Susanna: Flower of Evil

Jailbreak, Can´t Shake Loose, Who Knows Where the Time Goes?, Vicious, Without You, Dance On, Joy and Jubilee, Janitor of Lunacy, Changes, Wild Is the Will, Don´t Come Around Here No More, Goodbye, Forever, Lay All Your Love On Me


Músicos:
Susanna Karolina Wallumrød: voz, piano, órgano
Pål Hausken: batería, percusión, vibráfono, voz
Helge Sten: guitarra
Bonnie "Prince" Billy: voz en “Jailbreak” y “Without you”

Runegrammofon, 2008

Calificación: Dame dos

No desprecies la sensibilidad de nadie. La sensibilidad de cada cual es su genio (Charles Baudelaire)

La emoción es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa que va acompañada de cierta conmoción somática. Piaget, en su Psicología de la Inteligencia, decía que algunas reacciones emocionales son producto de procesos mentales que tratan de estructurar el entorno del individuo. Sin embargo, todas las aproximaciones conceptuales que se le adjudican a la emoción tienen un valor subjetivo, ya que su grado de complejidad dependerá del nivel de abstracción que logremos alcanzar.
Así es como podemos experimentar emociones superficiales que son el resultado de percepciones elementales y reacciones inmediatas. Recientemente descubrí que, pasando la punta de la lengua por el paladar, podía obtener una respuesta emocional tan vital como placentera. Es un ejemplo. Pruebe, se lo recomiendo.
¡No, así no! Con “su” lengua y en “su” paladar, preferentemente.
Aunque no descarto otras opciones; sólo sería cuestión de organizarse o, al menos, antes ir a tomar un café o una leche chocolatada…
No sé… digo, conocernos un poco más. Lingüísticamente hablando…

También hay emociones complejas, producto del análisis de escenarios que implican la consideración de elementos pasados, presentes y futuros. La habilidad de reaccionar emocionalmente está relacionada con la inteligencia y su componente estructural; pero también la emoción es un impulso involuntario que se origina como respuesta a los estímulos del ambiente y que desencadena una reacción automática.
Sin ir más lejos, ayer vino un desconocido a mi casa y, de la nada, me embargó la emoción. Bueno, también me embargó el televisor, los muebles, la heladera, etc.
Todo se paga en la vida, sobre todo cuando no se paga.
Detrás de las emociones hay un proceso neuroquímico y cognitivo que se relaciona con la arquitectura de la mente e incluye percepciones, ejercicio de la memoria, imaginación, etc.
En definitiva, es innegable que las emociones nos ayudan a sobrevivir.

Todo esto viene a cuento de la joven cantante noruega Susanna Karolina Wallumrod. Por alguna extraña razón, el estilo relajado, taciturno y melancólico que la caracteriza desencadena en mí un inevitable reflejo emocional próximo a la congoja. No sé… me pongo nostálgico, me siento desconsolado, dibujo corazones, ronroneo, hago pucheritos, se me empañan los lentes… Y créame que eso no suele ocurrirme frecuentemente, especialmente esto último. No uso lentes.
Susanna ha editado cuatro álbumes. En el 2004 presentó Lights and Buoys y en el 2006 hizo lo propio con Melody Mountain, ambos junto a Susanna and The Magical Orchestra, proyecto en el que comparte créditos con el tecladista de In the Country: Morten Qvenild. Emprendimiento colectivo cuyo propósito artístico principal es ofrecer una imaginativa relectura de canciones provenientes del rock y el pop enquistadas en el imaginario popular. En cambio su debut como solista, materializado en el 2007 con Sonata Mix Dwarf Cosmos, se integró en su totalidad con composiciones propias aunque conservando similares intereses estéticos e idéntica direccionalidad en la forma de estructurar sonidos y climas.

En Flower of Evil, su segundo trabajo como líder, retorna al concepto de versionar a otros compositores ya manifestado en los álbumes de Susanna and the Magical Orchestra, pero alternado con algunas canciones de su propia autoría y disponiendo de una paleta de sonidos más amplia; lo cual sin llegar a alterar la cohesión del enfoque que la distingue, termina oficiando como una especie de síntesis de su obra previa.
El álbum se inicia con una magnífica e irreconocible versión de Jailbreak, tema de Phil Lynott que en 1976 diera título al sexto álbum de la banda irlandesa de rock Thin Lizzy. A partir de un interludio signado por aletargados acordes en piano y envolventes silencios, emerge la voz de Susanna respaldada por los etéreos matices de la guitarra de Sten, la simétrica precisión percusiva de Hausken y el cálido aporte vocal de Bonnie "Prince" Billy. Una entrega emotiva y con todo el poder que emana de la sencillez.
A veces, la matriz biológica de la emoción responde a mecanismos de comunicación primitivos anteriores a los lenguajes simbólicos; pero también puede ser una réplica a sofisticados estímulos que interactúan con el entorno provocando una experiencia de carácter subjetivo como, por ejemplo… esteee… un gol de Racing en tiempo de descuento o… ¡hay miles de ejemplos! Otro gol de Racing en tiempo de descuento.
Y así sucesivamente. Para dejar las cosas en claro, digamos que escuchar a Susanna me provoca una emoción que está entre la respuesta primitiva y la sofisticación de… un gol de Racing. Otro, pero a los cinco… seis minutos del segundo tiempo, sin ser muy preciso. A los siete.

Sigue con Can’t Shake Loose, tema de Russell Ballard que en origen fuera incluido en Wrap Your Arms Around Me, el séptimo álbum solista de la ex-ABBA Agnetha Faltskog. La refinada versión ofrecida por Susanna oscila entre la incorpórea fluidez de un soundscape y el carácter litúrgico de un réquiem. Luego despliega una seductora e inteligente lectura de Who Knows Where the Time Goes?, composición perteneciente a Sandy Denny que formara parte del álbum de 1969 Uahalfbricking del grupo británico de folk-rock Fairport Convention. Como decía Woody Allen: “Nada me seduce más que una mujer inteligente, salvo una mujer con enormes senos”.
La aproximación a Vicious transforma el original de Lou Reed, incluido en Transformer de 1972, en una expresión actualizada de folk escandinavo; mientras que Without You (aquí cantada a dúo con Bonnie “Prince" Billy) adquiere un tono sombrío más cercano al espíritu de la versión original que realizara en 1970 el grupo Badfinger, que a la mucho más exitosa ofrecida por Harry Nilsson en 1971. Luego se suceden una bucólica y susurrada aproximación a Dance On, tema de Prince del álbum Lovesexy de 1988 y una delicada reinterpretación del clásico de Will Oldham Joy and Jubilee.
La conmovedora y emocionante versión de Janitor of Lunacy, originalmente incluida en el Desertshore de 1970, es un velado homenaje a Nico, cantante de la que Susanna ha heredado la vocación por unir música y poesía.

La emoción, en términos psicológicos, se define como la percepción de la realidad expresada físicamente mediante alguna función biológica.
En un lenguaje popular podríamos decir que nuestro cerebro es capaz de registrar los estímulos emocionales y responde ante ellos liberando neurohormonas. Éstas trasmiten el mensaje a la glándula pituitaria liberando beta-endorfina, hormona melanoestimulante y hormona adrenocorticotropa, las que a su vez actúan sobre las glándulas adrenales produciendo la liberación de glucocorticoides; así se activa el proceso del sistema inmune provocando una sensación de bienestar general. O sea, lo que científicamente se sintetiza con un: “Ahhhh… sí… sí… así sí… más… más… ahhh…”.
Detrás de un tejido armónico impregnado por afluentes de la música folk se distinguen, en inesperada metamorfosis, los contornos de Changes, clásico de Black Sabbath incluido en su álbum de 1972: Black Sabbath, Vol. 4.
Flower of Evil contiene también dos composiciones de Susanna: Wild Is the Will es una serena y tierna balada, mientras que la tristeza de Goodbye deja traslucir de manera incontrastable su devoción por la cantautora canadiense Joni Mitchell.
La versión del tema de Tom Petty y Dave Stewart, Don’t Come Around Here No More, despliega una hipnótica construcción minimalista; y la relectura de Forever, de Roy Harper (del álbum Sophisticated Beggar de 1967), hace una curva que une la ingenuidad del arte naif con la dramática vitalidad del romanticismo clásico.
El cierre es con una sorprendente e inesperada transformación del hit de ABBA, Lay All Your Love On Me, en un canto ritual con trazos inherentes a la música sacra.

La percepción emocional del entorno es una visión diferente del mundo que nos rodea pero no por ello menos real. Muchas veces esa percepción del entorno es tan compleja, cruel y despiadada, que parecemos indefensos ante la realidad.
Flower of Evil, con su enternecedora sencillez, no provocará un cambio en la realidad circundante; pero, al menos, nos ofrece un lugar en donde refugiarnos.

Los placeres sencillos son el último refugio de los hombres complicados (Oscar Wilde)

Sergio Picirilli

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