• Scott McGill / Michael Manring / Vic Stevens: What We Do

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    Disco uno: Cherokee, Footprints, Blue In Green, Solar, Gloria’s Step, Icarus, Naima, Invitation, Nefertiti, Bessie’s Blues, Maiden Voyage, Oleo.
    Disco dos: Conflict Resolutions, The Rips One, Pools, Improv 1, Drums solo, The Vogaye of St. Brendan, In-a-gadda-DaVinci, Bad Hair Day, Addition By Subtraction.

    Músicos:
    Scott McGill: guitarras eléctricas, acústicas y fretless
    Michael Manring: bajo eléctrico y acústico
    Vic Stevens: batería, percusión

    Free Electric Sound, 2006

    Calificación: Con paciencia

    Si Charlie Parker, u otros grandes, hubiesen sido pistoleros habría un montón de imitadores muertos (Charles Mingus)

    Cierta vez tuvo lugar un concurso de imitadores de Chaplin. Fue entonces que el auténtico Carlitos decidió presentarse a dicho evento con un nombre falso. Ganó un desconocido llamado Rivell. Chaplin fue tercero.
    Cuando escucho tocar al guitarrista Scott McGill, recuerdo que… cierta vez tuvo lugar un concurso de imitadores de… esteee…
    Recuerdo la anécdota que acabo de relatar…
    Estoy convencido de que si hubiese una compulsa entre falsos Allan Holdsworth, Mc Gill sería un claro ganador. Para imitar a un talentoso hace falta algo parecido al talento y, sobre todo, bastante coraje. Aunque sólo los autenticos trascienden, el ejercicio imitador puede tener su utilidad ya que actúa como mirarse en un espejo. Sin ir más lejos, días pasados intenté afeitarme mirándome a mí mismo y fue una carnicería. La música de Scott McGill acusa diversas influencias que oscilan entre Brand X y la Mahavishnu Orchestra. Para disimularlo, ha tocado con Jimmy Page, Joan Jett y The Beach Boys. Luego de liderar Hand Farm, inició su carrera como solista con el álbum Ripe en el que también tocara Vic Stevens. McGill y Stevens luego sumarían a Michael Manring para constituirse como trío. El primer disco de la banda, Addition By Subtraction (2001) se inscribe en la línea de jazz-fusión-progresivo-tradicional. Algo así como Los Chalchaleros de la fusión (dicho con las disculpas del caso hacia… ambos). Su segundo trabajo, Controlled by Radar (2002) abrió espacio a la improvisación. Ahora nos llega su nuevo trabajo, What We Do. Doble, con un disco en estudio integrado por standards y otro grabado en vivo en el 2001, a modo de bonus.

    Muchos señalan que el nacimiento de la música de fusión fue con el disco de Miles Davis In a Silent Way. Otros indican que fue con Bitches Brew, también de Davis. Queda claro que fue Miles quien cristalizó ese movimiento. De hecho, músicos que integraron diferentes bandas de Davis fueron el motor de esa corriente… la Tony Williams Lifetime, McLaughlin y su Mahavishnu Orchestra, Chick Corea con Return to Forever, Joe Zawinul y Wayne Shorter con Weather Report.
    Sin embargo, el concepto de fusión a partir del jazz ya existía. En los 40’s el jazz se acercó a la música cubana, en el ’50 lo hizo con el rhythm & blues y el soul; algo similar ocurrió con la música brasileña en los 60’s dando lugar a la bossa nova y más tarde, en la década del setenta, confluyó con el rock. A medida que los instrumentos acústicos cedieron protagonismo ante los instrumentos electrónicos, el jazz-rock fue rebautizado como fusión. Y en cuanto fue perdiendo su identidad jazzística, también se fue alejando del terreno experimental. El swing y las síncopas se hicieron rudimentarias, los matices tímbricos desaparecieron tanto como el sentido de improvisación, siendo reemplazados por la alta competencia técnica y la sofisticación instrumental.

    What We Do comienza con el clásico de Eric Dolphy,Cherokee, en versión que no agrega ni quita ni… nada. Salvo un impecable solo de Manring en fretless y una lluvia de escalas a cargo de McGill. La mayoría de las manifestaciones musicales que nos rodean tienen como punto de partida una escala. En ella se basan los principios de la tonalidad y de la armonía. McGill sólo permanece en el punto de partida… ¿se entiende?

    Siguen con Footprints de Wayne Shorter, incluida originalmente en Adam’s Apple de 1966. Manring carga sobre su fretless el peso de la melodía mientras la reconfiguración rítmica se Subtenta en el machacante pulso que le imprime la batería de Stevens. Luego es el turno de Blue In Green, la magnífica composición de Bill Evans incluida en el disco de Miles Davis Kind of Blue. Allí Evans, tomando elementos provenientes de Rachmaninoff y Ravel, amplió las posibilidades de tránsito por las escalas a partir de una nota, en lugar de utilizar una secuencia de acordes. Ese aporte elevó a un rango supremo al jazz modal. Los muchachos fusionistas ofrecen reverencia al original y está bien (con esos antecedentes era lógico que arrugaran).
    Si busca un enfoque verdaderamente diferente de este clásico, escuche la versión que hizo Screaming Headless Torsos… y después me cuenta.

    A continuación llega Solar de Miles Davis (incluida en Walkin’ de 1954); una versión breve, deforme y minusválida. Siguen con un contenido enfoque de Gloria’s Step de Scott LaFaro. Luego llega Icarus de Ralph Towner. Si bien muchos asocian este tema con Oregon, la primera versión fue del Paul Winter Consort en 1973. Aquí rearmonizaron completamente el original apartándose de su núcleo new age y adoptando estructuras derivadas de compositores como Boulez y Bartok. El resultado no está nada mal. En Naima de John Coltrane (del álbum Giant Steps de 1960) McGill adquiere texturas heredadas de David Torn (quien en este disco se ocupó de la producción); pero es Manring quien ofrece mayores seguridades melódicas.
    Continúan con un tema de Bronislav Kaper: Invitation; créalo o no, con arreglos de zamba (¡vio que algo tenían que ver con Los Chalchaleros!).
    Nefertiti es el otro tema de Davis incluido en este disco. Un diluvio de arpegios de McGill es el marco para el desarrollo melódico que surge del bajo de Manring y sobre el que Stevens dispara un intenso soporte percusivo. En 1964 Coltrane rindió tributo al blues con su tema Bessie’s Blues. Esta versión, en cambio, es un repudio a ambos. Seguidamente abordan el clásico de Herbie Hancock Maiden Voyage. Manring impulsa la melodía con un Subtain infinito, mientras McGill le suma fraseos provenientes de Impressions y Stevens agrega un groove sostenido. ¿Heavy-metal bop? No sé si porque arriesgan es lo mejor del disco o es lo mejor del disco porque arriesgan. O viceversa…
    El cierre será con Oleo de Sonny Rollins en el que Manring se aproxima al sonido de su maestro: Jaco Pastorius.

    El disco en vivo contiene cuatro temas de Addition by Subtraction (Conflict Resolutions, In-a-gadda-DaVinci, The Vogaye of St. Brendan y Addition By Subtraction), dos temas de McGill como solista The Ripe One (de Ripe de 1999) y Pools (de Hand Farm de 1997) y Bad Hair del álbum solista de Manring, Thonk, de 1994. Un auténtico culto al virtuosismo en la más pura ortodoxia de la música de fusión.
    En sus orígenes, la pretensión de la fusión fue reencontrarse con las raíces populares supuestamente perdidas por un exceso de elitismo producido a partir del free. También hubo factores contextuales que impulsaron su desarrollo. La salida de EEUU en Vietnam y la crisis del petróleo, sumado al auge del pop, hizo que el jazz perdiera público, los clubes cerraran y marcaran un declive en sellos discográficos como Savoy, Blue Note y Riverside. Esa búsqueda por recuperar público y capear la crisis coincidió con el avance tecnológico en los instrumentos. Treinta años después, el cuadro de situación ha variado… EEUU entró en Irak y no puede salir. La crisis del petróleo… ehhh… el auge del pop… esteee… los clubes que cerraron siguen así. Los sellos discográficos en declive… son otros. Y el avance tecnológico en los instrumentos continúa… bueno, tal vez no haya que tomar las cosas tan seriamente.

    A fin de cuentas todo es un chiste (Charles Chaplin)

    Sergio Piccirilli

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