• U2: No Line on the Horizon

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    No Line on the Horizon, Magnificent, Moment of Surrender, Unknown Caller, I'll Go Crazy if I Don't Go Crazy Tonight, Get on your Boots, Stand Up Comedy, FEZ – Being Born, White as Snow, Breathe, Cedars of Lebanon

    Músicos:
    Bono: voces, guitarra
    The Edge: guitarra, voces, piano
    Adam Clayton: bajo
    Larry Mullen Jr.: batería
    Brian Eno: loops, programaciones, sintetizadores, voces
    Daniel Lanois: guitarra, voces
    Invitados:
    Caroline Dale: cello
    Richard Watkins: french horn
    Terry Lawless, will.i.am: teclados
    Cathy Thompson: violín
    Sam O'Sullivan: percusión

    Universal, 2009

    Calificación: Más (o menos) de lo mismo

    Irlanda es un país ubicado al nooeste de Europa. La superficie es de 70.273 km2; su población supera, apenas, los 4 millones de habitantes. Su capital es Dublin. Y uno de los tantos colegios es el Mount Temple Comprehensive School. Allí, en 1976, un alumno llamado Larry Mullen Jr. publicó un aviso buscando gente para armar un grupo musical. Así fue que reclutó a los guitarristas Dick y Dave Evans (hermanos), al bajista Adam Clayton y al cantante Paul Hewson. Éste, en principio, se probó como guitarrista. Pero lo hizo mal. Le pidieron entonces que cantara y parece que lo hizo peor. No obstante, Mullen se dejó atrapar por su personalidad y así quedó conformado el quinteto. Inicialmente se llamaron Feedback y luego The Hype. Interpretaban covers. En una de sus presentaciones (y por razones difíciles de comprobar aunque no tanto de imaginar) Dick Evans se retiró en medio del concierto para nunca más regresar. A partir de ese momento (día más, día menos) pasaron a llamarse U2. Dave Evans comenzó a hacerse llamar The Edge y Paul Hewson adoptó el mote de Bono Vox.

    En 1978 ganaron un concurso patrocinado por Paul McGuinness, manager de The Stranglers y quien además les ofreciera un contrato. La CBS (Sony) decidió no contratarlos (¿dónde estará ahora el que tomó semejante decisión?), pero igualmente editaron U2 Three, un single que se distribuyó exclusivamente en Irlanda y que contenía los temas Out of Control, Stories for Boys y Boy/Girl. En 1980, lo que rechazó CBS fue aceptado por Island y así fue que accedieron a editar Boy, su álbum debut, producido por Steve Lillywhite (que entre otras cosas había realizado un gran trabajo en The Lamb Lies Down on Broadway, Genesis, 1974). El disco anduvo bastante bien, realizaron giras, fueron número de apertura de bandas como Talking Heads y esto desembocó, en 1981, en la grabación de October, nuevamente producido por Lillywhite y al que muchos consideran de lo más flojo del cuarteto.
    Pero en 1983 apareció War, que a caballo de futuros clásicos como Sunday Bloody Sunday y New Year's Day, marcó un fuerte punto de inflexión en su carrera. Durante la gira de presentación de War grabaron y a posteriori editaron en disco y VHS Under a Blood Red Sky, que se fue directo al puesto número 2 en los rankings de ventas.
    Luego vino el desplante al Papa Juan Pablo II, el ingreso de Brian Eno y Daniel Lanois como productores y la edición, en 1984, de The Unforgettable Fire. Si War resultó un quiebre en cuanto a la aceptación del público, este álbum lo fue en cuanto a su estilo. Penetraron seriamente en los Estados Unidos, participaron del Live Aid y en 1985 lanzaron Wide Awake in America, un EP que incluía una notable versión en vivo de Bad.

    Y en 1987 apareció el que para varios resultó su mejor entrega: The Joshua Tree, que contenía tres indudables "tour de force": With or Without You, Where the Streets Have No Name y I Still Haven't Found What I'm Looking For. Llegó el turno de Rattle and Hum, un álbum doble con nuevas canciones y material en vivo apoyado por un documental de dudosa valía.
    Achtung Baby, de 1990, fue otro brusco giro en la propuesta y sonido del cuarteto irlandés con elementos que incluían destellos de música electrónica. De aquí resultaron One y Mysterious Ways. La tendencia se acentuó en 1993 con la edición de Zooropa, con una mayor preponderancia de la música techno y de discotecas. La gira de presentación del CD duró aproximadamente dos años en los que realizaron "apenas" 159 conciertos.
    En 1995 participaron del soundtrack de Batman Forever con Hold me, Thrill me, Kill me; bajo el seudónimo The Passengers participaron de Original Soundtracks 1. En 1997 lanzaron Pop, acentuando aún más los elementos anteriormente mencionados. La crítica los trató muy mal, pero a ellos no les importó ni un poquito "así". Con All that You Can't Leave Behind, de 2000, hubo un intento de regreso a las fuentes. Cuatro años después reaparecieron discográficamente con How to Dismantle an Atomic Bomb. Entretanto, la aparición de varios DVD's, colaboracions de toda índole, discos recopilatorios, reediciones remasterizadas de sus álbumes y una gran cantidad de etcéteras.

    U2 (You too, vos también) ha vendido más de 170.000.000 de discos. Seis de ellos han llegado al número 1 en los Estados Unidos y 9 en el Reino Unido. El cuarteto (que no sufrió modificaciones en su formación desde la grabación del primer álbum) obtuvo 22 premios Grammy, lideró infinidad de encuestas, recibió menciones, condecoraciones y premios de toda índole, fue incluido en el Salón de la Fama en 2005 y, de la mano principalmente de Bono, ha participado en numerosas causas de derechos humanos, justicia social y todo aquello que, en general, reporta muy, pero muy buena prensa.

    Y acaba de editar un nuevo CD: No Line on the Horizon.

    El avispero se removió nuevamente y todos (o casi) se han sentido con derecho a opinar de los cuatro irlandeses. La producción contó nuevamente con el aporte de Brian Eno y Daniel Lanois (que, de paso, meten algún que otro ruidito) y como si fuera un comunicado de prensa, la gran mayoría se centró en ensalzar el "nuevo sonido", la "nueva propuesta", el "nuevo-un-montón-de-cosas" que ofrecía el flamante trabajo.
    A mí los U2 me han caído muy bien desde un principio, más específicamente desde el jopo de Bono. Y debo reconocer varias cosas: que más de una vez me han decepcionado; que cuando vinieron a la Argentina por primera vez me pregunté para qué tanta parafernalia si con un pequeño set acústico la gastaron; que Bono canta verdaderamente bien; que a veces les creo cuando se comprometen socialmente; que los músicos son, instrumentalmente, limitados y que en este caso el resultado final supera a la sumatoria de las partes; que, independientemente del disco que sea, siempre hay dos o tres canciones que te dejan algo; que de un tiempo a esta parte me parece que se repiten; que de un tiempo a esta parte me parece que se autoplagian; que de un tiempo a esta parte empezaron a interesarme cada vez menos; que de un tiempo a esta parte me pregunto qué sentido tienen los nuevos discos que editan; que de un tiempo a esta parte me pregunto por qué Bono no se larga como solista de una vez por todas.

    Ahora caigo en la cuenta de que estoy bordeando las 1.500 palabras en este comentario y que del álbum nuevo… pues prácticamente nada. Entonces uno empieza a cuestionarse ya no los para qué, sino algún por qué. Las respuestas no me acomodan, no me gustan, pero son.
    Lo cierto es que leí bastante acerca de No Line on the Horizon; lo escuché desde internet, luego varias veces desde la fidelidad de la compactera, con booklet en mano y con la mayor concentración posible y me fueron pasando cosas. Algunas, pude esquivarlas.
    Y no quiero jugarla de misterioso. Pero la verdad es que a mí, el disco (lamentablemente) ni fu ni fa. No encuentro un nuevo sonido, una dirección distinta, búsqueda alguna y, mucho menos, una cantidad (aunque sea imperceptible) de riesgo. Los temas parecen extraídos de otros álbumes; mejor dicho, parecen lados B o temas en su momento descartados por vaya uno a saber qué razones. No digo que haya sido así, es lo que me ha parecido. Las melodías son decididamente previsibles. En realidad siempre lo fueron, en mayor o menor medida, pero en algunos casos se trataba de melodías irresistibles, de hitazos indomables, de denuncias con sentido, de búsqueda, aunque a veces esa búsqueda los llevara a una autopista excesivamente (en la previa) transitada.

    El tema homónimo que abre el álbum ya tiene el cantito de cancha asegurado a pesar de la profundidad (je) de su letra: "Conozco una chica, ella es como el mar. La veo cambiando para mi cada día, ¡oh sí! ¡oh oh oh! Un día está calma, al próximo está con marejada, se puede oír el universo en sus conchas marinas, ¡oh sí! ¡oh oh oh!"
    Magnificent y su inicio para las palmas de la multitud y el aporte de ¡tres! tecladistas con un sonido más naif que el de Miranda!, antes de meternos en la profundidad (je) de su letra (parte dos): "Sólo el amor, sólo el amor puede dejar una marca; pero sólo el amor, sólo el amor puede curar una cicatriz". Además, sabemos que es una falacia: el merthiolate o el agua oxigenada también son útiles a tal efecto.
    Moment of Surrender, una balada como tantas, linda como tantas, insulsa como tantas. El aporte de Caroline Dale en cello haría sonrojar a Pablo Casals, Yo Yo Ma y Erik Friedlander, por lo menos.
    Unknown Caller nos recuerda, en su inicio, que andan por ahí Eno y Lanois. Porque la intro está muy bien de verdad; también el juego en los tambores propuesto por Larry Mullen Jr. Pero nuevamente el rictus tribunero indisimulable y todo se empieza a caer a pedazos. A esta altura estoy rogando por uno de esos temas obvios, pasatistas, pero con algo de sangre. Supongo que llegará. Aunque el "oh oh oh…" empezó a minar mi fe.
    I'll Go Crazy if I Don't Go Crazy Tonight levanta un poquito el sport; apenas un poquito, pero algo es algo…

    Get on your Boots está anunciado como el "new single" de la banda. Y la verdad que, para cómo veníamos, es el Nahuel Huapi en el desierto. Guitarras bien al frente, una precisa base, cierto toque electrónico, un cambio de ritmo inesperado que hace que disimulemos la simplicidad reinante.Ppero lo cierto es que tiene pasta de hit y está muy bien.
    Stand Up Comedy arranca como si sufriera los buenos coletazos del tema anterior. Un U2 auténtico, un The Edge vivo, nuevamente la precisión de Larry Mullen Jr. y Adam Clayton y como que ya tenemos ese par de momentos que ameritan subir el volumen. Una línea que me encantó: "La lotería del ADN puede hacerte inteligente". Y hacia el final sí se nota la mano de los productores.
    No tan pegadiza pero sí con cierto dejo experimental, FEZ – Being Born es (tal vez) de lo mejor del álbum y es (seguramente) parte de lo que creí iba a encontrar en él. Octavo tema de once. Un poco tarde, pero bienvenido.
    White as Snow, otro de esos temas para encendedores (antes) y celulares (ahora). Slow tempo que (disculpen ustedes) suele irritarme y bastante. Se ha hecho tantas veces ya… incluso por ellos mismos.
    Con Breathe renace cierta esperanza. Buena letra y algo de vigor. Bono en buena forma. Estamos llegando al final.
    Y el cierre es con Cedars of Lebanon, que incluye un sampler del álbum The Pearl, que grabaran Harold Budd y Brian Eno una punta de años atrás. Otra balada con cierto intento de epicidad no lograda del todo, algunos atractivos sonidos pero, a la vez, una gran tendecia al sopor.

    U2 ha regresado con No Line on the Horizon.
    No puede afirmarse que sea un mal disco; pero tampoco que sea de los buenos. Tiene sus momentos interesantes (pocos) y de los otros (varios).
    Y he tratado de no dejarme llevar por el cariño que les tengo y mucho menos por las exposiciones mediáticas y periodísticas.

    Pero más allá de eso, hay algo que huelo y es el cálculo.
    Los U2 saben que, en el peor de los casos, venderán millones y reventarán estadios.
    Hubiesen podido apovecharse de eso para tirar una con sentido, ¿no?
    ¿O es que no (les) hace falta?
    ¿O es que no necesitan?
    ¿O es que nadie exige?
    Hay algunos momentos, por supuesto.
    Pero…
    No Line on the Horizon.
    Estoy totalmente de acuerdo.

    Marcelo Morales

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