• Scott Amendola Trio: Lift

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    Tudo de Bom, Cascade, Blues for Istanbul, Death by Flower, Lift, Lima Bean, The Knife, Lullaby for Sascha

    Músicos:
    Scott Amendola: batería, percusión, electrónicos
    Jeff Parker: guitarra
    John Shifflett: bajo

    Sazi Records, 2010

    Calificación: Está muy bien

    La libertad no es simplemente un privilegio que se otorga; es un hábito que ha de adquirirse (David Lloyd George)

    En la concepción budista se afirma que, para saber lo que hicimos en el pasado, tenemos que fijarnos en nuestra vida actual; y que si queremos saber lo que haremos en el futuro, sólo debemos observar lo que ahora estamos haciendo. Ese principio filosófico tiene una importancia capital; no sólo para comprender cabalmente las experiencias que vamos atravesando en la vida sino también porque ese entendimiento nos confiere la auténtica libertad de escoger qué clase de experiencias futuras nos gustaría tener. Según las enseñanzas de Buda el ser humano, al tomar contacto con su propia autonomía, independencia y libertad de acción, se predispone naturalmente a reaccionar de manera positiva a los sucesos presentes; y esa actitud, por consecuencia, favorece el aprendizaje y la posterior transformación del conocimiento adquirido en hechos concretos.
    Una somera recorrida en la prolífica trayectoria del baterista y compositor estadounidense Scott Amendola quizás nos permita deducir que la coherencia, naturalidad y permanente evolución que han distinguido su carrera artística, pueden suscribir a aquel precepto doctrinario del budismo.
    En el supuesto caso de que intentáramos ceñir el presente musical de Scott Amendola a Lift, su nueva producción discográfica, podríamos llegar a conjeturar que se trata tanto de una síntesis cabal, honesta y franca de su pasado como así también de una firme proyección orientada a su propio futuro.

    Lift es un álbum impecable en su concepción, ecléctico en relación a las fuentes de inspiración de las que se nutre y versátil en su faz expositiva. La amplitud de géneros que atraviesan las ocho composiciones que lo integran (que van desde el free-rock al jazz de vanguardia pasando por el blues, la música electrónica, el country y la música latina), son la natural consecuencia de la amplitud estética que Scott Amendola ha venido transitando en tiempos recientes en los múltiples proyectos que lo tuvieron como actor protagónico. En ese sentido resulta propicio mencionar que algunas de las bandas más significativas de la actualidad, tales como The Nels Cline Singers, Plays Monk, Larry Ochs Sax & Drumming Core, Ben Goldberg’s Go Home, Amendola vs Blade y Kihnoua; tienen además de un riguroso compromiso creativo, el común denominador de contar entre sus filas con Scott Amendola. Todo esto, sumado a su depurada técnica, variedad de recursos e indeleble aptitud exploratoria, lo han erigido en uno de los bateristas más activos y requeridos de su generación.
    En lo que va de este año ha participado en los álbumes Initiate junto a The Nels Cline Singers, The Celestial Septet (proyecto que asoció a The Nels Cline Singers con el Rova Saxophone Quartet), Unauthorized Caprices de Kihnoua, Trapeze Project de Sarah Wilson, Dirty Baby de Nels Cline, Faraway City junto a Valerie Orth, Ten Ton Heather con Rick and Aireen, Temi Per Cinema con WS-41+2, The Talking Bass de Giovanni Maier y River Train junto a Crystal Monee Hall.

    Sin lugar a dudas es lógico colegir que, para abarcar semejante variedad de géneros y estilos, no basta sólo con buenas intenciones o una envidiable fuerza de voluntad, ni resulta suficiente ser propietario de un trabajado patrimonio técnico como instrumentista. En todo caso, además de eso, se requiere también de un afinado desarrollo en la capacidad de adaptación que permita asumir el desafío de enfrentar situaciones divergentes y variadas con similar idoneidad.
    Digo esto con conocimiento de causa y no porque posea dicha cualidad sino, justamente, por todo lo contrario. De hecho puede afirmarse sin margen de error que soy de la clase de personas con incapacidad manifiesta para hacer varias cosas en forma simultánea y, cuando digo varias cosas, me refiero a… dos. A modo de ejemplo le cuento que ayer quise atender un llamado telefónico mientras almorzaba y termine masticando el celular y con un tenedor clavado en la oreja. Por supuesto hay otros ejemplos, más ilustrativos y menos humillantes; pero para ello debería ponerme a pensar, hacer memoria, recordar y… pensar. En definitiva, demasiadas tareas simultáneas para una persona cuyo límite máximo es hacer una sola cosa a la vez… o menos.

    Scott Amendola hizo su debut discográfico como líder de banda en 2000 con el álbum Scott Amendola Band, en esa oportunidad acompañado por Jenny Scheinman en violín, Dave Mac Nab en guitarra, Eric Crystal en saxo y Todd Sickafoose en contrabajo. En 2003, con similar formación (a excepción del ingreso del guitarrista Nels Cline en reemplazo de Mac Nab y la colaboración de Carla Bozulich en voces), editaría Cry. Dos años más tarde lanzó el elogiado Believe en compañía de Jeff Parker y Nels Cline en guitarras, Jenny Scheinman en violín y John Shifflet en contrabajo.
    En su nuevo entrega, Scott Amendola adopta la riesgosa decisión de resumir su paleta de sonidos al formato de trío pero recurriendo a las seguridades que ofrece trabajar con dos de sus más frecuentes colaboradores: el sobresaliente guitarrista Jeff Parker (Tortoise, Isotope 217, Chicago Underground, etc.) y el experimentado contrabajista John Shifflet (San Jose Chamber Orchestra, Taylor Eigsti Trio, Will Bernard Quartet, entre otros). Lift es un álbum que, aun en su diversidad estilística, parece responder a una estrategia compositiva signada por la sobriedad, en donde todo es interpretado con buen gusto y una equilibrada dosis de expresividad sin exageraciones gratuitas ni acrobacias innecesarias. Incluso podríamos aseverar que su alegato musical, al alejarse voluntariamente de forzadas complicaciones, se supone fácil de entender para todos los públicos sin que ello implique una desvalorización estética de la obra.

    Un florido solo de batería sirve de introducción a Tudo de Bom. Esta pieza de sublimados aromas brasileros, al amparo del firme pulso que construye el contrabajo de John Shifflet y los imaginativos ornamentos percusivos que propulsa Scott Amendola, evoluciona melódicamente en derredor del austero alegato que describe la guitarra de Jeff Parker. Cascade se funda en cíclicos riffs de guitarra adornados con juiciosas inserciones en electrónicos y un ascético relato de la melodía. Tras un breve interludio solista de John Shifflet, concluyen en una reexposición del tema que, a pesar de tratarse de una composición que orbita los perímetros del post-rock, parece responder estructuralmente a los cánones del jazz tradicional.
    La propuesta del Scott Amendola Trio no juega a la especulación ni a la experimentación desaforada pero se permite intensas excursiones en dirección al blues, con Blues for Istambul, y el free-rock, en Death by Flower. En el primero de los casos mediante una exótica incorporación de motivos arábigos y en el segundo tema con una explícita aproximación a la estética exploratoria que suele distinguir a The Nels Cline Singers. La pieza que da título al álbum, en cambio, circunda los perímetros de la música country pero resaltando la expresividad por encima de todo y acentuando el aspecto “cantable” de la composición.
    Lima Beanestá gobernado por un adictivo groove con reminiscencias del inolvidable T.J. Kirk (banda que Scott Amendola integrara en los 90’s); en tanto que The Knife, con un brillante desempeño de Jeff Parker en guitarra,  parece rendir pleitesía al nuevo héroe del sonido Telecaster: Jim Campilongo.
    El álbum cierra con el cadencioso arrullo que dibuja Lullaby for Sascha.
    Lift es una honesta, ecléctica, inteligente y apasionada expresión de libertad.

    La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión (Kurt Cobain)

    Sergio Piccirilli

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