásico badplusiano del álbum Prog: 1980 World Champion. King redobla con un palilloo y con una diminuta pandereta; mientras trato de divisar de dónde saca Iverson su tercera mano caigo en la cuenta que, desde el fondo, la cabalgata la dirige el contrabajista con particular sobriedad y contundencia. King toca como una persona normal (aunque parezca mentira) y el tal Iverson la gasta. Vuelve el redoble marchoso panderetil y por sobre él… ¡Iverson! Un mínimo momento lúdico, la cabalgata que se reinicia y un asombroso y sutil final.

El inédito My Friend, Metatron, del baterista, arranca a todo vapor con Ethan Iverson exprimiendo los agudos del piano. La base es inconcebible; King le pega con lo que sea a los soportes del aro del tambor y creo que en el revoleo la ligó una pobre avispa. Anderson se contagia del baterista y el pianista sigue tirando escalas imposibles. Nuevamente, otro final para la carcajada (sí, leyó bien).
Llegó, aparentemente, la calma. Un King sutil, un Iverson que no tiene reparos en llamarse a un alejado plano para permitir el buen protagonismo de Anderson. Los roles se invierten: la Moulinex (King) acelera hasta que frena de golpe de manera tan natural que da envidia; a continuación, una andanada percusiva tremenda para terminar… ¡en fade! Ah… el tema fue Everybody Wants to Rule the World, de Tears for Fears.

Sigue otra composición del baterista incluida en Prog: Thriftstore Jewelry. El liderazgo lo toma el pianista pero King da (mucha) batalla. Un momento solo del baterista que me recuerda mucho a Daniel Rabinovich (de Les Luthiers). La diferencia es que King parece tener articulaciones en las articulaciones. Momento pseudo pop con el contrabajista liderando por unos diez segundos y, de repente, final. Abrupto.

Old Money, de Iverson, muestra una gran sincronización entre el contrabajista y el pianista. Aceleran hasta que Iverson toma una chicana con algo similar a una chacarera. Momento free de los buenos, enloquecieron los tres. Convengamos que es difícil para el tarareo, pero cuánto disfrute… Parece que se termina pero King comienza a tocar con las manos y Anderson realiza una intervención de precisión quirúrgica, con breve cita al I Miss You de The Rolling Stones. Mientras tanto, Iverson espera. En trance. King toca cada vez más despacio y Anderson hace que cogoteemos como para escuchar mejor. Por momentos pienso que me están jodiendo. Vuelven a la ¿normalidad? por cinco segundos (posta) y acaban (con perdón).

Giant marca el inicio del momento Anderson con una intro en solo bajo exquisita. Si la versión de Prog es bella y uno no quiere que termine, aquí poténcienlo a la "n". Porque al sumarse, Iverson y King se encargan de disparar delicias a granel. Belleza sin desbordes. El momento no es eterno, lamentablemente.
Dirty Blonde, también del contrabajista y editada originalmente en Give, corta el aliento desde el comienzo mismo. Insisto: King parece tener una Moulinex en cada mano. Anderson es una garantía e Iverson tiene una mano izquierda que te la voglio dire… Gran velocidad y precisión, en un momento pleno de contundencia contenida. Ah… ¿le cuesta entender esto de "contundencia contenida"? No se preocupe, yo los veo y no hay manera de que entienda más de un par de cosas…

Life on Mars?, de David Bowie, supera con creces la versión de Prog. Sutilezas al por mayor: Iverson, toca "quedito", King recurre a las mazas. Anderson toma el control brevemente hasta que le cede el liderazgo al pianista. Un in crescendo de verdad con los 3 jugadísimos en pleno combate de sutilezas donde aparecen algunas notas de Adiós Nonino. Y, elegantemente, a guerrillear de nuevo. Hacia el final Iverson remata con unas notas de Así habló Zaratustra.
Anderson, emocionado, anuncia el último tema: el esperado (al menos por este escriba) Physical Cities. Por encima de la base monolítica (algo así como "jevi mental"), se monta Tenazas (es decir, Iverson), aporreando el piano, pegándole con sentido, con las palmas, los puños, los codos, lo que sea. Disonancias, precisión, libertad, lujuria, lirismo, contundencia, humor… impresionante momento, de lo mejor del año sin dudas, pura adrenalina ante la que uno (más de uno) queda absorto, mudo, paralizado, sorprendido, maravillado, extasiado.

No hacía falta más, pero igual salieron a hacer dos bises, enganchados, a pesar de su distinta procedencia: uno, Flim, de Aphex Twin; el otro, Have You Met Miss Jones?, de Rodgers y Hart. King recurre nuevamente a sus manos. Sobre este juego manual/percusivo, Iverson avanza tímidamente. Con los tres en movimiento, el baterista se divierte a un volumen ínfimo que permite escuchar todas y cada una de las sutilezas de Iverson y Anderson. De pronto, velocidad supersónica, un rebaje increíble con Iverson liderando y un King que, de tan bueno que es, se permite tocar con un solo palillo. Final.

The Bad Plus ha pasado por Buenos Aires nuevamente. En su concierto en Niceto ha ofrecido básicamente material de Prog, un par (sólo un par) de viejos clásicos y varios estrenos. Algunos formarán parte de All For I Care, su próximo álbum. pero lo verdaderamente importante es que, una vez más, me he quedado sin palabras.

Porque The Bad Plus ha brindado un concierto con el "mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea", llegando al "grado máximo de sus cualidades".
Un show im-Perfecto.
O sea.
Ustedes entienden, ¿no?

Marcelo Morales

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