• Cassandra Wilson: Loverly

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    Love Come Back to Me, Black Orpheus, Wouldn't it Be Loverly, Gone With the Wind, Caravan, 'Til There Was You, Spring Can Really Hang You Up the Most, Arere, St. James Infirmary, Dust My Broom, The Very Thought of You, Sleepin' Bee.


    Músicos:
    Cassandra Wilson: voz
    Marvin Sewell: guitarras
    Jason Moran: piano
    Lonnie Plaxico, Reginald Veal: bajo
    Herlin Riley: batería
    Lekan Babalola: percusión
    Rhonda Richmond: coros

    Blue Note, 2008

    Calificación: Sinuoso

    En la mitología griega, Casandra (en griego Κασσάνδρα, que como todos sabemos significa "la que enreda a los hombres") era hija de Hécuba y Príamo, por ese entonces (hace mucho, pero mucho de verdad) reyes de Troya (la que ardió). Fue sacerdotisa de Apolo (que en su versión número once viajaría a la luna), con quien realizó un pacto: Apolo le concedía el don de la profecía a cambio de unas revolcadas amatorias en el lecho… o en cualquier lado. Casandra comprobó que, con sus nuevos poderes, podía adivinar hasta el número del Loto e incluso cuánto sufriría Racing este año. Entonces, al Apolo le dijo "tomá de acá". Mejor dicho… le dijo: "no tomás nada". Como Apolo seguía flojo de entendederas, la pebeta le mandó un mensaje de texto lacónico: "alpiste, fuiste, perdiste, con vos ni a palos".
    Apolo, que tenía su carácter, decidió no quitarle a Casandra sus poderes (no es cosa de bien nacidos no cumplir las promesas), pero le agregó un bonus track: iba a adivinar, pero nadie le creería. Never. Nunca. Jamás.
    O sea… dones para poco o nada… ya que previó la destrucción de Troya, la muerte de Agamenón y la propia-desgracia-propia. Pero nada pudo hacer para evitar que todo ello ocurriera. Su familia creía que estaba loca. Y ya que mencionamos a la familia, también algunos historiadores dicen que, al nacer, Casandra tuvo un hermanito gemelo, Heleno, y que unas serpientes les pasaron la lengua por los órganos de los sentidos para purificarlos. Así fue que ambos adquirieron los poderes proféticos.
    Nosotros nos quedamos con la primera historia, la del desengaño a Apolo. Porque nos hemos documentado y porque, además, testigos presenciales del hecho nos afirman que, efectivamente, fue así. Y también porque se sabe que Heleno fue un pelado que en la década del setenta tuvo un insólito éxito discográfico de la mano de "La chica de la boutique".

    Ya liberados de cuestiones mitológicas, reconozcamos que, con el tiempo, Casandra supo modificar su actitud y, esta vez sin ayuda de los dioses, se dedicó a cantar.
    Aunque algún pacto debe haber hecho porque la verdad que se conserva bastante bien la morocha. Yo, sin ir más lejos, de tener la oportun… ¿eh? No… esta vez soy yo el que descree… ah… claro… si lo vemos de ese modo… sí… no hay dudas… disculpe…

    Disculpen el desvarío, pero me acaban de confirmar que "aquella" Casandra no tiene nada que ver con "esta" Cassandra, que además es con dos "s" y apellidada Wilson. Que nació un 4 de diciembre de 1955 en Jackson, Mississippi, Estados Unidos. A los nueve años comenzó sus estudios de piano y guitarra; en 1982 (ya grandecita, 27 años) se mudó a New York, donde trabajó con Dave Holland y Abbey Lincoln. Se unió al saxofonista Steve Coleman y luego de varias idas y vueltas, debutó como líder en 1985. Su punto culminante (al menos para este escriba) fue el magnífico Blue Light 'Til Dawn. A partir de allí, se estableció como solista brindando álbumes que, con mayor o menor calidad artística, siempre llevaron su impronta. Su estilo es inconfundible. Ha sabido, por momentos, amalgamar al blues y al jazz en gran forma. Y ahora es el turno de Loverly, álbum grabado en agosto de 2007 en su ciudad natal y que, como ha estado ocurriendo con sus últimos registros, se ha editado en la Argentina.

    Aclarado entonces que la diferencia entre las dos féminas no se reduce simplemente a la existencia o no de una "s" de más o de menos, desembocamos en Love Come Back to Me, tema de apertura del último trabajo discográfico de una tal Cassandra Wilson.
    Y la verdad… no empezamos bien. La composición de Hammerstein es arreglada e interpretada de manera previsible y poco atractiva. Y por momentos… suena demasiado a Bye Bye Blackbird… pero deben ser ideas mías. Hay una buena intervención de Jason Moran al que se pega una correcta trompeta asordinada; lástima que, por más que buscamos y buscamos en los créditos, no logramos encontrar al responsable.
    Sigue Black Orpheus, de Luiz Bonfá, pero en inglés, con una percusión innecesaria y un aporte de Sewell decididamente obvio e intrascendente. O tal vez se trate de otra de esas ideas mías… A ver cómo nos va con Wouldn't It Be Loverly, de Lerner. No… de Alejandro no… La misma tónica; clima calmo, relajado, Cassandra Wilson entonando y afinando correctamente pero… me está resultando muy difícil hacerme a la idea de que no me está pasando nada… ¡con la Wilson! Esperemos… serán esas ideas mías que insisten en revolotear cerquita…

    Gone With the Wind comienza con una intro de Sewell en guitarra. Batería y percusión acercan peligrosamente al tema de Magidson y Wrubel al smooth jazz. Como si la cantante hubiera prestado su voz a alguno de los impresentables temas de Fourplay. Del momento, abúlico, parece contagiarse hasta Jason Moran y eso sí que es sorprendente… y preocupante.
    A Caravan, de Ellington, no podemos menos que tenerle fe. Y arranca bien, más que eso. Bajo, batería y percusión brindan una base ideal para los sutiles aportes de Moran. Y Cassandra que se suelta, interpretando fenómeno, haciendo palmas y chasqueando los dedos. Hasta Sewell parece haber recuperado la memoria. Y si notan que las letritas se mueven es que tecleo sin poder dejar de realizar una suerte de boxing frente al monitor. Momento Moran del álbum. Breve pero tan atinado… Bienvenida a tu propio disco, Cassandra. Se agradece, aunque el final pudo estar mejor resuelto.
    Pero ahora nos envalentonamos; 'Til There Was You es la única composición de la cantante en el disco. Ahora entendemos por qué compone tan poco…

    Distinta es la historia en Spring Can Really Hang You Up the Most, donde Wilson es acompañada sólo por la guitarra de Marvin Sewell. Y si bien no es para tirar cohetes V-12, cañitas voladoras, triangulitos ni rompeportones, es aire fresco. Del bueno.
    Arere es una suerte de composición colectiva que cuenta con la participación en voces de Rhonda Richmond. Una base funky atravesada por ritmos caribeños donde todos parecen sentirse, justamente, en su salsa. Gran intervención de Jason Moran. Las buenas nuevas siguen en la potente versión del tema de Mills, St. James Infirmary, con un swing impardable y un Moran (nuevamente) a punto de caramelo. Reconozcamos también el trabajo de la base (Plaxico y Riley en esta ocasión) y los precisos y atinados acordes funky provenientes de la guitarra de Marvin Sewell. Un tour de force, sin dudas, para toda actuación futura de la Wilson. Hasta el final, con el guitarrista solito en un "casi-fade", está fenómeno aquí.
    ¿Será que, definitivamente, levantamos la puntería? Porque Dust my Broom, de Elmore James, nuevamente la percusión es atinada y qué decir de la precisa (y preciosa) intervención de Sewell que, aquí, es perfecta. Otro momento que nos dificulta la comprensión de los "otros" momentos. Si estuviera en el barrio con los muchachos, diría "un blues hecho percha". Pero sólo ahí… ni loco se me ocurriría escribirlo…

    The Very Thought of You brinda otros ribetes. El comienzo es con Cassandra, cantando fenómeno y acompañada por el bajo de Reginald Veal. Sí, el comienzo es bajo y voz, exclusivamente. Y la continuación. Y el final. Belleza. La morocha puede, claro que puede…
    Para el final, la cantante recurrió a Sleepin' Bee, de Truman y Capote (uy… dos títulos de películas… o casi…), que agrega más bien poco a pesar de que la interpretación es correcta. No mucho más.
    Y así se nos fue Loverly, el nuevo trabajo discográfico de la querida cantante Cassandra Wilson.

    Seguramente Cassandra, al igual que Casandra, vislumbra cosas que los demás no.
    La diferencia, en mi caso, es que (a pesar de lo desparejo de Loverly) a Cassandra le creo.
    Eso sí, espero que para sus próximas visiones, recurra a un oculista.

    Marcelo Morales

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