Por Los Codos

Enrique Norris

O sea que no has grabado mucho material propio.

No… o sí… según cómo se lo vea. Está el nuevo disco de M.E.S., “Atención no dañar” y hubo otro proyecto que duró poco que se llamó NPGEconcentrado, que también tiene su disco. No lo edité yo sino unos chicos amigos que ahora están a cargo del emprendimiento cultural Buri (sello que editó los discos de Verdinelli, Lucio Balduini y el mencionado “Atención: no dañar”). Y después como colaborador…

Sí… como colaborador tenemos para hacer una enciclopedia…

Hay un disco nuevo del Norris Trío, con Cristian Bórtoli en contrabajo, Pablo Díaz en batería y yo en piano, corneta y algunos cotillones (risas).

Por alguna razón que no sé cuál es (sonrisa maliciosa) y a pesar de tener una discografía propia reducida, sos tomado como un referente por los músicos de la generación actual. Y en referente englobo una importante serie de epítetos adulatorios de acuerdo a la persona. Te traslado la inquietud: ¿qué ven o qué escuchan en Norris?

No sé…

Vamos… porque es sistemático…

¿Sistemático?

Efectivamente.

Así… tajante…

Exacto.

Bueno… sí… me llegan algunos piropos (sonríe tímidamente). Pero no lo sé… supongo que habrá cosas a nivel musical que les interesa y que podemos compartir. Y en cuanto a cuestiones de comportamiento también… nos llevaremos bien… o por lo menos no nos dañamos, que es bastante…

Atención: no dañar…

Claro… estoy muy agradecido. Mi ego está muy contento y manda saludos (risas). Pero no sé qué más decir… mucho no me la creo, ¿será cierto?

Y… si fuera uno podés dudar… dos, también… pero cuando la cuestión se acerca a la unanimidad…

Habría que preguntarle a todos esos buenos habladores qué ven o qué sienten. No sé mucho más…

¿A vos te pasa a la inversa?

Sí. Claro que me pasa. Cuando uno está abierto, el aprendizaje y el conocimiento no se acabarán nunca; más si se es conciente que no te las sabés todas. Ni las sabrás. Uno siempre se cruza en el camino con alguien que te muestra tal vez lo mismo desde otro ángulo; y si sos sensible, te toca. En cuanto a referentes tengo una bolsa grande. De músicos y no músicos. Locales y foráneos. Me estimulan mucho algunos trabajos que escucho, incluso algunos que tengo la suerte de compartir. La mayoría de los músicos con los que toco, con los que me sigo formando aunque tal vez ellos no lo sepan… la actitud y el empeño por hacer cosas, así como ocurría anteriormente, cada uno a su manera. Creo que no hay nada que se corte, simplemente hay períodos más felices o activos que otros. Pero forman una unidad y no son cajitas, aunque uno a veces apele a esa figura para entender mejor la cosa. Pero sectarizar demasiado te hace perder de vista el sentido de la unidad. Me estimulan todos los músicos con los que toco, como el grupo de Pepi Taveira con su energía y con la libertad que nos da para desarrollarnos; y esto no implica que no haya disciplina o trabajo. Lo que hago con Bárbara Togander, que es muy estimulante. La galería es muy grande… lo que hago con (Ernesto) Jodos, con (Hernán) Merlo, (Carlos) Lastra, también con Walter Malosetti, tocando o tomando clases…

Laura Davis¿Y por el lado de los “no músicos”?

Me estimula mucho y admiro lo que hace Laura Davis en la plástica, lo que hace Federico Coletta y su esposa Naty, que tienen un lenguaje muy fresco, muy bello y son muy libres en su manera de expresarse. Escritores, el cine…

Escritores… ¿prosa, poesía…?

Sí… ambas. En poesía, yendo a lo tradicional, el señor Bequer; también hay un poeta cubano que no es muy conocido por acá pero que me gusta mucho, José Ángel Buesa; hay un chico argentino que está viviendo en España, Marcos Maggi, también poeta, que además me hizo conocer a Sylvia Plath (www.sylviaplath.de), una poetisa norteamericana muy grossa. Más para atrás, algunas cosas de Edgar Allan Poe, algo de Walt Whitman. Y en prosa, algunos de los vinculados a la ciencia ficción, como Ray Bradbury… que a pesar de escribir prosa era un poeta (sonríe), algunos trabajos de Arthur Clarke, me gusta mucho Stanislav Lem…

El autor de Solaris…

Sí…

Mucha ciencia ficción…

Sí… ficción hasta cierto punto (risas).

Y el cine, ¿también te pega por ese lado?

Me gusta algo de ciencia ficción; ahí soy más selectivo. No soy adepto a La Guerra de las Galaxias, pero sí a 2001. Me encanta Solaris, de Tarkovsky, y sus otros trabajos como Stalker (se queda con la mirada suspendida vaya uno a saber dónde). En realidad todas las de Tarkovsky; aunque me falta ver algunas…

Bueno… tantas no son…

Es cierto (sonríe). Me gusta también el cine italiano, francés, ruso…algunas cosas de cine argentino también y hay algo del cine norteamericano que me gusta, por supuesto.

¿Vos creés que esto se refleja en tu manera de componer o tocar?

Y… supongo que sí.

No me digas “supongo”…

Ah… lo querés sellado, certificado y probado (risas)

Es que inconscientemente seguro que algo se filtra. Me refiero a si es algo consciente.

Hummm (piensa, mucho). La verdad… no sé qué responderte. Todo lo que te mencioné me estimula y supongo que irán decantando y abrirán fuegos internos que pueden desembocar en la música, pero no me doy cuenta. No recuerdo haber compuesto algo después de haber visto una película o por haber leído un libro. Concientemente… no. Bah… creo que no (risas).

Te saco del mundo de ficción y te traigo al día a día. ¿Cómo ves la diaria?

(Señala un vaso con agua a medio llenar) Es como está ese vaso ahora. Todo depende de la óptica. Hay un montón de gente que no la pasa bien. Si vos me preguntás a nivel social, es obvio que no solamente acá, sino en el mundo también hay una enorme, terrible e inacabable desigualdad. Mucho maltrato inútil. Y a veces parece que las experiencias no dejaran nada, que las memorias se borraran. Tenemos una memoria bastante frágil a la que parece que hay que insistirle todo el tiempo. Quizás también sea una cuestión de autoprotección. Pero más allá de eso, hay que insistir, porque… salís de tu casa y es inevitable encontrarse con situaciones dolorosas. Hay que ser autista para no darse cuenta. Y a la vez hay que tener en cuenta que en los pantanos pueden surgir cosas hermosas. Caos y creatividad. Puede haber esperanza, de hecho la hay… si no… habría un suicidio colectivo. Yo creo que todas las cosas están ahí, listas para ser usadas; el asunto es poder verlas… y ubicarlas.

¿Vos creés que la gente las quiere ver?

A veces es muy cómodo que las vea otro. Estamos mal formados culturalmente, atornillados a esa forma de razonar. También ahí no podemos meter a todos en la misma bolsa; porque hay muchos emprendimientos, las ONG, gente que se mueve y que está haciendo cosas por sus semejantes. Y si esa gente no existiera, la realidad sería más densa aún. Pero están. Y no son pocos.

Y lo que vos hacés, para el que te escucha… ¿creés que tiene alguna incidencia en la diaria?

Supongo que puede llegar a tener cierta incidencia. Con que mi trabajo llegue a sensibilizar aunque sea mínimamente a alguien… más allá de hacerle pasar un momento grato o no, pero que no lo deje indiferente, me parece que es un paso. Eso… (piensa) no dañar… creo que es una actitud de vida. Que si se puede contagiar, mejor.

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