• Wadada Leo Smith's Golden Quintet: La Leyenda Continúa

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    Redcat – Los Angeles (U.S.A.)
    Sábado 20 de Septiembre – 20:30 hs.

    En una nueva edición del CalArts Creative Music se presentó en el Redcat de Los Angeles el Wadada Leo Smith’s Golden Quintet, integrado por el trompetista Ishmael Wadada Leo Smith, los bateristas Famoudou Don Moye y Pheeroan akLaff, John Lindberg en contrabajo y Vijay Iyer en piano acústico, piano eléctrico y sintetizador. En este evento especial, la actuación del quinteto contaría con el respaldo de proyecciones en video a cargo de la artista visual Carole Kim.
    Smith ha sido uno de los máximos exponentes del jazz de vanguardia de las últimas décadas y su contribución en el campo de la libre improvisación tuvo y tiene una notable incidencia en la expansión de las fronteras musicales contemporáneas. Además es una constante fuente de inspiración e ineludible guía de consulta para las nuevas generaciones de artistas ávidos por recorrer terrenos inexplorados.
    Tras un recorrido inicial en el R&B, en 1967 Smith se integró a AACM (Association for the Advancement of Creative Musicians) y cofundó Creative Construccion Company junto a Anthony Braxton y Leroy Jenkins. Poco después creó su propio sello discográfico Kabell y formaría el ensamble New Dalta Akhri con Henry Threadgill, Anthony Davis y Oliver Lake. En los setenta siguió trabajando con Anthony Braxton, se integró a la Derek Bailey’s Company, se graduó en etnomusicología en la Weslayan University y creó un sistema grafico de notación musical denominado Ankhrasmation.

    En la década del ochenta Smith comenzó a usar el nombre Wadada luego de unirse al movimiento rastafari (corriente socio-cultural que reivindica el panafricanismo). En los noventa se incorporó como docente en el CalArts, posición que aún hoy sigue ocupando y, junto a Henry Kaiser, desarrolló un proyecto inspirado en Miles Davis que se materializó en los álbumes Yo Miles!, Sky Gardens y Upriver. La etapa más actual de su dilatada trayectoria se centró en el Golden Quartet, en origen constituido por Anthony Davis, Jack DeJohnette y Malachi Flavor. Ensamble que tiempo después se reencarnaría con Vijay Iyer, Ronald Shannon Jackson y John Lindberg; así, hasta devenir en el actual formato de quinteto con el que se presentó en Los Angeles.

    En el universo conceptual imaginado por Wadada Leo Smith para su Golden Quintet hallamos diseminados mundos aparentemente irreconciliables y de extrema complejidad: libre improvisación basada en principios tan personales como estrambóticos, fundamentos cromáticos y estructurales emparentados con el arte abstracto, mutación de aspectos embrionarios del jazz eléctrico anexados a preceptos de exploración vanguardista y un encuadre filosófico de profunda espiritualidad.
    La justificación y validación de conocimientos incorporados a la propuesta del Wadada Leo Smith’s Golden Quintet y el análisis de las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que permitieron su concreción, son una tarea digna de la gnoseología.
    Por si hay algún distraído, aclaremos que un gnoseólogo es aquél que estudia… ehhh… que se ocupa deee… La verdad g-nosé. Pero… ¡quién no ha tenido un tío gnoseólogo en la familia! Para evitar malos entendidos, digamos que la gnoseología hace más o menos lo mismo que la epistemología. Ya está más claro, ¿no? Viene del verbo: yo epistomologueo, tu epistomologueas, él epistomologuea, nosotros epistomologueamos… Bueno, cuando digo nosotros me refiero a cada uno por su lado. Lo cierto es que la teoría del conocimiento, también llamada gnoseología (gnosis = conocimiento o facultad de conocer y logos = razonamiento) es una disciplina filosófica que busca determinar el alcance, el origen y la naturaleza del conocimiento. La oferta creativa de Smith requiere para su debida comprensión de vastos conocimientos, representa un innegable desafío y obliga a un explícito compromiso auditivo, es cierto. Pero más allá de los niveles de comprensión adquiridos, tanto legos como indoctos, ilustrados o aprendices, podemos elevar a Smith, por simple asociación o ejercicio deductivo, a la categoría de leyenda del arte contemporáneo.

    La Teoría de la Justificación, en el campo del conocimiento, permite determinar en qué circunstancias una creencia o proposición puede llamarse realmente conocimiento. Platón aseguraba que el conocimiento debe restringirse a las creencias verdaderas y justificadas. Por ende, no basta con afirmar algo verdadero para que eso se constituya en conocimiento. Cuando no se dispone de una justificación semejante se habla de fe, opinión o convicción; pero no de conocimiento en sentido estricto. Ergo, es muy probable que la temeraria afirmación: Wadada Leo Smith es una leyenda del arte contemporáneo”, no sea producto de un cabal conocimiento sino una simple opinión, sin que por ello deje de ser una creencia verdadera justificada.
    Edmund Gettier en Is Justified true belief knowledge? (¿Es la creencia verdadera justificada conocimiento?) utilizó los llamados “contraejemplos” para mostrar que hay creencias verdaderas y justificadas que no representan auténticos casos de conocimiento. Uno de los “contraejemplos” más utilizados en el campo de la epistemología es el que propuso Roderick M. Chisholm: “Un observador ve en la lejanía lo que parece una oveja. Así que cree que hay una oveja en el campo. Sin embargo, resulta que era un perro que el pastor había camuflado para hacerlo pasar por una oveja. Pese a todo, tras la cerca se encontraba una oveja. De forma que la creencia del observador estaba justificada y era cierta”. Es increíble, ¿no? Me refiero a que Chisholm se haya hecho famoso con esta paparruchada. Para mí una oveja es una oveja y un perro es un perro… Si la oveja me ladra es un perro… Aunque pensándole bien… ¿qué pasa si la oveja meeee meeee meeee ladra? Piénselo.

    Cuando reflexionaba sobre las diferencias entre opinión y conocimiento, entre gnoseología y epistemología y fundamentalmente entre una oveja y un perro, ingresó el acto soporte: Liam Ensemble. Emprendimiento colectivo iraní inspirado en la tradición Sufi y la música de Persia que integran Houman Pourmehdi en tonbak, daf, ney y voz, Mahshid Mirzadeh en santur, Mani Bolouri en kamanche, gheychak y voz, Amir Koushkani y Pirayeh Pourafar en tar y voces. Prima facie, y observando con detenimiento los instrumentos utilizados por la banda, podemos deducir que no hacen rock’n’roll. Es un dato. Aun así, en busca de claridad y con el ánimo de afianzar conocimientos (que nunca tuve) sobre música persa, opté por acercarme al afamado crítico de avant-garde Gumersindo Largetongue, circunstancialmente presente en el lugar. Me reconoció de inmediato: “Sentate imbécil, que no me dejas ver”, dijo disimulando el afecto que nos profesamos. Ante mi requisitoria, respondió con su inconfundible y alambicada retórica: “Lo único que sé de los persas es que hacen unas alfombras repitucas; pero música persa… hmmm… no, ¡nunca escuché! Pero me imagino que debe ser medio chotarda”. Y si él lo dice…
    Lian Ensemble representa la renovación del milenario folclore de los pueblos que hoy conforman el Irán moderno, pero el inicial interés que provoca su exótica sonoridad merced a esquemas monocordes y reiteraciones estructurales, se transforma en algo muy parecido al sopor. Los ojos se cierran, las extremidades se entumecen, etc. En definitiva: ¡cuánta razón tenía Largetongue! Si no me sentaba, no lo dejaba ver.

    Tras un breve intermedio ingresa el Wadada Leo Smith Golden Quintet. No hizo falta una sola nota para que nos sumergiéramos en un mundo diferente y ajeno a los parámetros de la lógica convencional, ya que los músicos tocarían detrás de un telón de gasa trasparente sobre el cual más tarde se proyectarían los videos de Carole Kim.
    Un enigmático preludio en piano Fender y synthes a cargo de Vijay Iyer, desemboca en una extensa versión de la suite Tabligh. El edificio sonoro se completa con los enormes bloques que construyen las baterías de Moye y akLaff y el contrabajo con un pedal de wah wah de Lindberg. Este complejo entramado armónico propicia el acceso triunfal del subyugante discurso de la trompeta de Smith. En el desarrollo de la suite hallamos una gama laberíntica de climas, estilos y emociones de profunda intensidad; un viaje en el que pasado, presente y futuro se funden en un horizonte creativo infinito trasladándonos del free jazz al avant-garde y de los albores del jazz eléctrico a espacios inexplorados, aún sin etiquetas ni rótulos.

    El quinteto elude el usual encadenamiento “tema-aplauso” para ofrecer un discurso continuo, arrebatador e inquietante. Con Smith conduciendo los impulsos colectivos y haciendo un uso magistral de los silencios, con Moye y akLaff configurando un tándem de propulsión rítmica inmejorable, con Lindberg oficiando como idóneo sostén estructural y con un Iyer que deslumbra en piano, alternando sutiles fraseos con aluviones de notas de minuciosa rigurosidad y derrochando imaginación en sintetizadores y piano eléctrico. Los temas y la animación en video se vinculan y se funden entre sí como imágenes de un sueño. Así, Caravan of Winter, composición de la obra The Garden of the Heart and the Soul se enlaza con Rosa Parks de Tabligh de 2008. El cierre es con una descomunal versión de DeJohnette del álbum Golden Quartet de 2000 que incluye un final abierto, desconcertante, mágico. Smith deja suspendida la última nota, apoya su instrumento en el piso y permanece inmóvil por unos instantes mientras el auditorio acompaña el ritual con un silencio desgarrador, que sólo se quiebra por aplausos cuando los músicos abandonan el escenario.

    La clase más importante de justificaciones epistémicas está integrada por elementos subjetivamente accesibles y fundados en elementos intransferibles que alegan un conocimiento personal incomunicable y no objetivo. Un saber tan subjetivo, incomunicable e intransferible como el obtenido esta noche con el Wadada Leo Smith’s Golden Quintet.
    Por suerte para el arte, está claro que la leyenda continúa…

    Sergio Piccirilli

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