• Wendy Lewis

    Cuando en octubre de 2008 entrevistamos a The Bad Plus, les preguntamos si tenían en mente convocar a algún cantante. Sorprendidos, nos contaron que sí, que para lo que sería su próximo disco convocamos a una gran cantante, Wendy Lewis, de Minneapolis; durante mucho tiempo ella participó en el movimiento underground y David (King) tocó con ella en una banda hace más o menos 15 años…o algo así… en realidad no recuerdo cuánto tiempo hace…”
    No les voy a negar que arreciaron las dudas con respecto a cómo resultaría. Más que dudas, desconfianza. Lo cierto es que el álbum salió, se editó en la Argentina y The Bad Plus se presentó en La Trastienda. Sergio Piccirilli ya había cubierto uno de sus shows en Los Angeles en el mes de marzo. Por ello es que no nos parecía adecuado realizar una nueva cobertura de un concierto que, seguramente, tendría varios puntos en común con aquél.
    Pero algo íbamos a hacer. ¿Charlar nuevamente con los integrantes del trío? Podría ser, pero… hasta que apareció la posibilidad de entrevistar a Wendy Lewis. Y de conocerla. Y de un par de etcéteras.
    Acordamos que el encuentro fuera antes del concierto y debimos realizarlo en dos segmentos que nos parecieron escasos. Cuando el show comenzó, a las 21:30 hs. del 6 de junio de 2009, sabíamos que estaría dividido en dos partes claramente diferenciadas: una, instrumental, a cargo del trío: David King en batería, Ethan Iverson en piano y Reid Anderson en contrabajo; la otra, con el agregado de Wendy Lewis.

    Variation d’Apollon, de Stravinski, marcó el rumbo de inmejorable manera con un King hiperkinético y sutil. Siguieron con Rhinoceros is my Profession, con una increíble demostración de Iverson hacia el final. Old Money se transformó en uno de los grandes momentos de la noche con Iverson en plan Cecil Taylor, un Anderson exquisito que supo ser “enturbiado” por el chispeante King. Thrifstore Jewelry vino acompañado de un gran solo de batería de King que jamás se apartó del tema. En Fém, de Ligeti, la rompen todos a fuerza de abruptos cambios de ritmo y un espíritu lúdico incesante.
    Cuando Reid Anderson presentó a Wendy Lewis, fue recibida con mucho respeto; pero también se respiraba cierto aire de desconfianza, duda; la misma, tal vez, que teníamos antes de conversar con ella. Con las manos en el bolsillo de su campera durante la interpretación de Lithium, de Nirvana, Lewis tardó pocos minutos en disipar todo pensamiento obtuso que circulara por cualquiera de los asistentes. Cuando acompañada por Anderson da inicio a Radio Cure, de Wilco, caemos en la cuenta de que los bolsillos deben tener una capacidad ilimitada: todos estábamos allí. Siguieron, sorpresivamente, dos temas no incluidos en For All I Care: Blue Velvet, con un excelso solo del pianista y New Year’s Day, de U2, con sobresalientes intervenciones de Iverson y King y una ubicua Lewis con una voz rayana en el magnetismo.
    How Deep Is your Love (The Bee Gees) trajo un magnífico solo de Reid Anderson; y Barracuda (Heart) la explosión de todos y la entrega más enérgica de la cantante. El cierre, Comfortably Numb, rozó lo ideal. El bis, la también inédita Heart of Gold (Neil Young) inundó el recinto de magia con Anderson haciéndose cargo de la voz líder y un cierre con los cuatro cantando a capella dejando en claro que no había que pedir más.

    Esto que comentamos fue parte de lo que sucedió durante la presentación de The Bad Plus junto a Wendy Lewis. La entrega de un trío que se conoce de perlas y que en cada actuación nos subyuga; pero también el acople, sin ningún tipo de esfuerzo, de manera casi natural, de una cantante con una fortísima personalidad sobre el escenario. Y debajo, también.
    Pero… ¿quién es Wendy Lewis?
    Nació en Minneapolis, Minnesota; creció en Winston-Salem, North Carolina. Sus padres, cantantes no profesionales; sus hermanos, músicos. Le costó sacarse varios miedos, por lo que comenzó a cantar profesionalmente a la edad de 27 años. En 1987 conformó su primera banda, a la que llamó Rhea Valentine; aquí se dio otro gusto empezando a componer, primero en sociedad con sus compañeros de grupo y luego en soledad. A pesar de que estuvieron por firmar un contrato con Columbia en 1990, la banda se disolvió en 1991 sin dejar registro discográfico alguno.
    Luego colaboró en varios proyectos y en performances avant-garde, hasta que reformó Rhea Valentine editando el álbum Shrug en 1994. Esto le permitió al grupo obtener cinco Minnesota Music Awards antes de su disolución en 1998. Rápidamente Lewis formó Mary Nail, cuya existencia duró dos años grabando un EP que nunca fue editado. Y he aquí el dato: David King, baterista de The Bad Plus, formó parte de ambos proyectos.

    Wendy Lewis obtuvo una beca para composición en el Minnesota State Arts Board, colaboró con el pianista Bill Carrothers en “The Language of Crows”, escribiendo prácticamente la mitad del material. Luego fue convocada como jurado para el “Musicians in Other Mediums” gracias a una escultura que uno de los curadores supo apreciar.
    A partir de 2001 intensificó su trabajo como escritora, siendo publicada en Blink: Sudden Fiction by Minnesota Writers (Spout Press) y, un año más tarde, comenzó a escribir una columna mensual para el sitio de internet dedicado al arte denominado Mental Contagion, donde se encuentran archivadas 6 años de sus entregas. También en 2002 conformó Redstart, con la que editó en 2003 el EP One y, en 2005, el álbum So Far From Over.

    Con Redstart en un paréntesis obligado (y que se explica en la nota), es que apareció el baterista David King con la propuesta de unirse temporalmente a The Bad Plus
    Pero Wendy Lewis, cantante, compositora, escritora, pintora y escultora entre otras cosas, tiene además otras aspiraciones: ya tiene prácticamente terminado Littlebig, un álbum con composiciones propias que será editado en 2010 y profundizará sus trabajos tanto en la escritura como en las artes visuales.
    Con esta artista (pocas veces he escrito esta palabra con tanta convicción) hemos mantenido una charla que, se reitera, resultó escasa en tiempo y forma.
    Disfrútenla, no les costará mucho, se lo aseguramos.

    ¿Qué estás haciendo con estos tipos?

    Bueno… no tengo idea… (risas). No soy una cantante de jazz, siempre me he orientado más hacia el rock, ya sea cantando o componiendo; compartimos una banda a mediados de los ’90 con David King (baterista de The Bad Plus) y ésa es la conexión. Ellos tenían la idea de incorporar una voz y la verdad que, en un principio, no tenía idea de cómo funcionaría. Lo cierto es que cuando me lo propusieron y, sabiendo ese cóctel que realizan entre composiciones propias y covers del rock y del pop, les dije algo así como “hagámoslo”.

    Vos sabías entonces lo que ellos hacían…

    A ver… yo había escuchado algunos de sus discos, pero…

    No eras una fan…

    No… pero sí estaba al tanto de lo que hacían. Tené en cuenta que al mismo tiempo yo estaba involucrada en mis propios proyectos, pero siempre me resultó muy interesante su propuesta. Me gusta el jazz, escucho jazz, pero nunca tuve la intención de cantarlo. Mucha gente de la que me ha visto me ha dado a entender de que mi manera de cantar tenía algún atisbo jazzero, pero nunca me interesó hacer algo en una forma… digamos… tradicional. Es que me gusta cambiar un poco lo que ya está establecido.

    ¿Habías hecho algo similar a esta experiencia con otros músicos?

    No… (piensa); no, realmente no. Aunque todo depende desde qué lado se lo mire. Porque yo pienso que estos muchachos realmente rockean; y eso hace que esta situación sea única. Porque la propuesta de la banda es decididamente diferente a lo habitual y, yendo un poco más allá, me cuesta verme haciendo algo así con otra banda. Hubo y hay algo en The Bad Plus que me seduce de verdad.

    Vos tenés tu propia banda…

    (y realiza un gesto casi de resignación)

    La banda es Redstart, pero… ¿por qué ese gesto?

    ¿Conocés a Andrew Bird?

    Sí, por supuesto…

    Bueno… él se llevó a los músicos de mi banda…

    Ah… un amigo…

    No… está bien… me enorgullece y, además, he estado involucrada en otras cosas. No hemos trabajado mucho últimamente así que me parece bien; y tal vez sirva para reactivarme o modificar algunas cosas, veremos… Lo cierto es que Redstart entró en una suerte de parate porque los músicos de la banda comenzaron a ser solicitados para otros proyectos; y desde 2007 están prácticamente dedicados exclusivamente a Andrew Bird. Me gustaría volver a grabar con ellos, tenemos mucha química.

    En este momento, ¿The Bad Plus es un trío con una cantante, un cuarteto o una cantante con un trío?

    Yo creo que es una cantante con un trío, aunque está claro que soy una invitada…

    ¿Sos la nueva líder?

    (Sonriendo) No, no, no… de ninguna manera… Probablemente hagamos otro disco en el futuro pero está claro que ellos son un trío y que, circunstancialmente, yo estoy formando parte de esta aventura.

    ¿No pensaste en la posibilidad de un álbum de The Bad Plus con composiciones tuyas?

    Hemos hablado algo al respecto de un disco con composiciones originales, pero yo no me dedicaría a la totalidad de las composiciones.

    O tal vez versiones de tus temas…

    Tal vez… tal vez… no estaría mal… me encantaría ver qué harían musicalmente con mis canciones.

    Por tu manera de responder creo que en este momento estamos en presencia de un grupo de un álbum

    Sí…

    Con, tal vez, un segundo disco en el futuro.

    Exactamente; “tal vez”. Pero, de hacerlo, no creo que se trate nuevamente de covers. Debería ser algo diferente.

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