Por Los Codos

Mex Urtizberea

Si el de la RCA Victor se puso a escuchar…

Claro… (risas)… una vez en un disco con Casero pusimos a un perro así que le estaba dando bomba a otro, era un dibujo de Caloi… porque ¿qué hacía ese perro ahí? Vivimos rodeados de absurdos…

Bueno, vos decís que la cosa te asusta pero trabajás para eso…

Sí… colocar las cosas en otro lugar y acentuarlas y ponerle objetos y magnificar esas situaciones; la intención es encarar las cosas desde otro lugar. Pero no hay que caer en la obviedad; si vas a hacer un chiste sobre Bilardo hay que tratar de no caer en el bidón o en su nariz, es importante la sorpresa.

Y con la música ¿cómo hacés para no caer en la obviedad?

Yo hice música desde muy chico y siempre hice humor desde la música. La tengo más incorporada. Y ahora como hago la letra, trato de equilibrar eso y que no haya mucha información, porque ahí también está la cosa, porque cuando hay un exceso de información terminás entendiéndolo vos solo. Me acuerdo que nos juntábamos con Alberto Muñoz (un tipo impresionante, el del Circo Mágico) y con él escribíamos el Magazine For Fai; nos juntábamos dos o tres veces por semana y hacíamos chiste del chiste del chiste del chiste y llegaba un punto en que nos decíamos “si hacemos esto, nos quedamos solos”. Y era verdad… igual uno eso lo aprende con el tiempo.

¿Vos te considerás un tipo polifacético o un indeciso?

(Sonríe con cara extraviada mientras piensa… y piensa… y mira de soslayo… y piensa…) La verdad que…

Te acepto lo de polifacético indeciso…

Puede ser… (sonríe). No me detengo en ver el placer de la virtud de manejar distintas áreas, porque la verdad es que no las profundizo. A mí me gusta hacer diferentes cosas, el “desafío”… por ejemplo ahora estoy como loco con ganas de hacer una película.

Y seguramente la va a protagonizar Julieta Cardinali.

¡Por supuesto!

Y vos como galán…

Yo como galán y ella mi novia en la ficción, es la única manera de poder manosearla un poco… es amiga de mi mujer… no lo puedo hacer y entonces uno tiene que hacer cine para tocar un “nalgamen” o algo… (risas).

¿Qué es lo que más te desengañó de lo que hiciste?

(Piensa) Trato de no llegar a esa instancia. La suerte de poder gestionar y llevar a cabo tantas cosas te permite que cuando ya no da para más, te corras a tiempo. A mí la gente me dice que vuelva con el For Fai, que dále con el For Fai… y yo no volvería nunca… sería tristísimo para mí, ya no daba para más…

¿No daba para más o hicieron que no diera para más?

Y… trabajaron para eso… tuve reuniones y el que manejaba la programación en América en ese momento (año 1999 cuando hacíamos el For Fai político) odiaba a los chicos y como estábamos en el verano me propuso poner minas para levantar el rating. Y cuando le dije (le recordé) que era un programa con chicos me dijo “ah… tenés razón… entonces hacé algo aparte, sin los chicos y mostramos un par de culos…”. Y le dije buenas tardes y me fui. El tipo quería poner a Sapag. Y le puso minas y todo lo que él quería y duró dos meses. Pero esto es así… es un problema de esos tipos, son mediocres, existen, son muchos y uno tiene que convivir. Pero cuando uno tiene que estar convenciéndolos… ya no me dan ganas…

¿Y no te jodió por los pibes?

Había mucha gente muy talentosa laburando; estaba Saborido, Muñoz, Lucrecia Martel…

Bueno, pero ya están curtidos… en cambio los pibes…

Sí, pero quedaron mal… habíamos entrado en un canal de aire, fueron 4 meses de un programa que se hizo durante 4 años… y con los pibes fue muy triste, incluso el programa final lo hicimos encapuchados, como pasando a la clandestinidad tipo Subcomandante Marcos, con el tema de Manu Chao de fondo y hoy lo veo y se me caen las lágrimas. Ahí empezó una cosa ideológica más fuerte, más directa. Y eso me hizo despegar hacia otras cosas, como las columnas del diario La Nación o bajando línea desde otro lugar. Los pibes… un gran porcentaje siguió trabajando y hoy los buscan, porque tenían una cabeza muy especial… mi hija Violeta, Julieta Zylberberg, Martín Slipak, Martín Piroyanski, Laura Cymer… todos están trabajando y son For Fai y me da mucho orgullo porque no son los niños de la televisión que uno ve normalmente, esos niños prodigio en donde está muy metida la familia para que los salve económicamente. En el For Fai los padres no entraban; grabábamos los sábados porque yo quería que fueran al colegio y que los chicos se divirtieran. Estas normas me trajeron algunos problemas, pero era así o no era.

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