Mahanada: Mannahatta

Something Specific and Perfect for my City, The Aboriginal Name, A World Liquid Sane Unruly, Musical Self-Suficient, The Word of my City, The Down-Town Streets, Inmigrants Arriving, Vehicles, Broadway, The Women the Shops and Shows, A Million People, City of Hurried and Sparkling Waters, City of Spires and Masts, City Nested in Bays, My City!

Músicos:
Luciano Troja: piano
Giancarlo Mazzú: guitarra preparada, voces
Carmelo Coglitore: saxo soprano, clarinete bajo, batería
Carlo Nicita: flauta alta

Splasc(H), 2008

Calificación: Dame dos

Manhattan no es solamente el título de una notable película de Woody Allen. Es bastante más a pesar de que se trate de una pequeña isla de, apenas, 21,50 km. de largo; o sea, 215 cuadras. Y de ancho, solamente 37 cuadritas. Es uno de los cinco distritos que forman la ciudad de New York. Y a pesar de su reducida extensión, tiene varios vecindarios o barrios o como se denominen: Chinatown, Little Italy, Lower Manhattan, Greenwich Village, Tribeca, Midtown, Upper East Side, Central Park, Upper West Side, Harlem… sí… ya sé que hice una ensalada y que mezclé de lo lindo… pero es que en un lugar tan reducido y tan dividido, habitan más de un millón y medio de personas. Uno tiene derecho a marearse, ¿no? También llama la atención el dato de que se hablan 96 lenguas diferentes, con el inglés (obviamente a la cabeza), con el español segundo cómodo y con fuerte presencia del chino. Del idioma, no de Yao Ming.
Es el centro financiero de New York; encontramos el cuartel general de la ONU, el Madison Square Garden, la Quinta Avenida y, como puede desprenderse de lo antedicho, posee una gran densidad de población. Y se entiende… ya que según estadísticas del gobierno estadounidense, el salario de los habitantes Manhattianos o Manhattenses es el más alto del GPdN (Gran País del Norte), con una media de 147.000 dólares anuales (lo que, si las matemáticas no han cambiado, representa un ingreso mensual superior a los u$d 12.000).
Históricamente debemos remontarnos a 1524, cuando el fiorentino Giovanni da Verrazano anduvo de parranda por el Harlem y le pareció que podía ser un buen paso hacia las Indias Orientales. La zona, un siglo después (añito más, añito menos), dicen que fue comprada por colonos holandeses a la módica suma de 24 dólares. En 1628 se establecieron unas 30 familias y adoptó el nombre de New Amsterdam, hasta que los ingleses (aprovechando el descontento de la población para con el gobernador Peter Stuyvesant) la hicieron suya en 1664.
Nos vemos en la necesidad de abreviar. Rebautizaron la zona con el nombre de New York y luego vinieron ciertos movimientos políticos internos con las correpondientes revoluciones, tiros, líos y cosa golda, que derivaron en lo que hoy conocemos como Manhattan.
¿Muy resumido? Je… mi libro de historia de Ibáñez, al respecto, decía… nada.

En realidad lo que estoy buscando es el por qué del nombre. ¿Tendrá que ver con los sombreros? Veamos… hummm… no hay mucho para ver. Porque en realidad llegamos simplemente a certificar que, originalmente, los indígenas la bautizaron Mannahatta, o bien "Isla de las colinas".
Y… oh casualidad… Mannahatta es, justamente, el título del nuevo álbum del cuarteto italiano Mahanada.
Sin adelantarnos en demasía, recordemos que Mahanada nació en el 2002, está integrado por Luciano Troja, Giancarlo Mazzú, Carmelo Coglitore y Carlo Nicita. Su álbum anterior, Taranta's Circles, fue comentado en estas páginas y, al igual que los álbumes Seven Tales About Standards (Troja – Mazzú) y Pure Landscapes (Mazzú), nos encantó. Lo que nos queda por resolver es qué relación existe entre el cuarteto italiano y la isla.

Resulta que, en abril de 2006, Mahanada realizó siete conciertos en ocho días… sí… ahí mismo. Luego de un par, comenzaron a notar que se les estaba metiendo, casi sin querer, la energía del lugar; por lo que, antes de la última presentación, decidieron grabar una suite de 15 movimientos el día 17. Por supuesto que el lugar fue Manhattan. Y, detalle no menor, los títulos de las composiciones fueron extraídas de un texto de Walt Whitman (1819-1892) que se titula…oh casualidad (parte dos)… ¡Mannahatta!

Todo muy lindo (intuyo, deseo), pero… ¿y qué hay del CD?
Que empieza con sonidos urbanos que, de a poco, van cediendo espacio ante un pattern percusivo acompañado por una exquisita cadencia en piano. El liderazgo es tomado de manera sutil por la flauta en lo que parece ser un prefacio ideal, una buena carta de presentación. The Aboriginal Name muestra desde su comienzo al Mahanada enérgico, nuevamente con el protagonismo de Nicita, bien secundado por la guitarra de Mazzú. Por supuesto que luego se suman al terrorismo auditivo tanto Cogliore en percusión como Troja en piano. Breve. Y bueno. Y se sabe que lo bueno, si breve…
A World, Liquid, Sane, Unruly es, desde su inicio en piano solo, un canto a la reflexión. Coglitore en soprano y Mazzú, que hace sonar a su guitarra como para que dudemos del instrumento, aprovechan los espacios dejados por Troja y parecen hacerle señas a Nicita para que se sume. Éste hace caso y, de manera tan natural como extraña, volvemos al piano solo acompañado por un breve lamento. Inmediatamente, Musical, Self-Sufficient amenaza con mostrar todas las bondades de estos cuatro italianos. Y no sólo amenaza sino que cumple. Aquí, el lamento surgido de la garganta de Mazzú actúa como un efecto hipnótico. La percusión nos encamina al silencio (de verdad) y también es la que imprime una velocidad que se aborta rápidamente para un pasaje en piano solo, breve, cuyo atractivo vuelve a convocar a los demás. The Word of my City ofrece una intro en soprano de profundo corte chamánico. El contrapunto con la flauta es sostenido por Mazzú, quien desaparece para cederle ese rol a Troja. El straight ahead se hace presente pero como si estuviera atravesado por el mejor Jethro Tull. Se avecina el caos, pero le cierran la puerta en las narices y nos quedamos con las ganas. Por ahora.

Pero estoy haciendo mal… Porque The Down-Town Streets, Inmigrants Arriving, Vehicles (aquí, con ustedes… ¡el caos!), Broadway (ese clarinete bajo… y el dueto con Nicita…), The Women, the Shops and Shows (con su reminicencia brasilera), A Million People (imposible no imaginarse a la multitud yendo de aquí para allá, enloquecida, para luego reflexionar ¿en soledad? y un final exquisito), City of Hurried and Sparkling Waters (que gracias a las bondades de Nicita bien pudo haber integrado el soundtrack de La última tentación de Cristo), City of Spires and Masts (con cierto toque convencional, pero esto teniendo en cuenta que estamos frente a Mahanada), City Nested in Bays (gran título, música haciendo juego con un Mazzú atractivo y un Troja generoso) y My City! (una suerte de hit single del CD, casi un resumen ideal del álbum), junto con lo mencionado, conforman un álbum exquisito, atractivo, inteligente, arriesgado, con un gran espacio para la libre improvisación, sin egos desmedidos, con un trabajo instrumental sin fisuras y con la convicción de que estamos frente a un verdadero cuarteto, con cuatro individualidades que se preocupan por poner lo mejor de sí para que el resultado final supere con creces la sumatoria de las partes.

En definitiva, que Mahanada sabe lo que quiere y lo que hace. Sutil, libre y desprejuiciadamente. Y con unas cuantas ideas de las (muy) buenas. Mannahatta, además de haberse transformado en Manhattan, de ser pequeña, de pertenecer a New York, de ser reconocida por sus edificios, de la fuerte densidad de población, de contar con una película y de un formidable texto de Walt Whitman, ahora cuenta con otro homenaje: un disco extraordinario hecho con libertades infrecuentes.
Musicales y de las otras.

Marcelo Morales

One thought on “Mahanada: Mannahatta

  • 1 de febrero de 2023 at 10:28 am
    Permalink

    Aromasin works by binding to the body s aromastase enzyme, an enzyme responsible for producing the hormone, estrogen pregnant on clomid

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *