Nobu Stowe
Empecemos por el principio: ¿puedes contarnos algo sobre tu entorno familiar y con relación a tus comienzos en la música?
Ninguno de mis padres es músico pero ambos tienen inclinaciones musicales. Mi padre canta decentemente aunque no toca ningún instrumento. Mi madre tiene licencia para enseñar koto (instrumento tradicional de cuerdas japonés). En un principio ella también tocó piano y órgano, lo cual hizo que yo tomara lecciones de piano y música clásica cuando tenía tres años de edad. Ahora me alegro que haya hecho eso… pero lo gracioso es que recuerdo que al comienzo odiaba el piano. Mi hermana menor también tomo lecciones de piano pero dejó de tocarlo hace ya mucho tiempo. Mis padres no escuchaban jazz pero tenían una decente colección de música clásica, música étnica –chanson francesa, canzone italiana, folclore de la India, China, Sudamérica, japonés, etc.- y bandas sonoras, especialmente de películas europeas del período 1940-1960. Crecí escuchando esas grabaciones. Me gustaría mencionar que el primer álbum de jazz al que me vi expuesto fue el soundtrack de Ascenseur pour l’échafaud, el film negro de 1958 del director francés Louis Malle protagonizado por Jeanne Moreau y Maurice Ronet. La música estaba compuesta por Miles Davis y tocada por un sexteto franco-estadounidense integrado por Davis, Barney Wilen, Rene Urtreger, Pierre Michelot y Kenny Clarke. Recuerdo haber disfrutado mucho ese soundtrack… Otra banda sonora que me causó una gran impresión fue Orfeu Negro (Black Orfeus) de Luis Bonfa y Antonio Carlos Jobim. Además, indirectamente, estuve en contacto con el jazz a través de la chanson francesa; esto se debe a que músicos de chanson incorporaron magistralmente elementos de jazz en su música. Por ejemplo, Yves Montand contrató al excelente guitarrista Henry Crolla -quien estaba inspirado en Django Reinhardt- para la canción Les FeuillesMortes (conocida en inglés como Autumn Leaves y en castellano como Las hojas muertas, tema en origen incluido en el filme francés de 1946 Les Portes de la Nuit) sobre música de Joseph Kosma y letra de Jacques Prevert, la cual tuvo un definido toque de jazz. También Autumn Leaves es uno de mis standards favoritos para tocar. De hecho, acostumbro comenzar mi práctica de piano con Autumn Leaves… he estado tocando muchas veces esa canción desde que era niño hasta ahora… ¡Pero aún no me canse de hacerlo, por supuesto!
¿Podrías decirnos algo sobre tus primeras bandas en Japón como Do-Jins y The Moons?
A los ocho años de edad forme mi primera banda: Do-Jins (en japonés, “nativos”) con mis amigos del grupo de boy scouts. Los miembros mayores querían formar una banda como parte de una actividad de escautismo. Debo decir que eso fue más una broma que algo serio… pero en ese grupo conocí a mi primer colaborador de relevancia: Eisin Hirata. Allí toqué el piano, percusión y canté, junto con otros tipos. Tengo una cinta de Do-Jins… No hace falta decir que la calidad no es muy buena y es amateur… pero de alguna manera suena interesante…una especie de primitiva “música étnica de vanguardia” con percusiones múltiples y voces… algo de alaridos… es decir, un típico canto de vanguardia japonés “a la Yoko Ono”. Cuando fui un poco mayor, a los diez u once años, me enganché con The Beatles. Esa fiebre por los Beatles duró cinco años o más, así que coleccioné cualquier álbum de The Beatles y de sus miembros; finalmente me metí en la música de otros grupos de los sesenta como los Stones, The Who, The Kinks, etc., etc. En su mayoría británicos, pero también algo de Bob Dylan y otros estadounidenses (The Byrds, The Doors, Beach Boys, etc.). Pero no estaba metido en músicos de pop y rock japonés. Inspirado en los Beatles y otros formé, con Eisin Hirata, mi primer proyecto como líder: The Moons. Eisin era un buen letrista, así que formamos un equipo para componer canciones. Yo tocaba guitarra, piano y cantaba; Eisin tocaba guitarra y se nos unió un compañero de la escuela llamado Honyo Ohte, quien decidió tocar la batería. Mayormente fue una banda de estudio sin demasiada actividad real en vivo. La banda permaneció unida durante tres años más o menos, hasta que decidimos separarnos por diferencias musicales. Eisin quería seguir más orientado a la música vocal (estuvo en la banda británica de los ochenta, The Smith) pero Ohte y yo preferimos seguir con el rock progresivo.
Después de eso, justamente, formaste el grupo de rock progresivo Pale Ghosts…
Sí, por eso fue que Ohte y yo nos decidimos a formar el trío Pale Ghosts. Reclutamos a Takashi Kanai, un talentoso guitarrista clásico de nuestro colegio. El nombre del grupo estaba parcialmente basado en el tema A Whiter Shade of Pale de Procol Harum, en gran medida, una de las primeras canciones progresivas que escuché. Yo era el compositor principal y mayormente tocaba los teclados –piano, órgano, sintetizadores, etc.- voces y algunas guitarras.
Como seguimiento de esos tiempos… sé que en aquel entonces estabas especialmente interesado en grupos de rock italiano de los setenta como Premiata Forneria Marconi, Banco, Le Orme y bandas argentinas como La Máquina de Hacer Pájaros, Invisible, Spinetta Jade, Alas, M.I.A., Espíritu, etc. ¿Qué te fascinaba de esas bandas?
Al igual que el resto del mundo, inicialmente estuve expuesto e influenciado por los grupos británicos como Procol Harum, Yes, King Crimson, Caravan, Pink Floyd… pero como tú dices, pronto mis intereses se expandieron a grupos del resto de Europa y también latinoamericanos. Por supuesto, el tamaño del mercado de rock progresivo en Japón no puede ser comparado al J-Pop (pop japonés); pero el rock progresivo, inclusive de otros países además del Reino Unido, ha sido relativamente popular en Japón. Así que hubo mucho material bueno de rock progresivo editado en Japón, incluyendo trabajos bastante oscuros provenientes de todo el planeta. Descubrí grupos no-británicos en una librería de mi ciudad natal (Maebahshi, Gunma – Japón); por alguna razón esta librería tenía una buena colección de grupos de rock progresivo europeo, mayormente italianos como los que tú mencionaste. Estaba muy impresionado por su estilo de rock progresivo ya que está fuertemente basado en la tradición de la música clásica y sobre todo en la melodía, lo cual es para mí uno de los elementos más importantes en la música. Mi encuentro con las bandas argentinas fue unos meses más tarde. Poco después de mi encuentro inicial con los grupos italianos comencé a leer Marquee –una revista mensual japonesa totalmente dedicada al rock progresivo y probablemente una de las mejores en su género–. Incidentalmente, en el primer número de Marquee que compré aparecía una historia sobre rock progresivo latinoamericano y un buen catálogo. Alrededor de ese tiempo, algunas disquerías especializadas de Tokyo comenzaron a importar álbumes de rock progresivo de América Latina y especialmente de Argentina. Así que empecé a coleccionar álbumes de esas bandas argentinas que ya mencionaste.
Creo que los primeros que compré fueron los dos discos de Crucis, los cuales se reeditaron por el sello japonés Edison Inc. También de rock argentino, además de los mencionados, disfruté de los álbumes de Magma, la banda de Paraná liderada por Alberto Felici –obviamente también amo el aún más famoso Magma francés- Bubu, Aucan, Materia Gris, Seru Giran, Eternidad, Anacrusa, etc. Encuentro algunas similitudes entre el rock italiano y el rock argentino, concretamente el énfasis en la melodía; pero los grupos argentinos tanto como grupos de Brasil, México, Uruguay, etc., me dieron un sentido total del sabor latinoamericano. Incluso puedo sentir en ellos las variaciones regionales y culturales. No sé cómo explicarlo bien, pero esta música es como si me hiciera sentir que estoy viajando a Sudamérica… Bueno, espero ir de visita algún día (exclamando).
¿Por qué te mudaste a Estados Unidos y de qué manera eso cambio tu visión musical?
En aquel entonces no estaba muy metido en la música estadounidense incluyendo al jazz, a no ser por Bob Dylan y otros pocos músicos; pero por alguna razón decidí mudarme a Estados Unidos. Creo que fue sobre todo porque realmente tenía ganas de salir de Japón para ser más “internacional” y ampliar mis visiones. Pensé en ir a Europa pero elegí Estados Unidos, probablemente, por su importancia y fuerte conexión con Japón. En cualquier caso, me trasladé al área de la Bahía en California poco después de graduarme en Japón en la escuela secundaria e ingresé a la University of California en Berkeley –cerca de San Francisco-. Allí me especialicé en música (composición) y psicología. A lo largo de mi estancia en la universidad seguí tocando con Pale Ghosts y regresaba a Japón por lo menos dos veces al año. También toqué con algunos músicos estadounidenses en la universidad; pero mis gustos todavía estaban muy influenciados por europeos y no tanto por el estilo de música estadounidense… En cuanto a la segunda parte de tu pregunta diría que mudarme a Estados Unidos, realmente, no cambió mi visión musical (dicho con énfasis).
¿Tuviste algún conflicto para preservar tu cultura y, al mismo tiempo, tener que salir a asimilar una cultura diferente?
Ése nunca fue un problema para mí, porque en términos culturales era “antinacionalista”. Como te dije, desde un principio estuve más influenciado por la música que provenía fuera de Japón; y para decirte la verdad, durante un tiempo sentí que no había música de Japón que valiera la pena escuchar. Creo que adopté esa actitud extrema para establecer mi identidad… Por supuesto, ahora sé que ésa fue una idea estúpida… pero me llevó mucho tiempo darme cuenta que hay buena y mala música en cualquier cultura.
