Tres Bien Ensamble: Reset Nena Bis Blem

Las puertas abiertas, Kill Bill, Tres rosas amarillas, Fuiste, Algodón, Amarcord, Escoba, Redemption Song, Mi costado polaco, Amarcord, Chau Mago.

Músicos:
Diego Mark: piano
Ariel Naón: contrabajo
Lulo Isod: batería

Crack, 2008

Calificación: Dame dos

Un anagrama es una transposición de las letras de una palabra o sentencia, de la que resulta otra palabra o sentencia distinta. Viene del latín anagramma y del griego αναγραμμα. Un anagrama es también el resultado de esa transposición. Su creación se atribuye al poeta griego Licofrón de Calcis (siglo III A.C.); pero andá a verificarlo…
Nosotros no hemos tenido suerte ya que además de que los griegos están un poco lejos, su idioma casi incomprensible nos ha sumergido en un inmenso mar de contratiempos y dificultades. No obstante, testarudos y cabezones (los dos bandos) realizamos una exhaustiva investigación y luego de batallar y batallar, llegamos a una conclusión irrebatible que hizo que nuestros esfuerzos cesaran: está prácticamente confirmado que no hay testigos presenciales del hecho.
Ni a favor ni en contra.
Así que tomémoslo como algo cierto y sigamos con la cuestión anagramal
Ejemplos hay millones.
Uno bien simple puede ser "el", transformado en "le". O bien "ser", devenido en "res".
Pero podemos ir complicando la cuestión, si usted quiere: rabo – roba, casto – tosca, estreno – eternos… y si la quieren más difícil: enfriamiento – refinamiento. Y más aún: fotolitográficamente – litofotográficamente (20 letras, ¡tomá!).
Pero hay gente que se complica aún más la existencia transformándose en "anagramistas". En muchos casos se utiliza a manera de código a descifrar o entender por pocas personas. En otros, la intención artística se evidencia de manera poco disimulada llegando, incluso, a escribir poemas enteros. Y otros van más allá, pero el más allá nos lleva a la palindromía, del cual daremos dos ejemplos: "Neuquén" y otro, creación de un tal Julio Cortázar: Átale, demoníaco Caín, o me delata.

El Tres Bien Ensamble debutó discográficamente en 2005 con Desvariaciones, editado por el sello Acqua Records y reseñado oportunamente en este site. Y ahora viene la explicación del porqué de la introducción anagrámica: el segundo álbum del trío se titula Reset Nena Bis Blem, que no es más ni menos (o sí, pero para qué andar complicándola…) que un anagrama de Tres Bien Ensamble.
Y si bien puede parecer un giro arbitrario… no lo es tanto. Pero tiempo al tiempo, que como bien han dicho los Les Luthiers: "Time is money… o sea… el tiempo… es un maní".

Las puertas abiertas, de Diego Mark, nos zambulle en el álbum con calma, paciencia y una simple, atractiva melodía en piano montada sobre una sólida base a cargo de Isod y Naón. No hay pirotecnia aquí; una invitación a pasar, a otear el teritorio, a ponernos en clima, a dejar bien en claro que habrá que estar atentos, los oídos y la mente en expansión. Una suerte de gran intro espiritual que nos prepara y predispone en buena forma. Porque lo que sigue es Kill Bill con una base reforzada entre el contrabajo de Naón y la mano izquierda de Mark. Hay velocidad e intensidad sin estridencias con un Isod contenido que es el encargado de ir modificando los humores a piacere. Promediando el tema, Mark parece enloquecer: su mano izquierda sigue en lo suyo pero la derecha muestra una total independencia (más que Independencia, Avenida Rivadavia). El final, con cierto aire épico, hace que todo cierre de la mejor manera.
Tres Rosas amarillas, al igual que Kill Bill, pertenecen a la pluma de Naón. Un ascético trabajo de Isod resalta el sólido comportamiento del compositor al contrabajo. Mark mete, en los amplios espacios existentes, unas pocas, sentidas y justas notas. Llegamos al final en trance.

Y cuando estamos a punto de llamar al delivery de Yogi, se lanzan a pura contundencia con un clásico de la cumbia: Fuiste, de Gilda, aquél de "todo eso fuiste… pero perdiste…". La versión, que pasa por varios humores, es notable. Es tiempo de guerrilla y los tres salieron con el casco puesto dispuestos a enfrentar la balacera. Pero también hay un momento de calma, de relax, comandado por la percusión mínima de Isod y arrebatados y dispersos fraseos en piano. Y de repente… todo se enturbia, volvieron a la artillería pesada. Sobrevuela el espíritu de Gilda pero a la manera de este trío, no sé si me explico. La reflexión llega sobre el cierre, que se pega, de buena forma, a Algodón, aporte del baterista. Hermosa y simple balada al que el título le cae de perlas. La inversión de los roles amaga pero no se concreta. El liderazgo sigue siendo propiedad del piano. Pero sería un error quedarse en la superficie, habida cuenta de todo lo bueno que se escucha por detrás.

Llega la primera de las dos versiones de Amarcord, de Nino Rota. despojada de esos pomposos aires orquestales y yendo al esqueleto de la composición. Gran trabajo de Isod en escobillas y de Naón en contrabajo: pocas y justas notas, las necesarias, las adecuadas.

Escoba, del baterista, es un tour de force asegurado. Un candidatazo a hit single con toda razón y justicia. La precisión y potencia de Isod comandan esta cabalgata sonora sobre la que Mark realiza un solo espléndido sin recurrir a clichés innecesarios. Con los ecos del contundente final aún en el aire, es el turno de una sentida e interesante rendición de Redemption Song, de Bob Marley. Gran intervención de Naón en contrabajo. Como en Fuiste, el TBE deconstruye y reconstruye, desarma y rearma. Y el núcleo de la composición y también su sentido primario, no sufren alteraciones que lamentar.
Llegamos a la extensa Mi costado polaco, de Mark. El inicio es calmo, con mucho espacio que no se llena innecesariamente. La música parce respirar y sentirse a sus anchas. El pianista lidera hasta que la posta la recibe Naón, que se despacha con una medida y sólida intervención. Tal vez le sobren un par de minutos. Tal vez.

La segunda versión de Amarcord es más reducida pero también cuenta con elementos aún más atractivos que la anterior. Momentos a dúo, un Isod más guerrillero que nunca, algún pasaje free y la melodía de origen que tarda en aparecer pero lo hace, casi como para decir "ya fue".
El cierre del álbum es con Chau, Mago, composición del contrabajista. Una melodía económica comandada por Mark, con cierto toque minimalista, como despidiéndose de a poco, serenamente, en calma, feliz.

Al comienzo hablábamos de los anagramas y de que el Tres Bien Ensamble usó el artilugio para titular a su segundo álbum Reset Nena Bis Blem.
Me quedé pensando en el por qué del recurso. Y la verdad que es atinado. Dijimos (en este comentario y en algún otro) que una de las principales virtudes del trío es, justamente, desarmar para armar, deconstruir para reconstruir. Y eso no sólo es notorio (y notable) en los covers.
El Tres Bien Ensamble tiene en claro hacia dónde apunta.
Y quédese tranquilo, no se agache.
Estos tipos no son de andar fallando.

Marcelo Morales

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