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Maria Schneider Orchestra: Sky Blue

The Poetry Road, Aires de Lando, Rick’s Piece, Cerulean Skies, Sky Blue

Músicos:
Steve Wilson: saxo soprano, saxo alto, clarinete, flauta
Charles Pillow, Rich Perry: saxo, flauta
Donny McCaslin, Scott Robinson: saxo, clarinete
Tony Kadleck, Jason Carder, Laurie Frink, Ingrid Jensen: trompeta
Keith O’Quinn, Ryan Keberle, Marshal Giles, George Flyn: trombón
Ben Monder: guitarra
Frank Kimbrough: piano
Jay Anderson: bajo
Clarence Penn: batería
Luciana Souza: voz
Gonzalo Grau, Jon Wikan: percusión, cajón

ArtistShare, 2007

Calificación: Más de lo mismo

No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo (Woody Allen)

La asociación libre es un método de exploración del inconsciente utilizado en el psicoanálisis. Consiste en aprovechar con fines terapéuticos el fenómeno por el que una imagen o palabra determinada nos refiere a otra con la que está ligada por semejanza, simultaneidad o contigüidad y la hace aparecer en el campo de la conciencia.
Comento esto ya que ése será el método que utilizaré para explicar qué representa, al menos para mí, Maria Schneider y su obra.
Lo habitual es que el procedimiento de asociación libre lo ejecute un profesional; pero teniendo en cuenta mi particular predisposición e idoneidad para la inconsciencia, me las arreglaré solo. Para garantizar la legitimidad del acto, todas mis respuestas serán por escrito.
– ¿Qué representa para usted (para mí) Maria Schneider?
– Por escrito (les dije que todas mis respuestas serían por escrito, ¿no?).
Creo que esto no va a funcionar.
Pero… ¿Por qué me resultará tan difícil hablar de la respetada compositora y arreglista Maria Schneider?
¡Un momento! Eso es lo primero que viene a mi mente cuando pienso en Maria Schneider: respeto.
El respeto es la decisión firme, responsable y auténtica de no transgredir los derechos de los semejantes, actuando o dejando actuar para conservar su armonía natural. El respeto requiere sinceridad, ya que se funda en los valores que nos facultan para reconocer y apreciar las cualidades de los demás.
Ahora que dije todo esto, me doy cuenta que lo que Maria Schneider inspira en mí… quizás no sea precisamente respeto.
Sus composiciones han sido alabadas por la mayor parte de la crítica y aclamadas por el público. La forma en que arregla sus obras y los músicos escogidos para ejecutarlas son irreprochables. Sus álbumes cosechan aplausos y premios pero… (siempre hay un pero)… por más garra que ponga al escuchar sus discos, invariablemente me provocan un estado de cierto desinterés. Una especie de reacción a estímulos que se perciben como monótonos, repetitivos y tediosos.
Y si no me equivoco, eso se llama aburrimiento.

El tema de apertura, The Pretty Road, es una obra comisionada a Schneider por The Flyn Theater. Esta composición está inspirada en un recuerdo de su infancia en las afueras de Windom, Minnesota, cuando Maria y sus dos hermanas convencían a papá Schneider para que regresaran a casa por una ruta alternativa a la que denominaban The Pretty Road. El resultado es un conglomerado de sutiles armonías, complejos arreglos e impecable ejecución que visten distinguidamente una concepción melódica próxima al pop. Un modo expresivo superficial que exige poca atención y requiere un mínimo esfuerzo de comprensión. Un ofrecimiento de placer instantáneo garantizado, casi una “cápsula de felicidad” en formato de canción. Pero elegante, muy elegante. Tan elegante como ineficaz. Algo así como ponerse smoking, galera, bastón y zapatos de charol para cruzar un río infestado de pirañas. Como en todos los temas de este álbum, The Pretty Road cuenta con un instrumento predominante que oficia como voz líder. En este caso es el flughelhorn de Ingrid Jensen. En el entramado de texturas surge el aporte vocal de Luciana Souza desarrollando ideas que serían bastante originales si Pedro Aznar no hubiese hecho exactamente lo mismo en el Pat Metheny Group un cuarto de siglo atrás.

Aires de Lando fue una comisión otorgada a Schneider por Los Angeles Philharmonic Association. El landó es un ritmo afroperuano característico entre las comunidades negras de las costas del sur de Perú e integra un conjunto de estilos considerados mestizos. Así como el vals de la jarana conjuga lo gitano con lo negro y lo andino, el landó o la polkita de cajón es una fusión del tango primitivo con ritmos angoleños. Los arreglos otorgan protagonismo al clarinete de Scott Robinson, pero el acercamiento a la música de Perú lo establece el cajón, instrumento creado por los esclavos negros durante la colonización española y que actualmente es considerado Patrimonio Cultural de esa nación. El landó y el cajón son tan peruanos como la chicha morada, el pisco, el rocoto y Machu Picchu. En cambio, el tema Aires de Lando es tan peruano como… el japonés Fujimori.

En Rich’s Piece, Schneider asegura haberse inspirado en un sonido en particular más que en notas musicales. El sonido al que hace referencia es el que provee el saxofonista Rick Perry. Una evanescente y flotante orientación inicial establece un paralelo con Gil Evans que abriga ciertas esperanzas, pero a medida que el tema avanza mi metabolismo se va haciendo más lento. La temperatura corporal y frecuencia respiratoria descienden por debajo de lo normal. Como si entrara en una especie de sueño y en un estado de hipotermia regulada. Ya no tengo dudas, Rick’s Piece me hizo hibernar al igual que lo hacen los osos, los murciélagos, el hámster, el erizo, las marmotas, el lirón y… algunos críticos musicales.
Muchas veces el proceso creativo de un compositor es un llamado de lo más profundo de su alma. Cerulean Skies también fue un llamado. Un llamado de teléfono de The New Crowed Hope Festival de Austria, entidad que comisionara a Schneider esta obra.
En esta suite de 22 minutos de duración, Schneider transforma su amor por los pájaros en términos de composición, adoptando un concepto similar al que desarrollara Duke Ellington en Sunset and the Monckingbird, incluido en el álbum de 1959, The Queen’s Suite.
En el centro de la escena, Schneider ubica tres instrumentos solistas (el saxo tenor de Donny McCaslin, el acordeón de Gary Versace y el saxo de Charles Pillow) para simbolizar el carácter migratorio de las aves, la surrealista visión de lo que sucede en la mente del pájaro durante el vuelo y el impacto auditivo que producen sus gorjeos. Nada para comentar, salvo que no es bueno tomar alcohol con el estomago vacío.
Durante el desarrollo de esta composición aparecen y desaparecen sonidos que imitan el canto de distintos pájaros. El único que se repite cuatro veces es el del cerulean warbles, un pequeño pajarito insectívoro de color azul grisáceo que, entre otras habilidades particulares, ayudó a Schneider a encontrar un título adecuado para esta suite.

En otro guiño de imaginativa complicidad, Sky Blue cierra con Sky Blue. Schneider rinde homenaje a la memoria de una amiga recientemente fallecida. Con todo respeto y expresando mis más sinceras condolencias, lo más probable es que haya muerto de aburrimiento después de escuchar este tema. La compositora aclara que Sky Blue gira en torno al concepto expresado en la frase “la realidad es como el cielo ya que es constante como el amor en el corazón”.
Una máxima de carácter doctrinal, ideal para incluir como aforismo en un sobrecito de azúcar o en una tarjeta de aniversario de esas que cuestan 99 centavos.
En síntesis: un disco previsible, complaciente, explícito, listo para usar.

El secreto de aburrir a la gente consiste en decirle todo (Voltaire)

Sergio Piccirilli

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